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miércoles 15 enero, 2014 a las 9:24 am

El Globo se cae

Diogenes Diaz Carabalí 2
Diogenes Diaz Carabalí 2
Diógenes Díaz Carabalí

Hace algunos años me emocionaban el Globo de Oro para Sofía Vergara, el cumpleaños de Amparo Grisales, el nuevo disco de Diomedes Díaz, la captura del jefe de finanzas de las Farc. También, que el Nacional fuera campeón de fútbol, que los escarabajos ganaran una etapa de ciclismo en ascenso, que la selección Colombia fuera favorita para ganar el mundial, que la Chechi Baena de nuevo fuera campeona mundial. Esos triunfos me conmovían hasta las lágrimas, me sumaba por las calles a locas celebraciones bandera en mano, con trago incontenible para desinhibido gritar ¡Viva Colombia!

Todo porque había patria, había sentido de localía, jugaba en el bando de la tricolor, los colores de la patria eran continuación de la sangre, las venas se extendían hasta los símbolos. Había partido, había religión, había sentimientos. Las églogas patrias emocionaban hasta el llanto, las imágenes de los libertadores eran miradas con respeto, los héroes eran difundidos con empeño, las figuras de mando eran concebidos como la natural inspiración de la grandeza, para el desempeño y la aplicación del bien común. ¡Era una época para ser beligerante!

Hoy no la siento, la nacionalidad de avergüenza, he perdido la identidad, no me interesa la política, da lo mismo quién sea el gobernante o quien haga las leyes, los triunfos me parecen acomodados, los versos sobre el sentido de patria me parecen ridículos. Hoy no escucho a los políticos, a los curas y a los pastores, la autoridad tiene intereses egoístas, el presidente y el congreso hacen las leyes según sus conveniencias.

Hoy me da lo mismo estar aquí o estar allá. Me siento constreñido cuando tengo que mencionar mi nacionalidad, cuando en inmigración de cualquier otro país me requisan como a un terrorista, cuando mi maleta es revisada con minucia en busca de coca, cuando un extranjero me pregunta en las calles de cualquier ciudad si dentro de mis pertenencias llevo porciones de mariguana, cuando me dicen “colocho” sinónimo de miembro de las peores logias de la mafia siciliana.

Siento que ante cada triunfo de cada colombiano está la actuación de una mano oscura, por eso no creo en las distinciones, en los títulos, en los honores. Cada título es construido por la prensa sensacionalista y mentirosa, ahí está Falcao que cada año va al Real Madrid, la misma Sofía Vergara en cada edición gana el Globo.

Esta sociedad está descompuesta, no se atiende la autoridad, no se cumplen las normas de convivencia. Aquí ocurren los crímenes más asombrosos, se consolidan las organizaciones criminales más implacables, no hay prevención del delito, se abusa de los bienes públicos, se despilfarran los recursos, se inventan imprevistos como el cambio de cédula o la renovación del pase.

Mejor dicho, este país causa vergüenza, por eso, como tantos, me gustaría marcharme a cualquier otro, y como tantos, así sea calladamente, renunciar a ser colombiano, con el cinismo de no sentir ningún rubor.

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