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EL GIRO A LA DERECHA DE ANTONIO NAVARRO

Verdes, progresistas, compromiso ciudadano
Verdes, progresistas, compromiso ciudadano
Por Fernando Dorado G. – Popayán, 5 de septiembre de 2013

La semana pasada se dio a conocer el texto del “Documento que sella la unión entre Verdes, Progresistas y Compromiso Ciudadano en un solo Partido”, y se anunció que estaban listos los negociadores o compromisarios para protocolizar esa unión.[1]

¿Puede el Partido Verde, así sea reforzado por Progresistas y Compromiso Ciudadano, convertirse en una alternativa real a los partidos del establecimiento – santistas y uribistas –? Esa es la pregunta central que debemos hacernos.

Si el acuerdo se hubiera construido con base en razones políticas y éticas, si se constituyera en una unidad con base en principios claros, si se hubiera dado un debate serio sobre los problemas fundamentales del país, si se tratara de una auténtica fusión entre la ética de la “ola verde” y el espíritu de “defensa de lo público” de Progresistas, la respuesta sería positiva.

Pero no, la unión está centrada en resolver problemas de mecánica electoral y es fruto de todos los pragmatismos reunidos. Es una aberración política.

El Partido Verde renunció hace rato a sus principales postulados éticos y los cambió por la “mermelada burocrática”. Así, participa dócilmente de la unidad nacional santista. Quedaron atrás la ética política pregonada por Mockus y el “no todo vale” de la “ola verde”. El oportunismo burocrático se apoderó de un partido que nació con la consigna de luchar contra la corrupción y renovar las costumbres políticas. Todo se echó al olvido y se ahogó la fuerza espiritual que le dio vida.

Ahora, un sector de Progresistas – encabezado por Antonio Navarro – con la idea de estar construyendo una “tercería”, se entrega afanosamente a unir el “desarrollismo urbano” de Peñalosa con la “Bogotá Humana” de Petro. Nada más y nada menos.

Por ese camino – de no cuestionar el apoyo a Santos y de aceptar la oposición a Petro – la cúpula de Progresistas transita por el camino de desfigurar y renunciar a las herencias nacionalistas y democráticas que dejó el M-19. Y no va a construir ninguna “tercería”. Terminará refugiándose en el único postulado que ha construido Sergio Fajardo: “Ni-ni”. Ni chicha ni limoná.

¿Puede un partido que apoya la actual gestión de Santos construir una alternativa creíble? ¿Puede convertirse en una “tercería” fuerte y contundente que compita con posibilidades reales de derrotar a la unidad santista y el centro democrático uribista? ¿Logrará Navarro entusiasmar a las bases Progresistas que ven que a diario los concejales “verdes” se dedican a atacar con saña al gobierno de Petro? Creemos que no.

¿Cuáles son las consecuencias que tiene éste pacto político para la lucha por Paz, democracia y justicia social? Es evidente que es un golpe fuerte que atenta contra la posibilidad de conformar un bloque anti-neoliberal, realmente alternativo. Los Progresistas tenían a la mano la posibilidad de construir un bloque de izquierdas, que así en primera instancia no tuviera asegurada una votación suficiente – certeza que no la tiene nadie –, por lo menos partía de una posición coherente. Ya se había avanzado en la tarea de unificar una posición política entre diversas fuerzas de izquierda que además de luchar por la Paz con justicia social respaldan “la gestión de la administración de Bogotá en beneficio de lo social y la democracia”[2].

También desde el punto de vista de la estrategia electoral Navarro se equivoca. Frente al desgaste evidente que sufre actualmente el presidente Santos – que posa de “centro” –, la mejor estrategia no es competir por ese “centro” sino unificar seriamente a la Izquierda para que se convierta en alternativa de poder para 2014.

Incluso, que Enrique Peñalosa compita con Santos por ese “centro” es favorable para un bloque de izquierdas. Se dispersan las fuerzas del establecimiento neoliberal y – como ocurrió con la elección de Petro – se hace factible para la izquierda acceder a la Presidencia de la República.

Si se concreta la “unión de centro” entre Progresistas, Verdes y Compromiso Ciudadano, la izquierda por obligación tendrá que presentar su propio (a) candidato (a), lo cual significa dispersar las fuerzas democráticas y competir en inferioridad de condiciones, si se tiene en cuenta que el presidente Santos, a pesar de su desgaste tiene a su favor todo el poder burocrático del Estado.

Esa errónea construcción estratégica le facilita al Centro Democrático presentarse como la oposición fuerte a Santos. En vez de centrar toda la fuerza en torno a hacer ver a Santos y a Uribe unidos por la política neoliberal (hoy en la mira de la población en general con ocasión del paro nacional agrario), se le hace el juego a Uribe para mostrarse como la alternativa real frente a Santos.

Por primera vez la Izquierda tiene la posibilidad de colocar en la escena de la política nacional la esencia neoliberal de la clase política tradicional. Navarro, en vez de acentuar esa característica, en vez de mostrarse como alternativa social y popular al establecimiento neoliberal, gira a la derecha, se une con quienes siguen sosteniendo a Santos a pesar de la crisis política que vive su gobierno, y al igual como lo hizo cuando le aceptó el Ministerio de Salud a César Gaviria, entra por la puerta de atrás (“verde”) a la coalición gobiernista.

Navarro no se da cuenta que en ésta ocasión la verdadera “tercería” tiene que ser de Izquierda. Su “síndrome anti-polista” no le permite reflexionar e ir más allá de la mecánica electoral. Ahora la tarea es de los “progresistas de base” que deben rechazar ese acuerdo y rectificar la tarea.

Nota: La potencialidad de la Izquierda se avizoró en las jornadas de solidaridad con el movimiento campesino agrario. Por fin estamos empezando a reconocer nuestras raíces campesinas, es un paso en la construcción de identidad popular y nacional.



[2] Ver: Comunicado público “Llamamiento a los y las demócratas colombianos” suscrito por El Movimiento Progresistas, Vamos por los Derechos, País Común, Poder Ciudadano, Partido Comunista Colombiano, Unión Patriótica, Congreso de los Pueblos, Poder y Unidad Popular, Movimiento por la Constituyente Popular, Presentes por el socialismo, Revolución de la Esperanza y Polo al Sur. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=172113

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