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Domingo, 18 de octubre de 2026

El desengaño de las comunidades frente a las obras públicas

El desengaño de las comunidadesfrente a las obras públicas Dura más un caramelo en la puerta de una escuela, que...

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El desengaño de las comunidades frente a las obras públicas
El desengaño de las comunidades frente a las obras públicas
El desengaño de las comunidades frente a las obras públicas
Alfonso J Luna Geller

Dura más un caramelo en la puerta de una escuela, que la ilusión de las comunidades cuando les anuncian inversiones importantes en obras públicas, que supuestamente mejorarían la calidad de vida general.

Tan pronto comienza la ejecución de lo contratado, paralelamente va surgiendo el desengaño, que llega a su máximum, cuando los trabajos quedan abandonados, o suspendidos.

Es la frustración, y desesperación, que hoy padecen las comunidades vecinas de la calle quinta, en Santander de Quilichao, a las que les prometieron que en 18 meses esa arteria, de 2,8 kilómetros, entre la carrera 14 y el cruce con la Variante 2504, glorieta San José, quedaría convertida en una adecuada y armoniosa doble calzada.

Han transcurrido más de 23 meses desde que se firmó el acta de inicio de las anheladas obras, pero hoy, los trabajos se encuentran paralizados. Como siempre ocurre, cada responsable involucrado, en lo técnico, lo jurídico, político o administrativo, tiene su propia coartada o justificación para que nadie resulte responsable, solo la comunidad frustrada y perdedora.

A propósito, cuando intenté consultarle al contratista responsable de las obras, Fabián García Ríos, representante legal del Consorcio Occidente 2021, sobre el “abandono” en que hoy se encuentran, fue Germán Andrés Rodríguez, el gerente jurídico, quien me contestó. No para responder las inquietudes que teníamos que presentar a nombre de las comunidades, sino para aclararme con vehemencia que “las obras no están abandonadas sino suspendidas”.

Tiene razón el abogado, pensé, son conceptos distintos; pero que la gente también, porque no le interesan esos detalles semánticos y significantes jurídicos porque está mamada es de incomodidades, pérdidas e incumplimientos, cualquiera sea el título con que deba mencionarse la parálisis de las obras.

Me explicó, entonces, que hay unas razones técnicas, ajenas al contratista, que no han sido resueltas por la CRC ni por la empresa de energía eléctrica CEO, además de algunos ajustes contractuales que debe hacer la Gobernación del Cauca, y que son las causales de la suspensión de obras.

Dice Rodríguez que posteriormente a la firma del contrato se presentaron problemas en el sector donde deberá hacerse la adecuación arquitectónica del parque central, frente a la antigua Estación del Ferrocarril.

Allí funciona el terminal de transportes desde hace muchos años, y es un sector de alto movimiento de vehículos de carga pesada por las ferreterías y depósitos de materiales de construcción del entorno, previsiones no tenidas en cuenta cuando se diseñó la peatonalización del área del parque que antes se llamaba “Morales Duque”, desde donde se daba la bienvenida al Ferrocarril del Pacífico.

Los transportistas se han negado a moverse del sector, además, la Administración Municipal no había previsto la construcción de la nueva terminal de transportes.

Y es que no es solo la calle quinta. De acuerdo con el contrato, esta obra incluye la pavimentación de las calles 2, 5, 6 y 7 entre carreras 13 y 14, así como la intervención de la carrera 14 entre calles 2 y 7, además, la construcción de un puente vehicular de 21 metros de luz sobre la quebrada Agua Clara, redes de alcantarillado sanitario y pluvial, señalización y seguridad vial, construcción y adecuación de espacios púbicos, redes eléctricas y la construcción de una ciclo-ruta en ambos costados, entre otras obras complementarias.

Teniendo en cuenta que el día martes dos de abril se realizó una reunión con las veedurías y la comunidad del sector para explicar qué es lo que está ocurriendo, precisamente, el contratista no se presentó a dar alguna explicación. Así las cosas, la vocería la tomaron los representantes de la firma interventora.

Del contrato 1293-2022 que garantiza la inversión de 26.650 millones de pesos, se han pagado al contratista, hasta ahora, 7.310 millones de pesos, para un 35% de avance de obras, según el informe de la firma interventora Consorcio Intercauca, presentado por los ingenieros Rafael Alfredo Villar Ospina y Juan Carlos Ordóñez Grijalba.

Consultados sobre la suspensión de la construcción, explicaron que, evidentemente, las obras definitivas tenían que haberse entregado el 23 noviembre de 2023, pero que luego de algunos procesos por incumplimiento, se otorgaron otros 6 meses más de prórroga. Así, la nueva fecha de terminación del proyecto sería el 23 de mayo del 2024. Sin embargo, el contrato se suspendió el pasado 23 de febrero.

En primer lugar, hay que hacer un “ajuste informado” del contrato, es decir, modificarlo para la adaptación a nuevas condiciones técnicas y económicas. El complique es que debe hacerse de nuevo ante el Gobierno Nacional pues los recursos de inversión provienen del Sistema de Presupuesto y Giro de Regalías – SPGR.

Los cambios incluyen, además, modificaciones en la red eléctrica por mayor infraestructura, actualización de normas y especificaciones. Tercero, soluciones sobre el asunto del Terminal de Transportes y los cambios en los diseños de pavimentos para el parque.

Y la cuarta, hay que hacer modificaciones en andenes y ciclorrutas, porque estaban diseñados con pavimento flexible, para otro tipo de urbanismo. Ah, y hacer el puente nuevo doble calzada sobre la quebrada Agua Clara.

El desengaño de las comunidades frente a las obras públicas
Puente sobre la quebrada Agua Clara, que debe demolerse y construir uno nuevo de doble calzada.

Dirigentes cívicos dijeron a Proclama del Cauca y Valle que a los cientos de estudiantes del colegio Morales Duque y de la Universidad del Cauca que, peligrosamente, tienen que utilizar la vía para asistir a clases, les están poniendo tareas sobre regla de tres simple para calcular los daños causados por estas obras: “Si en 24 meses han avanzado apenas en un 35%, ¿cuánto tiempo más los van a perjudicar si todavía falta un 65% por construir?”

En estas, intervino un profesor de filosofía quien alertó: “esto no es una cuestión de matemáticas, como creen los contratistas e interventores, porque nunca cumplen con los resultados calculados. La falta, casi absoluta, de planificación, que no tiene en cuenta los imprevistos, no permite que una obra sea entregada en los términos contratados, y menos, cuando la necesitan los ciudadanos. A pocas cuadras hay otros ejemplos vigentes de obras convertidas en elefantes blancos: el hospital regional Francisco de Paula Santander o la pavimentación de la vía que conduce de San Pedro a La Palomera y Jambaló…

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Alfonso J Luna Geller
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Redacción Proclama del Pacífico

Periodismo verificado desde Santander de Quilichao, Cauca.

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