EL ESTRÉS ¿CUESTIÓN DE CULTURA?


El estrés actualmente, al igual que otras enfermedades, está catalogado como “la enfermedad del siglo”. Se manifiesta en nuestro cuerpo por medio de padecimientos que creíamos que jamás podríamos sentir pero que afectan de manera agresiva nuestro cuerpo y mente.
El estrés está definido como un cansancio mental provocado por el exceso de actividades para las que nadie está preparado, por este motivo se generan trastornos que influyen el plano emocional y psíquico. También hay una respuesta física a las alteraciones que recibe el organismo cuando hay estímulos externos como el frío, el miedo, la ansiedad, la alegría, entre otros. Hay que resaltar que existe un estrés positivo y otro negativo, especialmente cuando se prolonga por mucho tiempo y empieza a generar un daño psicológico, tanto que su alto grado comienza a reflejarse en algunas enfermedades como problemas de: tiroides, presión, corazón, urticaria, trastornos menstruales, dolores óseos y musculares (lumbalgias), problemas digestivos (gastritis, colon irritable), entre otros, que jamás terminaría de mencionar.
El estrés es el culpable del 90% de las enfermedades que padecemos y aunque muchos especialistas dicen que el sexo disminuye el estrés, cuando se padece, afecta mucho el deseo sexual y al mismo tiempo conlleva a problemas con la pareja.
Importa la cultura del país en el que vivimos, el sedentarismo, las relaciones con los demás en cualquier ámbito, estos factores incrementan el nivel de estrés. Hoy en día es más común encontrarnos con personas que canalizan su energía o descargan emociones negativas, por medio de diversas actividades como: Yoga, Pilates, Capoeira, Taichi Kung, Biodanza, además de consultar a psicólogos, coach de vida, psicoterapeutas o acudir a técnicas medicinales (masajes descontracturantes, acupuntura, medicina homeopática o ayurveda), todas provenientes de diferentes culturas pero que ayudan a encontrar el equilibrio emocional y físico necesario para enfrentarnos ante nuevos estímulos estresores. Todo esto con el fin de crear consciencia, para que hagamos una pausa y decidamos tener la vida armoniosa que necesitamos.
Al distanciarnos de lo que nos genera estrés, la armonía espiritual y física hará su aparición. Decida: Sonreír o llorar.



