EL DUQUE


EL DUQUE
El Duque de las Tres Garzas era un hombre elegante, cultor de poesía, música y otras notas altas del espíritu; de barba espesa, finas maneras, casi siempre portaba un sombrero de cuero.
Ya se dijo que por intermedio de él Sombriel conoció a la cortesana Lascia, quien luego traicionó su amor desapareciendo para siempre.
Y Sombriel acudía a la mediación del Conde para averiguar por ella; pero él, al parecer, no pudo hacer nada; y para tranquilizarlo pasaba con Sombriel largas horas en su compañía, compartiendo aficiones comunes.
Sombriel, abatido, regaló al Conde un cuaderno de poemas dedicados a Lascia, cuya página de inicio rezaba:
Hay días sin lumbre ni camino ni esperanza… sin ojos para mirar el beso ni cartas de los ángeles; sin dedos para acariciar tu césped
húmedo de ausencia; sin música en el alma para pulir la piel; sin ventanas amables por donde llegas tú; sin brisas del norte para encender la magia, sin reflejos de la amada en montes de leyenda.
Hay días en que uno quiere irse de muerte, olvidando todo; volar por chimeneas a las nubes negras… con un vestido brujo y cabellos calcinados, sin todas las inmensas sombras caídas entre calles turbias y las esquinas hondas.
Hay días para desear que aún eres alguien abrazando mil poemas,
historias de otro mundo, con arpas asombrando castillos enamorados,
así no ocurran de verdad en este tiempo de miseria, de armas afiladas y piedras maltratadas.
Ojos de la fantasía… vengan, ericen mi piel bajo las aguas; denme una flor para hacer el amor antes de despedir el día; vengan, necesito vestuarios de arlequín para adornar
la única silla que me queda en mi alcoba alucinada…
Sombriel miraba en sí mismo la causa de su desgracia, pero nunca encontró razón que la justificase. Se conformó a su suerte, y entonces procuró el olvido yéndose de Roma.
*******RVQ



