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Martes, 13 de octubre de 2026

El jueves 4 de octubre de 1917 nace la gran Violeta Parra

El jueves 4 de octubre de 1917 nace la gran Violeta Parra
El jueves 4 de octubre de 1917 nace la gran Violeta Parra
Fotografía de Javier Pérez, portada del álbum “Las últimas composiciones de Violeta Parra” (1966). Uso editorial sin fines comerciales.

El jueves 4 de octubre de 1917 nace en San Carlos, Chile, Violeta del Carmen Parra Sandoval; cantautora, poeta, escritora, investigadora folclorista, música y artista plástica.

Presentó recitales y conferencias a lo largo de la Unión Soviética, en París, Varsovia, Ginebra y otras ciudades de Europa.

Publicó varios libros; entre ellos Décimas y Autobiografía en verso.

Fue la primera artista hispanoamericana en hacer una exposición individual (1964) en el Museo del Louvre. Allí expuso pinturas al óleo –algunas en soporte de cartón de embalar–, esculturas realizadas en diversos materiales, como arcilla, papel maché y alambre, y; por supuesto, sus famosas arpilleras (“tejido rústico grueso y áspero hecho de fibras vegetales como el fique, el yute y el cáñamo; usadas para embalajes, sacos de transporte y almacenamiento”. Es lo que en Colombia se conoce como tela de costal), cosiendo sobre ellas retazos de tela y bordados de lana en vivos colores.

El jueves 4 de octubre de 1917 nace la gran Violeta Parra
Imagen utilizada únicamente con fines informativos y de ilustración, sin ánimo de lucro ni propósito comercial. Todos los derechos corresponden a su autor o titular.

La amada Violeta Parra, “Viola Piadosa”, “Viola Doliente” me ha acompañado sentimental, espiritual, poética y “políticamente” durante muchísimos años. Por ello, y por ser hoy el 107o aniversario de su nacimiento, quiero presentar este modesto homenaje personal. Y esto de ‘modesto’ no es sólo un cliché, pues la realidad es que muchísimos personajes de la música, el arte y la cultura ya lo han hecho divinamente, tal como lo merece nuestra diva andina, nuestra “Viola Chilensis”. Por ejemplo, cantantes de la talla de Chabuca Granda, Silvio Rodríguez y Joaquín Sabina; entre muchos otros, han compuesto (y versionado) canciones para la “Viola volcánica”, para la “Viola admirable”. Su último amor, el último ser que la vio con vida, Alberto Zapicán, el álbum El grito salvaje (1970). En la contratapa escribe su compatriota uruguayo, el cantautor Alfredo Zitarrosa: «Sé que en este disco quiere expresar su amor, su casi veneración y su apasionada nostalgia por Violeta Parra».

También, a su vida y obra se han dedicado numerosos documentales, biografías, películas e incontables poemas.

Pero ningún homenaje mayor que aquel que le hiciera su hermano mayor y mentor, el físico y poeta Nicanor, con su monumental, portentoso poema Defensa de Violeta Parra. Un poema dramático, elegíaco; una estremecedora oda que no entiendo el porqué no se reconoce y divulga como lo merece, siendo uno de los más logrados poemas del chileno, y una de las más hondas elegías de todos los tiempos. Supongo que será por su extensión, por las premuras que exigen los posts y los chats de los tiempos modernos.

Con versos del mismo se han compuesto varias canciones, pero ninguna comparable a la que creara el cantante argentino Jerónimo, con algunas de sus estrofas, en 1972. Es una interpretación dramática y visceral, que hace imaginar esas corales de los ditirambos y las antiguas tragedias griegas. Mi mayor deseo sería escucharla hoy de nuevo, y compartirla en este texto, pero no sé cómo ni cuándo perdí el magnífico LP que la contenía, e; increíblemente, no se encuentra por ningún lado en la Red. No me provoca escuchar; y menos compartir, ninguna otra. En su defecto, invito –y me invito– a escuchar a la misma Violeta. Es difícil elegir alguna dentro de sus múltiples “hits”; pero eso sí, no será una de esas de las que han sacado mezquino provecho tantos parásitos y parásitas del mundo entero. He elegido una de sus muchas grandes canciones de amor, desamor y despecho. Una canción desgarradora y enconada, pero hondamente poética. La inspiró el gran amor de su vida, el antropólogo, músico y musicólogo suizo Gilbert Favre. La interpreta a dúo con su último amor, Alberto Zapicán (también a este le compuso varias canciones, una de ellas bastante injuriosa, pero simpática: El Albertío), exconvicto político, cantante y músico uruguayo, quien en su amorosa complicidad la acompañara a Bolivia en busca, de su amado Gilbert Favre. La canción se titula Maldigo del alto cielo. No conozco una canción, de ningún género, más rabiosa que Maldigo del alto cielo.

El domingo 5 de febrero de 1967, Violeta, estando en su Carpa de la Reina, en La Reina, Chile, preguntó a Albero Zapicán –que fumaba afuera–, «dónde no falla una bala», y Alberto le respondió, «aquí», señalándo su cien con el índice. Violeta entró a la carpa, y minutos después Alberto escuchó el estampido. Este hecho le generó culpa y dolor por siempre. Falleció en 2021, a los 94 años de edad.

El jueves 4 de octubre de 1917 nace la gran Violeta Parra
Funeral de Violeta Parra en 1967 / Imagen utilizada únicamente con fines informativos y de ilustración, sin ánimo de lucro ni propósito comercial. Todos los derechos corresponden a su autor o titular.

Velatorio de Violeta, en su Carpa de la Reina

Murió de 49 años la agridulce Violeta, esa ‘rockera de mente y espíritu’, como la llama su nieta, la también cantante Javiera Parra. Pero ya había rendido suficiente y digno tributo a la vida con todas sus obras; como por ejemplo ese grandioso himno a la vida, esa hermosa oración pagana que es Gracias a la vida.

Acá van el poema Defensa de Violeta Parra (hoy, que vuelvo a leerlo, como siempre llego al final con los ojos anegados en lágrimas. Y eso me gusta) y su canción Maldigo del alto cielo:

DEFENSA DE VIOLETA PARRA
Nicanor Parra

Dulce vecina de la verde selva
Huésped eterno del abril florido
Grande enemiga de la zarzamora
Violeta Parra.

Jardinera
locera
costurera
Bailarina del agua transparente
Árbol lleno de pájaros cantores
Violeta Parra.

Has recorrido toda la comarca
Desenterrando cántaros de greda
Y liberando pájaros cautivos
Entre las ramas.

Preocupada siempre de los otros
Cuando no del sobrino
de la tía
Cuándo vas a acordarte de ti misma
Viola piadosa.

Tu dolor es un círculo infinito
Que no comienza ni termina nunca
Pero tú te sobrepones a todo
Viola admirable.

Cuando se trata de bailar la cueca
De tu guitarra no se libra nadie
Hasta los muertos salen a bailar
Cueca valseada.

Cueca de la Batalla de Maipú
Cueca del Hundimiento del Angamos
Cueca del Terremoto de Chillán
Todas las cosas.

Ni bandurria
ni tenca
ni zorzal
Ni codorniza libre ni cautiva
Tú

Solamente tú
tres veces tú
Ave del paraíso terrenal.
Charagüilla, gaviota de agua dulce
Todos los adjetivos se hacen pocos
Todos los sustantivos se hacen pocos
Para nombrarte.

Poesía
pintura
agricultura
Todo lo haces a las mil maravillas
Sin el menor esfuerzo
Como quien se bebe una copa de vino.

Pero los secretarios no te quieren
Y te cierran la puerta de tu casa
Y te declaran la guerra a muerte
Viola doliente.

Porque tú no te vistes de payaso
Porque tú no te compras ni te vendes
Porque hablas la lengua de la tierra
Viola chilensis.

¡Porque tú los aclaras en el acto!

Cómo van a quererte
me pregunto
Cuando son unos tristes funcionarios
Grises como las piedras del desierto
¿No te parece?

En cambio tú
Violeta de los Andes
Flor de la cordillera de la costa
Eres un manantial inagotable
De vida humana.

Tu corazón se abre cuando quiere
Tu voluntad se cierra cuando quiere
Y tu salud navega cuando quiere
Aguas arriba!

Basta que tú los llames por sus nombres
Para que los colores y las formas
Se levanten y anden como Lázaro
En cuerpo y alma.

¡Nadie puede quejarse cuando tú
Cantas a media voz o cuando gritas
Como si te estuvieran degollando
Viola volcánica!

Lo que tiene que hacer el auditor
Es guardar un silencio religioso
Porque tu canto sabe adónde va
Perfectamente.

Rayos son los que salen de tu voz
Hacia los cuatro puntos cardinales
Vendimiadora ardiente de ojos negros
Violeta Parra.

Se te acusa de esto y de lo otro
Yo te conozco y digo quién eres
¡Oh corderillo disfrazado de lobo!
Violeta Parra.

Yo te conozco bien
hermana vieja
Norte y sur del país atormentado
Valparaíso hundido para arriba
¡Isla de Pascua!

Sacristana cuyaca de Andacollo
Tejedora a palillo y a bolillo
Arregladora vieja de angelitos
Violeta Parra.
Los veteranos del Setentaynueve
Lloran cuando te oyen sollozar
En el abismo de la noche oscura
¡Lámpara a sangre!

Cocinera
niñera
lavandera
Niña de mano
todos los oficios
Todos los arreboles del crepúsculo
Viola funebris.

Yo no sé qué decir en esta hora
La cabeza me da vueltas y vueltas
Como si hubiera bebido cicuta
Hermana mía.

Dónde voy a encontrar otra Violeta
Aunque recorra campos y ciudades
O me quede sentado en el jardín
Como un inválido.

Para verte mejor cierro los ojos
Y retrocedo a los días felices
¿Sabes lo que estoy viendo?
Tu delantal estampado de maqui.

Tu delantal estampado de maqui
¡Río Cautín!
¡Lautaro!
¡Villa Alegre!
¡Año mil novecientos veintisiete
Violeta Parra!
Pero yo no confío en las palabras
¿Por qué no te levantas de la tumba
A cantar
a bailar
a navegar
En tu guitarra?

Cántame una canción inolvidable
Una canción que no termine nunca
Una canción no más
una canción
Es lo que pido.

Qué te cuesta mujer árbol florido
Álzate en cuerpo y alma del sepulcro
Y haz estallar las piedras con tu voz
Violeta Parra

Esto es lo que quería decirte
Continúa tejiendo tus alambres
Tus ponchos araucanos
Tus cantaritos de Quinchamalí
Continúa puliendo noche y día
Tus toromiros de madera sagrada
Sin aflicción
sin lágrimas inútiles
O si quieres con lágrimas ardientes
Y recuerda que eres
Un corderillo disfrazado de lobo.

*En una recitación de Nicanor Parra, finaliza el poema con esta estrofa:

Qué te cuesta mujer árbol florido
Álzate en cuerpo y alma del sepulcro
Y haz estallar las piedras con tu voz
Violeta Parra

MALDIGO DEL ALTO CIELO

Maldigo del alto cielo

La estrella con su reflejo
Maldigo los azulejos
Destellos del arroyuelo
Maldigo del bajo suelo
La piedra con su contorno
Maldigo el fuego del horno
Porque mi alma está de luto
Maldigo los estatutos
Del tiempo con sus bochornos
Cuánto será mi dolor.

Maldigo la cordillera
De los andes y de la costa
Maldigo toda angosta
Y larga faja de tierra
También la paz y la guerra
Lo franco y lo veleidoso
Maldigo lo perfumoso
Porque mi anhelo está muerto
Maldigo todo lo cierto
Y lo falso con lo dudoso

Cuánto será mi dolor.

Maldigo la primavera
Con sus jardines en flor
Y del otoño el color
Yo lo maldigo de veras
A la nube pasajera
La maldigo tanto y tanto
Porque padezco un quebranto
Maldigo el invierno entero
Con el verano sincero

Maldigo profano y santo
Cuánto será mi dolor.

Maldigo a la solitaria
Figura de la bandera
Maldigo cualquier emblema
La venus y la araucaria
El trino de la canaria
El cosmos con sus planetas
La tierra y todas sus grietas
Porque me aqueja un pesar

Maldigo del ancho mar
Sus puertos y sus caletas
Grande será mi dolor.

Maldigo luna y paisaje
Los valles y los desiertos
Maldigo muerto por muerto
Y al vivo de rey a paje
Al ave con su plumaje
La maldigo a sangre fría
Las auras, las sacristías

Porque me aqueja un dolor
Maldigo el vocablo amor
Con toda su brujería
Cuánto será mi dolor.

Maldigo por fin lo blanco
Lo negro con lo amarillo
Obispos y monaguillos
Ministros y predicantes
Yo los maldigo cantando
Lo libre y lo prisionero
Lo dulce y lo pendenciero
Le pongo mi maldición
En griego y español
Por culpa de un traicionero
Cuánto será mi dolor.

https://www.youtube.com/watch?v=X–Kxt2KwEQ

ÑAPA

El Albertío: https://www.youtube.com/watch?v=mHkKdlIaIl0


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