El desafío del Estado para la protección de la niñez en Colombia.
Redacción Bogotá – Por: Carlos Villamil.
La protección integral de los derechos de los niños, niñas y adolescentes en Colombia sigue siendo uno de los mayores desafíos del Estado, especialmente en los territorios más apartados del país. Así quedó en evidencia durante el Congreso Nacional de Defensores de Familia, un espacio de reflexión donde confluyeron visiones institucionales, jurídicas y comunitarias sobre el cuidado, la justicia familiar y el interés superior del menor.
Durante el segundo día del encuentro, Juan Carlos Muchavisoy, subdirector de Familia y Comunidad del ICBF, planteó una mirada profunda y territorial del cuidado infantil, destacando que no basta con que los derechos estén consagrados en la Constitución y en la normatividad vigente: el verdadero reto está en hacerlos realidad en los contextos rurales, étnicos y comunitarios.
Muchavisoy subrayó que Colombia ha avanzado significativamente en materia normativa, pero advirtió que persiste una brecha entre lo escrito y lo implementado. “Los derechos están aprobados y vigentes, pero muchas comunidades no los conocen, no están en sus lenguas nativas y aún falta el diálogo intercultural para que estas normas cobren vida”, afirmó. En ese sentido, resaltó la importancia de reconocer y armonizar los sistemas propios de cuidado, justicia, educación y salud de los pueblos indígenas, afrodescendientes, campesinos, raizales, palenqueros y rom.
El funcionario del ICBF insistió en que cuidar a la niñez es también cuidar el territorio, las familias y las formas comunitarias de organización, para garantizar el “buen vivir” de las nuevas generaciones. De ahí que el Congreso haya puesto sobre la mesa la idea del cuidado como un arte colectivo y no como una responsabilidad exclusiva del Estado.
Custodia compartida: el bienestar del niño como principio rector

Foto: Prensa Mercosur.
Otro de los ejes centrales del encuentro fue el debate sobre la custodia compartida, tema abordado por el exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia, Aroldo Quiroz, quien enfatizó que las decisiones judiciales y administrativas deben alejarse de las disputas personales entre los padres y centrarse exclusivamente en el bienestar del niño o la niña.
Quiroz explicó que el país ha superado, en gran medida, la idea de que la custodia deba recaer automáticamente en la madre. “Hoy, gracias a los avances en enfoque de género, el padre que tenga las condiciones también puede y debe participar activamente en la crianza”, señaló. La custodia compartida, dijo, no debe entenderse como una negociación ni una revancha, sino como una expresión del amor y la corresponsabilidad parental.
El exmagistrado destacó el papel clave de los defensores de familia y de los equipos interdisciplinarios, quienes deben tomar decisiones prudentes y técnicas para evitar que los conflictos entre adultos terminen afectando emocionalmente a los menores. “El más perjudicado siempre será el niño cuando la disputa se prolonga”, advirtió.
Avances, pero con retos estructurales
Aunque ambos panelistas coincidieron en que Colombia ha avanzado de manera importante en la protección de los derechos de la niñez —gracias a más de tres décadas de trabajo de defensores de familia y a una sólida jurisdicción de familia—, también dejaron claro que el país enfrenta un reto estructural de implementación, especialmente en la Colombia profunda.
El consenso fue claro: las normas existen, las instituciones están, pero se requiere mayor presencia territorial, pedagogía comunitaria, enfoque diferencial y voluntad política para que los derechos de los niños no se queden en el papel, sino que se traduzcan en realidades tangibles para cada familia y cada comunidad.