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Martes, 6 de octubre de 2026

EL ESTORNUDO ES SIGNO DE FRAGILIDAD

estornudo
Cabezote Bulevar de los Días
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano
http://rafaelprof.files.wordpress.com/2012/06/estornudo2_thumb.jpg?w=300

Me encantó un divertimento que escribió ayer Juan Esteban Constaín* sobre el estornudo como no original, en cuanto tema de escribir. Muchos autores, nos prueba, han hablado de él. Sin embargo, me he apropiado de ese tópico para reflexionar sobre lo que observo cuando alguien expele de su cuerpo ese sonido hiperfacético.

No he visto estornudar a las serpientes cuando nadan sobre el río o cuando espían entre el matorral al que merodea. Ni he visto en esas a un perro, aunque los he visto, pasar las duras y maduras cuando se atoran con un hueso. Pero eso es otra cosa. Ni he visto estornudar a los colibríes ni a los copetones ni a las garzas bien paradas en sus zancas o cuando lo hacen sobre una sola, como una bailarina.

En fin. Quiero decir si, tal vez, el enigmático sonido y estrepitoso acceso que sale de los fuelles dentro del torso también lo tienen otros congéneres del espectro animal. Es una simple curiosidad. ¿Por qué oímos esos estentóreos sonidos y vemos hacer visajes, a veces con agachadas o echadas para atrás, que parecen payasadas? No son, por supuesto, actos reflejos, sin razón, ni actos fallidos, como los que descubrió el amigo Freud.

No tienen tampoco que ver con la sexualidad ni está a la libre voluntad producirlos para simular o hacer aspaviento en una fiesta o en un velorio.

No habrá que ir al médico para que le mande a practicarse mil exámenes de materia fecal, orina, oído, pulmones, de sangre o de la laringe. No. Cuidado. Le saldrá caro y tendrá que hacer cola para pedir la cita y, si llega, le tocará dentro de una semana o un mes porque el especialista está saturado. No. No hay EPS que pueda curar ni por mil euros esta muestra de la fragilidad humana. Ni porque fuera el vicepresidente lo ayudarían a quitar ese problemita del que usted, tal vez, sufra.

O es que herencia, tampoco, creo yo. Mi padre a veces estornudaba con una escandalosa algarabía. ¡Ahhhjjeeee!, se le oía en su agitación salvaje. Un cuñado cuenta que alguna vez estornudó en una fiesta y todo mundo se escondió debajo de las mesas porque creyó que había estallado una bomba. Yo estornudo y mis sonidos no se parecen a los de mi padre afortunadamente. Mis manos y mi desobediente dedo índice se mueven hoy como lo hacía el de mi papá. Pero eso no es herencia. Es cosa ya de la edad, creo.

Sin ser un especialista o investigador consumado he ido descubriendo el origen del estornudo. Creo que a veces se aparece al voltear una esquina, o al salir del abrigo de una habitación o al abrir una ventana para que entre el aire. Sí. Creo que es un golpe de aire o un mal aire o el cambio de temperatura que sucede en torno de uno cuando entra o sale o da vuelta en la boca de un ventarrón al cruzar una calle.

Los pulmones no resisten los cambios repentinos y hacen que el esófago se comprima y la laringe se enfríe y.., suásss, ahí sucede el estampido. Creo que eso es todo el fenómeno o fonómeno. He ahí el detalle, diría un sabio mexicano. Cosas de la fragilidad de nuestras membranas nasales y el escozor en los pulmones.

05-07-13                            10:45 a.m.

* http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/juanestebanconstain/ni-el-estornudo-original-juan-esteban-constain-columnista-el-tiempo_12907767-4

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