EL HORROR DE NUESTRO TIEMPO

El necio sólo conoce el mal cuando ha llegado.
(La Ilíada)

Nadie salió a la calle a celebrar.
No se escuchó sonando
los claxon de los automóviles.
Ni las trompetas fanáticas.
No se vieron las caravanas de gente
de todas las edades.
Montados, trepados, colgados en los tejados
en los techos de los carros y en las azoteas.
No se vio esta vez globos alzándose en el cielo.
Linternas encendidas ascendiendo
con sus llamas al firmamento.
La gente ebria de felicidad, de dicha contento.
Saliendo de los estadios hacia las plazas con blasones
gallardetes banderolas de colores.
Nada. Solo silencio en la ciudad.
En las casa del al lado como si alguien hubiese muerto.
Los niños no salieron por las calles corriendo
hasta tarde jugando brincando
lanzando con júbilo al aire la pelota.
La gente no estuvo feliz
como si se hubieran ganado la lotería
Volviéndolos a todos afortunados.
Tampoco nadie se abrazó llorando
cuando las manos de los contendores se estrecharon.
Mirándose como en un brindis único por la vida.
Sólo en la paz de los sepulcros los muertos
lamentaron no estar vivos
celebrando la llegada
después de tanto tiempo de la paz.
Alegría de Pío./924/15/ 11:00 a.m




