EL CHIP DE PÉKERMAN

De acuerdo con el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española), la palabra chip, que proviene a su vez del idioma inglés y que ya está aceptada oficialmente por su continuo uso en el campo de la informática, significa: “pequeño circuito integrado que realiza numerosas funciones en ordenadores y circuitos electrónicos”. Es un vocablo de amplio contexto y connotación (alguien diría “de amplio espectro”), pues también se usa en el aspecto estrictamente personal cuando nos referimos al cambio de actitudes o de pensamientos en nuestro diario vivir, cuando decimos por ejemplo que “Uribe debe cambiar de chip en relación con su eterna “peleadera” con Santos”, o también: “Santos acopló su chip al deseo del fin del conflicto en Colombia. Pero también puede ser aplicable en sentido grupal, cuando decimos por ejemplo: “los integrantes de la guerrilla en La Habana, quieren cambiar su chip, pues al fin están dialogando como personas conscientes”, o también “algunos integrantes de esa organización deben cambiar de chip, pues no son capaces de saludar de buen modo, siendo una norma elemental de urbanidad”.
Las anteriores consideraciones sobre la mencionada palabra, salieron a flote y vinieron a mí cuando en mi función de lector habitual y contumaz, encontré una caricatura de Mheo, en el periódico El País del lunes festivo 30 de junio del presente año, en su sección de Opinión, página A9. A propósito, antes de que me olvide, admiro y admiraré a los caricaturistas de todos los periódicos y revistas del mundo, y los felicito de antemano, porque son capaces de resumir en unas cuantas palabras, y a veces en una sola imagen, todo un tema de actualidad y hasta nos hacen reír (no se les haga extraño que, de pronto, cuando esté leyendo algo, me ría solo, no crean que me estoy volviendo loco, es por una caricatura). Volviendo al tema, el texto de la caricatura dice en voz de un parroquiano común y corriente, pero muy sabio: “Nos dijeron que era una cuestión de genética… Y era una cuestión de electrónica… Gracias Profesor Pékerman por empezar a CAMBIARNOS EL CHIP” (las mayúsculas son mías).
He allí el secreto, en mi concepto personal, de José Pékerman, el actual director técnico de la Selección Colombia (estando muy de acuerdo con Mheo), quien nos ha llevado en pocos días a disfrutar de las mieles del triunfo apoteósico del onceno nacional, pasando de los octavos a cuartos de final, una circunstancia deportiva nunca antes lograda en la historia del fútbol colombiano y que ahora nos tiene “soñando” como dice la gente, incluso con estar en la gran final (increíble, pero cierto). El mago Pékerman, cambió el chip de los futbolistas, cuando antes se dedicaban a jugar muy bonito, mostrando las individualidades, a jugar como un equipo, como una verdadera familia, respetando claro está el estilo de cada uno, como lo está haciendo nuestro James Rodríguez y cada uno de los integrantes del equipo. Es tan fuerte el poder de ese chip, que incluso se ha apoderado de todo un país, provocando la reconocida fiebre amarilla, que hoy en día pulula por doquier. Hoy en día Colombia está unida como una sola familia, en torno al balón, por el cambio del chip al estilo Pékerman.
Ese chip, en palabras sencillas se refiere también al cambio de actitud. A propósito, alguien decía que “las actitudes son más importantes que los hechos” y tiene razón, la actitud es de resorte mental, es decir, que al cambiar la mentalidad y el pensamiento, cambia todo, así los hechos sean difíciles o imposibles. Esta es la proeza del argentino Pékerman, la cual debemos aplicar siempre en todos los instantes de nuestra vida. ¿Qué tal que ahora, aprovechando ese auge del fútbol al estilo de la Selección Colombia y su chip, lo apliquemos en forma para concretar con más ímpetu la tarea del fin del conflicto y la paz que todos merecemos?. Nada es imposible.




