EL CUERPO NO MIENTE


Loco-mbiano

El estudio que acaba de revelar la Universidad de Aalto en Finlandia muestra las reacciones del cuerpo en color ante 14 situaciones posibles en la vida real.
Queda uno sorprendido ante la luminosidad, la oscuridad, en el rojo y el azul que producen las emociones y actitudes en las diversas partes del cuerpo. Que el estudio se hubiese hecho en 793 sujetos humanos en la investigación, nos pone a pensar. Porque en esas figuras que aparecen bien definidas, también estamos nosotros. No es un estudio en ratas calientes, ni ranas frías.
Por supuesto que hay algunas figuras que producen más impacto. Me dejó pensativo, por ejemplo, que en estado normal uno aparezca como un diablito carbonizado. Si así fuera, inerte como un palo seco, no vale la pena ser tan serio. Y quedé gratificado viendo cómo la felicidad y el amor lo ponen a uno refulgente, más que el orgullo. Si así se viera uno cuando tiene estas emociones y los demás lo apreciaran, estoy seguro que todos querríamos vernos así.
Al ver las otras figuras uno queda estupefacto. Todo mundo dice que cuando uno se pone iracundo, se despeina, vocifera, mueve los brazos y acciona sus músculos como si estuviera peleando en un ring. Uno creería que tiene fuego por dentro. Pero no. Estas figuras nos pintan las actitudes de desdeño, envidia, disgusto, oscuras, como si todo se volviera ceniza por dentro.
Otras figuras como la del temor, la vergüenza, la sorpresa tienen algo de color en el pecho, pues uno se agita y la bilirrubina funciona como cuando se prende una alarma. Me causaron impresión las figuras de la depresión, la tristeza, deben ser malsanas porque vuelven todo el interior como azul de metileno. El miedo y la ansiedad, sensaciones que le ponen a uno la piel de gallina, aparecen en esta muestra muy semejantes. En especial los brazos y piernas aparecen negros, insensibles, rígidos. Y lo malo es que uno no puede hacer nada cuando llegan estos momentos.
En fin, queda uno grogy al ver esta radiografía de su propio cuerpo. No es algo que les suceda a algunos hombres o mujeres. Negros, blancos o amarillos o de cabellos rojos. No. Ahí estamos pintados todos los humanos, de cualquier región del mundo.
Cuando vi la imagen que nos presenta el estudio sobre cómo se visualiza el cuerpo cuando ama, se me hizo raro ver que las piernas y los pies están inertes, neutrales. El amor, definitivamente, lo hace elevar a uno y se olvida que estamos sobre este planeta. Pero más, me dio susto ver la imagen de quien padece el mal que se llama depresión. Es un estado que no le deseo a nadie.
Nuestro cuerpo, pues, no miente. Tiene un combustible capaz de iluminar, de dar calor o de anular y volver trizas como si lo sentaran a uno sobre una silla eléctrica. Nuestras neuronas, músculos, glándulas, temperatura se mueven al ritmo de las sensaciones. Eso lo sabíamos. Pero no lo habíamos apreciado a la luz de la tecnología que nos desnuda lo que ocurre en nuestro interior cuando se producen tales estados de ánimo. Ni los médicos ni sicólogos lo habían visto con tan palpable acierto.
02-01-14 12-16 p.m.



