El lenguaje del conflicto se acentúa en Cauca


Foto: Fundación Paz y Reconciliación.
El lenguaje del conflicto se acentúa en Cauca.

Es verdaderamente difícil abordar este tema, cuando dentro del departamento de Cauca, estamos inmersos en una guerra civil, donde salen perjudicadas las comunidades campesinas, mestizas, afros e indígenas, propiciándose a diario muertes, reclutamiento de menores, desplazamientos, engrosando la violación de los derechos humanos, pese a los ingentes esfuerzos que se realizan por organismos nacionales e internacionales para la pacificación de los 42 municipios que componen esta región azotada constantemente por grupos armados ilegales GAI.
Como resultado de estas preocupaciones entes oficiales y privados, ante la grave situación que afronta esta parte del país, la poca conciencia y el escaso conocimiento e información que la sociedad colombiana tiene sobre los procesos de diálogo y negociación, se trata de establecer fundaciones que aporten a la elaboración de artículos y documentos que contribuyan a la comprensión del conflicto que se vive en Colombia.
La tendencia a definir el conflicto que se vive en territorio caucano “guerra civil”, ha recibido serios cuestionamientos, criticando la utilización de este concepto, como incorrecto, pero no se dan cuenta de que es políticamente perverso –sin discutir esta denominación por su significado-, para restarle gravedad a la disputa o minimizar sus dimensiones, enmarcándose dentro de la aplicación del derecho internacional que esta tradicionalmente determinada por la forma como se clasifican los enfrentamientos cuando se utilizan armas de fuego, identificando aquellos elementos que permiten obtener mayor claridad sobre la naturaleza del conflicto que sobrelleva la zona caucana y todo el territorio colombiano.
La “guerra” que vivimos entre GAI y las fuerzas del estado, es uno de los conceptos en extremo complejos, difíciles de definir, debido a que se puede decir que es un duelo a gran escala o un acto de fuerza para obligar a una de las partes a ceder y ejercer su voluntad, convirtiéndose en efecto, en un uso general del término; como bien los decía Juan Espinoza, en su Diccionario para el pueblo, publicado en 1855, “entendiendo que entre nosotros, aunque la expresión “guerra civil” se utiliza con frecuencia indiscriminadamente al lado de otras como “revolución” ; estos enfrentamientos nunca estarán sujetos a las mismas regulaciones del derecho internacional, porque lo único que interesa, pues es reconocer con alguna precisión los niveles y la dimensión del conflicto, que se acrecienta cada día en nuestro querido departamento de Cauca; invitándolos a promover políticas dirigidas a minimizar la violencia en los conflictos, ensalzar la dignidad humana y ascender la autodeterminación nacional.
Solo me basta opinar que en el marco de la discusión sobre este conflicto interno que parece intensificarse, no se ha logrado hacer entender, haciendo caso omiso a las conferencias de Ginebra, adquiriendo un status independiente, formándose como guerras de liberación nacional; disciplinas distintas del derecho internacional, para lograr obtener la premisa central de un análisis para que el estado realice un ordenamiento de referencia básica, ejerciendo una oposición autentica en esta guerra sin cuartel, reconociendo “el peligro de hacer demasiado extensivo el espectro de los fenómenos que pueden clasificarse de `guerra civil`, buscando de todas maneras la inversión social, soluciones que redimirán a las comunidades afectadas en estas disputas absurdas donde la economía y el bienestar están de por medio.
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