El bar de los espantos


El bar de los espantos
Por Nicolás Lobatón González
Hombre, y hablando de todo un poco en este Halloween me acordé de un bar que queda en el lugar más al sur de la parte continental de los Estados Unidos es una ciudad llamada Key West o como le dicen los cubanos “Cayo Hueso”. Es una ciudad pequeña y antigua con mucha historia que tiene miles de cuentos y leyendas en su gran mayoría fascinantes y aterradoras como es la del 428 de la calle Greene.
Resulta pues que en el 428 Greene Street hay un rancho viejo, también conocido como el “Edificio de la Muerte”. En este rancho ha pasado de todo y muchas de esas cosas no han sido para nada buenas, de ahí su atractivo enigmático y escalofriante.
Hoy en día queda un legendario bar, icono de la isla, llamado “Captain Tony’s Saloon” que tiene un pasado intrigante, el cual incluye asesinato, misterio, e incluso algo o mucho de caos espeluznante.

Como les dije, el lugar es muy viejo, pues fue construido como en 1852 y desde ese entonces ha servido para muchos menesteres, entre ellos fue una casa de hacer hielo y morgue al mismo tiempo, también fue una oficina de telégrafos, fábrica de cigarros, burdel, bar gay frecuentado por marineros, y como cosa rara, de esas que suceden en bellos lugares paradisiacos, varias veces fue un bar clandestino, el último de estos se llamó “The Blind Pig”, o “El marrano ciego”, especializado en mujeres de vida fácil, ron chiviado, juegos de azar y también lugar para reuniones clandestinas de los honorables burgomaestres que regían la ciudad con una moral parecida a la de un pirata borracho y tuerto en una subasta de vírgenes.

A la ciudad llegan muchas personas con el solo propósito de visitar este bar, pues aún se encuentran dentro del bar lápidas auténticas de su época, las cuales hacen pues parte de su decoración y su ambiente. También adentro está el infame “Árbol del Ahorcado”, un árbol que se usaba como la horca local. Se dice que muchas personas fueron colgadas del árbol que hoy en día sigue estando dentro del salón, y que sus cuerpos fueron enterrados debajo de lo que ahora es la sala de billar.
Tal vez por esta razón desde hace mucho tiempo sus espíritus llaman a este lugar hogar.
Cuentan que en la década de los años 1930, una mujer llamada Josie Russell compró el negocio con local y todo y abrió un bar al cual llamó “Sloppy Joe’s”, el cual sigue existiendo a la vuelta de la esquina y es otro gran atractivo turístico de la ciudad.

Uno de sus más asiduos clientes era nadie más ni nadie menos que el gran cuentista y novelista Ernest Hemingway quien pasaba la mayoría de sus noches entre los años 1933 y 1937 buscando en este bar la musa de la inspiración para escribir sus libros de aventuras y amoríos.
El bar ha pasado por las manos de varios propietarios; en 1958, un hombre llamado Tony Tarracino, un capitán de barco, lo compró y le dio el nombre de “Capitán Tony’s Saloon”, nombre que aún sigue teniendo el bar.
El lugar es frecuentado por escritores, artistas, mandatarios, celebridades y faranduleros en general. Cuando alguna persona famosa lo visita, el bar agrega un taburete con el nombre de este; es así como podemos ver taburetes con nombres tales como Ernest Hemingway, Truman Capote, Jimmy Buffett, Shel Silverstein, Dan Akroyd, Al Pacino, Robert DeNiro, Clint Eastwood, Dustin Hoffman, Eric Clapton e incluso de presidentes como John F. Kennedy y Harry Truman.
Como les decía, el lugar tiene una larga y macabra historia, que se remonta a la época de los años 1850, época cuando los piratas, hombres crueles y bárbaros, carentes de toda clase de valores morales, saqueaban, mataban y arrasaban con todo lo que encontraban a su paso.

Al menos 75 personas fueron ahorcadas aquí, en el árbol del que les hablaba, por delitos como la piratería, asesinato, hurto y otros cuantos delitos más como esos que se le sindicaban al acusado cuando no le caía muy bien a los gobernantes de turno.
En una ocasión ahorcaron a 16 piratas y también una mujer; ella por apuñalar a su marido y a sus dos hijos. Esta mujer se conoce como “La dama de azul”; de acuerdo con los residentes locales, en el bar aún se siente su presencia, y se le llama así porque ella vestía de azul cuando mató a su familia y azul era el color de su piel cuando murió. Y son estos y otros eventos nefastos los que le dan comienzo a la historia embrujada y de encuentros fantasmales del Salón del Capitán Tony.
Por la época del año de 1865, un huracán masivo golpeó muy fuerte a Cayo Hueso; los cadáveres de la morgue local que estaban esperando para ser enterrados o para su autopsia desaparecieron por del impacto del huracán, todos, excepto uno.
De acuerdo con el relato de algunos antiguos “conchs”, nombre que se le da a las personas nativas de Key West, se dice que encontraron un cuerpo en el exterior del edificio, pero que ahora es el interior del bar. Como nunca encontraron los otros cadáveres, entonces el pueblo bahameño decidió hacer una tumba no oficial para enterrar el cuerpo que encontraron. Construyeron un muro, a su alrededor pusieron botellas llenas con agua bendita y es justo donde ahora está el salón de billar.

También hay otra historia horrible que rodea a este bar y es la de una mujer joven que entró al lugar en busca de su marido, cuando era un bar clandestino. Tenía a su bebé con ella, y cuando descubrió que su esposo estaba borracho y en estado de juerga con varias mujeres, tuvo un colapso mental. Corrió al baño de las damas y mató a su hijo, luego puso el cuerpo debajo de una manta y se fue.
Ya en una época más reciente, en la década de los años 1980, el bar fue restaurado; durante este trabajo se removieron los tablones del piso y se encontraron restos de unas 18 personas, también se encontraron varias lápidas. Entre ellas, la de Reba Sawyer. Reba, una mujer oriunda de Key West que vivió entre 1900 y 1950. Reba no fue enterrada en este lugar, pero su lápida llegó porque después de su muerte su esposo descubrió unas cartas de amor entre ella y su amante, en las que ella hablaba de sus encuentros amorosos en este bar. El viudo iracundo trajo del cementerio la lápida de la infiel y la dejó al lado del árbol diciendo “aquí es donde ella quería estar, aquí es donde se quedará”.
Según algunas personas que han visitado este legendario bar, han experimentado algún tipo de encuentro o sensación inexplicable. Por lo general los eventos misteriosos pasan cerca o en el baño de las damas.
Una mujer informó que trató de ingresar al primer puesto del baño, pero estaba cerrado; cuando entró en el segundo puesto, notó que no había nadie en el primero. Más tarde, antes de irse esa noche, volvió a entrar solo para encontrar el puesto todavía cerrado. Antes de saber lo que estaba pasando, la puerta del baño se abrió y se cerró azotándose fuertemente sin ninguna razón o fuerza lógica y sin que alguien lo hiciera.
Joe, un antiguo dueño del bar, quien se considera escéptico, comentó que él también tuvo varias experiencias que no solo fueron escalofriantes sino aterradoras. Una noche estando a solas, alrededor de las 4 de la madrugada, escuchó una voz que lo llamaba. Se levantó de su escritorio para investigar, pero vio que no había nadie. Caminó hacia la parte posterior del bar y notó que las puertas traseras estaban abiertas de par en par, a pesar de que las había cerrado horas antes. Incapaz de explicar la voz que escuchó, simplemente se sacudió; unos años después la misma voz lo llamó nuevamente. Esta vez la voz dijo: “No te vayas”. Joe corrió a revisar las puertas traseras y esta vez sí estaban cerradas. No encontró nada fuera de lo común en todo el bar, así que se fue a casa. Horas más tarde, alrededor de las 6 am, recibió una llamada de la policía local diciendo que encontraron el cuerpo de una adolescente frente al bar. Joe cree que esa voz que le decía que se quedara, era para que salvara la vida de esa joven. Solo ese espíritu lo sabe con certeza.

Hay pocas dudas de que las almas perdidas y atormentadas de varias personas fallecidas aquí aún permanecen en el bar.
Así pues, mis amigos lectores, si quieren vivir una experiencia algo fuera de lo común acompañada de un buen ron caribeño, pueden hacerlo en el Captain Tony’s Saloon, ya sea al lado de una fría lapida o de un árbol de horca. Anímense a tomarse una fría encima de los fríos. Si te emborrachas y no escuchas voces del más allá, no te preocupes, a lo mejor los oídos del más allá te están escuchando. Lugares como éste, donde encuentras licor y susto a granel no existen muchos.
Y ya cerrando la tapa de esta historia, si a tu lista de deseos o “Bucket List” le quieres agregar algo que te hiele la sangre, puedes ir al Captain Tony’s Saloon en la próxima noche de Halloween; los tragos son para morir, pero eso sí, no intentes ir solo al baño a la media noche, si lo haces, tu próxima ida al baño solo y sobrio será muy corta o con la puerta abierta.
¡Cheers and Boo!



