EL CÓDIGO MATAFÚTBOL


Cada vez se hace más evidente lo que tantas veces advertimos desde esta columna sobre la precipitud, mala redacción y falta de conocimiento constitucional con que fue montado el Código de Policía. No solo ha terminado por desviar las metas policiales y ha abierto las fauces garosas de la interpretación productiva de sus artículos, sino que a riesgo de que terminen pasándoselo por la galleta ,o que se olviden de él, puede poner en peligro muchas cosas que mal que bien han existido.
Inicialmente denunciamos que se trata de un Código Mataperros. Como allí se obliga a que quienes tienen unas determinadas razas de perros se registren, tengan seguros que los amparen, usen bozales y respondan por ellos si los sacan a la calle, muchos colombianos han estado buscando veterinarios para poner punto final a sus vidas perrunas o los han abandonado miserablemente.
Ahora ha reventado el problema creado por la falta de vigilancia en los estadios. Como parece que se perdió la costumbre de hacer convenios pagados con la Policía para prestar vigilancia en sitios públicos y los señores del fútbol siguieron haciendo sus partidos y volviendo una obligación de la Policía cuidarlos, y eso quedó prohibido en el Código, este instrumento legal puede haber pasado de ser Código Mataperros a Código Matafútbol.
Dado el tonito de las barras bravas en los estadios y la poca gente que paga su boleta (salvo que juegue el América), la ausencia de la policía a más de volvérsele muy costosa a los clubes contratando seguridad privada, no garantiza lo mismo a los espectadores. Habrá que jugar a puerta cerrada y trasmitir por televisión, sería más barato y menos peligroso.
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