EL ASESINATO DE UN PRÓCER


En su conferencia pronunciada en el Teatro Municipal de Bogotá en octubre de 1904, Rafael Uribe Uribe, que nada tiene que ver con el actual político y hacendado, sólo que el general de la Guerra De Los Mil Días, (1899-1902) en su intervención, dice al comienzo para sustentar su tesis sobre del Socialismo de Estado: ”Escasea allá (Europa) la tierra cultivable; … mientras en América (Colombia) tenemos vastas extensiones ubérrimas, no apropiadas todavía y que cualquiera puede ocupar”.
Entendiendo la palabreja subrayada, que fuera utilizada por el ex mandatario hoy senador, para bautizar uno de sus predios, la cual en el diccionario se dice que es: “Tierra muy abundante y fértil”. Que según el senador Iván Cepeda, “… adquirió 17 predios adicionales entre 2008 y 2012. Antes de eso, se había beneficiado con cuatro terrenos baldíos y adquirido un predio de reforma agraria, sin esperar el plazo que prohíbe su enajenación…”.
El general derrotado y luego asesinado a los diez años de su conferencia, quiso zafarse aquella vez del mote que lo “fastidiaba”, impuesto por un diario bogotano, el cual lo señalaba como “Socialista de Estado”. “Solo porque propuse que el Estado contribuyera a remediar los males que él mismo ha producido, y que no se habrían presentado sin su arbitraria intervención en las relaciones comerciales de los ciudadanos…” Y el general derrotado, aclara, “que él no es partidario del socialismo de abajo para arriba, que niega la propiedad, ataca el capital y denigra la religión”…Pero que si profesa: “el socialismo de arriba para abajo…” El eufemístico Uribe Uribe, no habla claro, porque debió decir: El socialismo de abajo para arriba es el de Carlos Marx, pero como el general, seguro lo ignoraba no lo llamó Comunismo a secas, sólo impuesto por la Revolución Rusa del 17. Tampoco el general denominó con su nombre al que llama “Socialismo de arriba para abajo”, no siendo otro, que la Socialdemocracia, de ahí que pueda decirse se adelantó un siglo.
¿Estaba el general Uribe, contra el libre cambio o apertura del mercado a los productos europeos? Como lo manifiesta diciendo: “que mientras Europa y Estados Unidos, cuidándose de esto, se mantienen ricos, al asimilar las teorías de “Smith, Say, Pastiat, Stuart Mill, Spencer, Leroy y Bealieu y demás predicadores del libre cambio absoluto y de las célebres máximas del Laissez faire, laissez passer, un mínimo de gobierno y un máximum de libertad… acá nos mantenemos pobres…” Añadiendo: “El cáncer que mina a los países americanos que hablan español es el Socialismo de Estado, que mata la iniciativa individual, fomenta la empleomanía, falsea su misión y corrompe a la sociedad…”
Se refería el líder liberal al Estado conservador montado por Rafael Núñez, a partir de su triunfo conservador sobre los liberales en la guerra del 85. Más adelante la centenaria conferencia se refiere a la división de castas, las cuales para Marx (que Uribe Uribe no leyó) no es más que Lucha de clases. Y añade el general: “En América, la república y la naturaleza nos han hecho a todos iguales ante la ley… Para la ambición no hay aquí más barreras que las que cada cual lleve dentro de sí mismo”. “En Europa al frente de los patronos se presentan los ejércitos de los obreros, las legiones densas y organizadas del pauperismo y del proletariado, animadas por un sentimiento, listo a convertirse en un pensamiento, pero consientes ya de su derecho y resueltos a reivindicarlo. De ahí la lucha recia entre el capital y el trabajo, cuyos ecos nos llegan por el estallido de la dinamita…”
“Pasará todavía un siglo, quizá dos, sin que esos conflictos se presenten aquí sobre todo si desde ahora se encamina bien la marcha paralela de los intereses legítimos”. Aquel octubre del cuarto año del siglo a dos años de la guerra perdida, pareciera que Santos fuera el que habló… ¿O Uribe Vélez? El primero en afanosa búsqueda de la paz, para que la inversión capitalista de sus multinacionales tranquilas penetren en el país haciendo lo suyo. Y el segundo (el “ubérrimo”) equivocando la táctica en busca de la guerra como método, y con la cual pretendía si ganaba las pasadas elecciones, en poco tiempo (por lo menos veinte años) acabar con la guerrilla. Una estratégia nada efectiva para el gran capital, puesto que se demoraría demasiado para lograr en pocas manos su concentración.
Es bueno volver a leer al: “Apóstol, Paladín y Mártir”, como reza la leyenda en su monumento del Parque Nacional de Bogotá, a raíz de su asesinato a hachuelazos, en las gradas del Capitolio Nacional el 15 de octubre de 1914, donde hizo intervenciones de senador en defensa de la independencia de Cuba, la “Oración por la paz” (mucho antes que Gaitán 1948) y otras en arduo combate en donde solía enfrentarse a más de sesenta adversarios… en esos trágicos comienzos colombianos del siglo XX.
Alegría de Pio. Julio 20 de 2014. 6:48 P.M



