EL CONCIERTO DE PAZ SIN FRONTERAS
Su presentación estuvo precedida de manifestaciones insoportables de discriminación por parte fundamentalmente de los llamados exiliados que se fueron de la isla para vivir el sueño americano de Miami.
Aquellos seres que con Batista salieron porque “se acabó la diversión, llego el comandante y mando a parar” y con sus maletas a USA, llevaron una carga inmensa de odio que hasta estos días les alcanzo para destruir discos de Juanes.
Otro sector de exiliados se sintió gustoso de ver cómo la música y estos representantes entraban a la Cuba de los Castro, del partido único, de los comités de la revolución que controlan milímetro a milímetro el devenir cotidiano de los caribeños; así como llegó el Papa, máximo jerarca de la Iglesia Católica, pudo entrar Juanes con Miguel Bose y sus acompañantes, es un triunfo del lenguaje universal sobre la miope presión revanchista.
No se debe intentar leer entre líneas lo que quiso decir el artista paisa a los “muchachos” cubanos, invitándoles a la libertad, a participar, a expresarse; con tranquilidad debemos reconocer el espíritu altruista que lo guía.
Bien por Colombia, la paz y Juanes, el mundo sabe hoy de la sensibilidad de este artista y aunque los hacedores del mercado y la imagen quieran limitarlo, su propuesta de mega-conciertos en puntos neurálgicos del mundo en medio de conflictos armados crece y se convierte en conciencia por la paz.
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Septiembre 19-2009





