El hoy procurador que yo conocí


El hoy procurador que yo conocí.
A mediados de los años 70, los recién llegados padres, los cuatro hermanos y las tres hermanas Eljach Pacheco, vivían a mitad de cuadra, en la casa de la calle 4ª con carrera 13, de Popayán. Acababan de llegar de San Juan del Cesar. Su padre de la costa atlántica, de origen libanés, se enamoró de una payanesa, de familia liberal, cuando estudiaba ingeniería en la universidad del Cauca y después de casarse y entrar a trabajar en Telecom, residieron en varios lugares del país, entre ellos Fusagasugá, donde nació Gregorio.
Iba a la casa porque en la facultad de medicina era compañero de Julián, hermano mayor de Gregorio, y la banda sonora de vallenatos y lo caluroso y descomplicado en el trato de doña Luisa, la madre, -que recibía a los visitantes con una taza de café y el sabroso pan timbiano-, y de todos los miembros de la familia, me hacían sentir más cercano al ambiente abierto de Santander de Quilichao, donde estudié la primaria y el bachillerato, tan diferente al frio, lluvioso y convencional que predominaba en el Popayán de esa época.
Casi todo el tiempo en la radiola sonaban acetatos con los clásicos vallenatos a los que Gregorio y sus hermanos seguían con el canto; mientras a veces estudiábamos con Julián los textos académicos relacionados con el programa de medicina, o en otras ocasiones, en el grupo de estudio con orientación marxista leninista maoísta, en las noches de fines de semana, nos reuníamos a leer la “Economía política” de Nikitín y “Conceptos elementales del materialismo histórico”, de la chilena Marta Harnecker, o, a comentar las revistas Pekín Informa y el libro rojo o las obras escogidas de Mao Tse Tung.
Gregorio, entonces terminando el bachillerato en el colegio Ulloa, al igual que numerosos jóvenes de los colegios públicos de Popayán, también pertenecía a un grupo de estudio de la misma orientación y fue líder destacado del comité del colegio Francisco de Ulloa que conformaba el fuerte y activo movimiento estudiantil local, junto al Liceo Nacional Alexander Von Humboldt, el Instituto Técnico Industrial y las facultades de las ingenierías civil y electrónica, medicina y derecho de la universidad del Cauca, con buen número de sus estudiantes enfrascados en frecuentes paros, marchas públicas y enfrentamientos con la fuerza pública, que en el país fueron paisaje en los años 70 e inicios de los 80.
Después supe que Gregorio entró a estudiar derecho y cuando se decepcionó de la utopía maoísta, en compañía de los también ulloistas: Miguel Ángel Concha y Milton Mera, se unió al Nuevo Liberalismo, en Popayán, y ante la primacía que en el liderazgo local el caudillo máximo había delegado en Juan Carlos López Castrillón, se vincularon con el jefe liberal Aurelio Iragorri Hormaza, copropietario de la emisora “Ondas del Purace”, en la que Gregorio, durante sus épocas de estudiante de derecho, en compañía de Carmelo Anichiarico, los sábados dirigía un programa de una hora dedicado a la historia y a la difusión del vallenato, sus autores y canciones.
Ya graduado, Gregorio fue personero delegado en lo penal y después estuvo en la oficina de Rentas del departamento, donde sufrió un accidente cuando el vehículo en el que iba arrolló a un policía que hacía el croquis de otro accidente. Superado este problema viajó a Bogotá, donde el senador Aurelio Iragorri Hormaza, entonces presidente de la comisión de Ordenamiento Territorial del Senado, lo postuló para la secretaria, siendo elegido.
Ya en Bogotá, a la par que desempeñaba sus labores en la comisión de OT del Senado, supe que el hoy procurador, continuó con su formación académica adelantando diplomados, postgrados y vinculándose como docente en algunas universidades.
Hace 12 años, cuando el partido Liberal se había fragmentado y con su jefe Iragorri integraban el partido de la “U”, Gregorio fue elegido secretario general del Senado, donde adelantó un “posgrado práctico” sobre cómo se legisla y administra este país. Cargo en el cual, gracias a su trabajo, talante, bonhomía y el origen “pluri-regional’ y pluricultural”, supo granjearse la amistad de cachacos, costeños y senadores provenientes de todo el país, quienes, por mayoría casi absoluta, lo acaban de elegir Procurador General de la República por un período de cuatro años a partir del 15 de enero de 2025.
Cuando daban por ganador a uno de los dos candidatos de Cambio Radical postulados por las Cortes, en una hábil movida de ajedrez, como para dañarles la jugadita, Petro, que ya conocía a Eljach cuando ocupó su curul, lo postuló, recibiendo el respaldo de la mayoría de senadores, incluidos los de Cambio Radical y del Centro Democrático, dejando tan aburrido al precandidato presidencial German Vargas Lleras, que salió a pregonar que a la Procuraduría había que acabarla por inútil y costosa.
En sus primeras declaraciones a los medios ha reiterado que a pesar de haber sido postulado por el presidente Petro no será su procurador de bolsillo. También insiste que como cabeza de un poder público independiente no tiene jefes y que antes de dedicarse a especular sobre lo que será su labor, por lo menos esperen a que se posesione en enero y no interfiera en el trabajo de la actual procuradora Margarita Cabello.




