EL MUNDIAL Y LA PAZ

Sin lugar a dudas, el Campeonato Mundial de Fútbol versión 2014, que acaba de concluir con notable éxito organizacional en nuestro país vecino Brasil, con el partido entre Alemania, representando al continente europeo y Argentina, de parte del continente americano, con gran victoria de 1 a 0, de parte del primero, concitó el interés mundial (lógicamente) y nacional, pues fue la primera vez que nuestra amada Selección Colombia, con una excelente nómina de futbolistas, la mayoría jóvenes, con un juego vistoso (jogo bonito) y de equipo, al mando del excelente estratega José Pékerman, logró el paso a cuartos de final y la admiración mundial, y de paso, el cambio de imagen de nuestro bello país, del cual hoy nos sentimos más orgullosos, merced al fútbol (sin olvidar, desde luego, las otras instancias deportivas, en las cuales también brilla con lujo de detalles el nombre de nuestra patria).
Como consecuencias directas de la inolvidable presentación de nuestra Selección, en dicho Campeonato Mundial, Colombia se ubicó como la mejor quinta selección en un mundial de fútbol, junto al galardón del Fair Play (juego limpio), de parte de la FIFA y el botín de oro a James Rodríguez por sus 6 goles en el Mundial, lo mismo que el mejor gol del campeonato. Y lo mejor de todo, la participación de Colombia y sus resultados exitosos, logró reunir a los habitantes de nuestro país, sin distingos de ninguna especie, hombres, mujeres y niños, en una sola consigna, un solo objetivo, UNA SOLA BANDERA y como dijo alguien: “Todos para el mismo lado”.
Dentro de ese orden de ideas, me gustaron mucho los conceptos emitidos por los comentaristas deportivos Adolfo Pérez y William Vinasco Ch., el domingo 13 de julio/14, después del último partido citado, cuando al hacer un balance del Mundial Brasil/14, y la participación de Colombia, resaltaban esa circunstancia como un aporte a la paz, que tanta falta le hace a Colombia y tienen razón en sus comentarios, porque el deporte, con énfasis en el fútbol, hace el milagro de unir a todo un país, necesitado de ella. De esta manera, podemos cambiar la tradicional y trajinada oración gramatical que afirma: “Hacer deporte es hacer patria”, por: “HACER DEPORTE ES HACER LA PAZ”. Por eso, los colombianos siempre debemos agradecerles a todos nuestros deportistas por regalarnos esos triunfos de paz y con lo sucedido en el Brasil, con más razón, pues nuestros futbolistas se lucieron y se convirtieron en excelentes embajadores de la misma, ante el mundo entero. Gracias Pékerman, James y sus compañeros, por regalarnos un mes de paz.




