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Domingo, 11 de octubre de 2026

El lote se canjeará, ¡y punto!

Lote plaza de ferias - hospital (de Diego Luis Carabali) 2
Alfonso J. Luna Geller
Por Alfonso J. Luna Geller

Un sentimiento de desconfianza en algunos y de ganancia o triunfo en los otros, fue lo que quedó en el ambiente al final de la audiencia pública convocada por la administración municipal de Santander de Quilichao el pasado miércoles 22 de mayo en la antigua sede del Fernández Guerra, donde se debatió el negocio que se va a realizar con el lote donde ha de construirse el nuevo hospital regional Francisco de Paula Santander. Pero como no hubo entendimiento público, quedó la percepción que el lote se canjeará, ¡y punto!, porque el encargo debe decidirlo el Concejo municipal mediante Acuerdo que autorice al alcalde, y parece que así lo van a disponer los ediles por la tendencia que han expuesto de manera individual.

Lo que sí quedó en claro fue que nadie se opone, cuerdamente, a la construcción de un nuevo hospital para la región nortecaucana, es una obligación hacerlo, aunque alguien trató de insinuar que la inversión tiene enemigos, que no es cierto, pero dejó en la atmósfera una cortina de humo sobre la transparencia que deben tener las cosas públicas, para nuevamente tratar dividir la sociedad quilichagueña entre los “buenos” que están con el alcalde y los que no entienden lo que adentro se cocina, la fronda burocrática y los otros, que apenas son ciudadanos. Pero volvamos al tema central: para el nuevo hospital, los recursos están asignados, el lote estaba adjudicado, los estudios y proyectos estaban definidos, la necesidad consta desde hace muchos años, faltaba el proceso de ejecución, hasta cuando apareció el nuevo negocio… y las cosas, entonces, volvieron al principio.

La audiencia también sirvió para que los funcionarios públicos advirtieran: el que tenga cómo demostrar algo turbio en esta negociación, que lo demuestre y denuncie. Lo de siempre, pues hasta ahora nadie puede comprobar que el negocio tenga lo “inherente del ser humano” con que los Nule justificaban los sucios negocios que hacían en Bogotá en detrimento de todos los ciudadanos, pero aquí, la suspicacia con que se actuó para cambiar el proyecto original, las extemporáneas rabietas públicas del alcalde porque no pudo conciliar un primer intento con la respectiva comisión del Concejo, la forma como se escogió el nuevo lote, la no entrega de la documentación completa a los concejales para su estudio, el canje ‘mano a mano’ que se va a realizar de un lote para uso de bien público del municipio, que tiene un avalúo catastral de más 823 millones de pesos por otro de los Betancourt que el mismo IGAC avalúa en un poco más de 80 millones, la extemporánea convocatoria a una audiencia pública cuando se destapa públicamente lo que se tramitaba en silencio, las justificaciones poco convincentes sobre la conveniencia de estos cambios, la falta de argumentos jurídicos que los fundamenten, el hecho de hacerle creer a los asistentes que hacer el canje de lote es obligatorio: “Nos obligan normas legales a que esa inversión se tiene que hacer en este sitio” (según el secretario de gobierno, Ricardo Cifuentes, no se puede hacer en otra parte), la falta de una verdadera planificación en la ciudad, todas estas cosas y más, dejan en el ambiente un olor muy maluco. Ojalá me esté fallando el sistema sensorial olfativo.

Lo cierto es que el resultado final de este debate será histórico. El norte del Cauca, especialmente Santander de Quilichao, tendrá una deuda de gratitud con esta administración si logra superar dudas y resolver con éxito la necesidad urgente de contar con un moderno hospital que algún día pudiera servir para atender con eficacia y eficiencia a toda la población nortecaucana, que además de la falta de esa infraestructura, padece un sistema de salud diseñado para la muerte no para la vida, como todos los colombianos, claro, pero que aquí, en Quilichao, se agrava porque pudiendo exigir un buen servicio de salud de primer nivel no se hace, pues se trastocan las prioridades fácilmente.

Pero también será histórica la actuación de los concejales porque deberán decidir por la conveniencia cívica, que no solo de Quilichao, porque su juicio atañerá con las necesidades de toribianos, mirandeños, corinteños, caloteños, y los habitantes de Jambaló, Caldono, Villa Rica, Puerto Tejada, Guachené, Padilla, Suárez y Buenos Aires, por su carácter de hospital regional, pero también con base en fundamentos éticos y jurídicos, ajustados a las normativas técnicas para este tipo de construcciones,  y no respondiendo a acomodos politiqueros o en favorecimiento de negocios privados. Hasta ahora, apenas son cuatro los concejales, liderados por el presidente de la corporación, que han estudiado juiciosamente los argumentos que niegan el canje de lote, contra once que no se atreven a levantar la voz: de pronto también se les enoja el mandatario y los puede tratar de bufones y ladrones, sin retractación, como ya lo hizo con aquellos cuando en el primer intento hundieron el proyecto, y no se expondrán a la evidencia. De todas maneras, ojalá las decisiones finales sean las mejores para el norte del Cauca y para quienes las adoptan.

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