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Domingo, 11 de octubre de 2026
lunes 9 abril, 2012 a las 9:48 am

EL BOOM MEDIÁTICO A LOS DIEZ SECUESTRADOS

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

Colombiano

El gobierno había exigido que la liberación de los diez uniformados secuestrados por la guerrilla de las farc se realizara sin que se aprovechara tal hecho para una propaganda mediática. O sea, que ni “Colombianos y Colombianas por la Paz” con Piedad Córdoba, se apropiaran del protagonismo que tuvieron o que la guerrilla de Timochenko hiciera alarde de estar levantando una bandera blanca en señal de petición de diálogo.

Pero, eso sí. El gobierno hizo todo lo posible por silenciar la mediación de Piedad Córdoba y sus compañeros de causa y rebajar la simbología que envuelve este acto, -quiérase o no llamarlo así -, humanitario. En verdad las farc actuaron con sevicia separando por tantos años a estos colombianos de la sociedad, sus instrumentos y ventajas, de su familia y de su bienestar y manteniéndolos en condiciones infrahumanas. Eso nadie lo puede negar. Pero al fin, acorralados por las circunstancias, por cansancio, o para, en efecto, dar una muestra de lo que llama el Tratado de Ginebra, gesto humanitario, accedió a liberar a los uniformados que tenía cautivos.

La liberación fue un éxito y sobrepasó lo acordado con las farc. La colaboración de Brasil, el cumplimiento de las coordenadas, la entrega total en un solo viaje, sin que la lluvia distrajera el pacto.

Pero luego vino lo inesperado. Restricción a la prensa, familiares y televisión para acceder a los liberados, monopolización de la información y ruedas eternas de prensa con uniforme e insignias. Nunca hubo tanto uso del aparato mediático a favor del gobierno y olvido de lo que hicieron los civiles a favor de la entrega.

Como lo que pasó con el embeleco del fuero, a los militares se les trata con preferencia a los civiles. No hay un interés tan marcado por la liberación de los civiles. Según el lenguaje usado, estos no son héroes pues no portan uniforme. La igualdad de crimen de guerra, de inhumanidad en la situación de secuestro, del alejamiento de familiares y de los bienes de la sociedad, no se tiene en cuenta para ellos. La prensa y la TV han dejado que el brillo de estrellas y espuelas los obnubile y hagan despliegue en noticieros y reportajes.

No pasa lo mismo con los civiles desplazados en ciudades y pueblos. Casi todos son campesinos sin ruana. Ellos no tienen uniforme ni gozarán de ascenso si algún día se les restituyen las tierras. Jamás se les devolverán sus parientes muertos. Hasta el momento nadie les ha hecho una rueda de prensa y sus movimientos y tomas de edificios y calles son hechos que se repelen como asonada o perturbación del “orden”. No tienen carácter de secuestrados pero su situación es igual o peor porque casi en todos los casos hay muertos, además del despojo.

¿Hasta cuándo seguirá este boom de la guerra, este forcejeo de gobierno con las farc y eln? ¿Hasta cuándo este afán de alimentar el conflicto con más pie de fuerza, más presupuesto para armas, aviones y helicópteros? ¿Hasta cuándo este soslayar lo que lo hacen los civiles y ONGs para clarificar y ayudar a acabar con los flagelos del secuestro, los despojos por paramilitares, narcotraficantes, explotadores de minas y bacrim de las tierras y propiedades de quienes tienen parcelas y ganado en los campos?

08-04-12 – 10:12 a.m.

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