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Sábado, 10 de octubre de 2026
lunes 19 mayo, 2014 a las 4:26 pm

EL CALEIDOSCOPIO DE LA CAMPAÑA PRESIDENCIAL

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Álvaro Jesús Urbano Rojas
Por: Álvaro Jesús Urbano Rojas

La encuesta de Gallup, muestra las razones del pánico que desvela al candidato presidente y explica la inclusión del expresidente Gaviria, quien ya tiene experiencia en negocios de Paz, cuando claudicó frente a Pablo Escobar, para imponer la prohibición de la extradición de colombianos en la nueva carta constitucional, como única condición para que el capo purgara sus crímenes genocidas en una cárcel construida por el mismo, donde siguió delinquiendo protegido por el Estado, viviendo en un confort inusitado y de la cual se les escapó cuando la prensa denunció los excesos criminales de los internos en la Catedral, de tan ingrata recordación en la historia reciente de Colombia.

El país conoce las perversidades y las maniobras habilidosas del asesor J.J. Rendón y las intrigas y estrategias necesarias para tratar de frenar la estruendosa caída del intento reeleccionista. En los últimos días han sucedido concertaciones maquiavélicas de sospechosa intención, como la negociación de la permanencia en la alcaldía de Bogotá de Gustavo Petro, para lograr su adhesión a la campaña de Santos.

De manera sospechosa, se judicializa con agilidad mediática, a un ciudadano, mercader de la información que vive y trafica con datos reservados y secretos, el cual es privado de su libertad y transformado en enemigo público número uno y se le acusa de estar planeando un sabotaje contra las Farc y contra Colombia. A ese ciudadano, se lo involucra en un sainete y sarta de engaños y se lo vincula con la campaña de Oscar Iván Zuluaga, que ha logrado cautivar la intención de voto de los colombianos, para impactarla y causar reveses políticos desprestigiando al candidato más opcionado para derrotar la campaña reeleccionista.

Es sospechosa la manera como el C.T.I. llega al espía y sin pruebas efectivas acuden a una estrategia publicitaria para Imputarle el delito de “espionaje” por infiltrar a las Farc y tramar un sabotaje en contra de Colombia en La Habana, y acusarlo de traición a la patria. Esa cortina de humo, que se tiende desde el secretismo sórdido y sofisticado para desorientar a la opinión sobre las capitulaciones de La Habana, que debiera ser de debate público, como legítima opción de los ciudadanos, a quienes les asiste el derecho de saber qué está pasando en esa mesa. Logrando el protagonismo de un personaje, mercader de la información, que vive de la venta de datos secretos, al servicio de todo aquel que esté dispuesto a pagar por la información que maneja, incluso por los videos clandestinos que utiliza para chantajear a sus clientes y venderlos para desprestigiarlos.

Esto explica el cinismo glacial de Andrés Fernando Sepúlveda, cuando se auto-acusa de controlar un “mercado negro” de la información, no se sabe cómo se descubrieron sus andanzas, quien lo delató y cómo se logró su captura, con qué acuerdos se acogió a la justicia, o el peor de los casos, cuánto se le pagó por aceptar su participación y elaborar todo un montaje tendiente a desprestigiar una campaña triunfal que avanzaba vertiginosamente dejando a la zaga la intenciones reeleccionistas de un gobierno desprestigiado.

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Otros artículos de este autor: http://bit.ly/1irpeCK

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