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lunes 19 abril, 2010 a las 8:22 am

EL ARTISTA DE LA FLAUTA DE CARRIZO

Sábado 17 de abril, 2010

De: Mario Pachajoa Burbano

 

Amigos:


Horacio Dorado Gómez en su libro «Popayán en columnas de papel» describe una serie de personajes típicos payaneses que fueron muy llamativos. Entre ellos, el famoso «Chancaca», Olmedo Vidal, sobrino del fundador de la popular chirimía «Los gavilanes» el virtuoso flautista Agustín Vidal. Chancaca, como comediante que era, hizo uso también de la flauta de carrizo, pero nunca terminaba una pieza ni las letras. El escritor lo describe como «larguirucho, tez morena, pelo ensortijado, pata al suelo. Desharrapado, camisa abierta, sin botones.


En el mencionado libro el autor transcribe su poesía «El artista de la flauta de carrizo» en honor de Chancaca.


Cordialmente,
************************************
«Popayán en columnas de papel»


El artista de la flauta de carrizo


De: Horacio Dorado Gómez.

Bajo el dintel de antiguo destechado

con el tenue fulgor de una luz incierta

yace una figura que a muchos desconcierta:

un alcohólico … asaz aletargado.

¿Con que fantasea? … al verlo así dormido

en el vetusto portalón labrado,

-me pregunto- sueña, quizá, en un sonido

de algún instrumento bien o mal tocado?

Y quizá errabundeando el parque

en busca de su banca preferida

para libar su bebida tan querida

el fuerte guaro que lo bebe en mate.

O, tal vez tendido bajo el puente

aquel muy antiguo «Humilladero»

algún vernáculo son el subconsciente

le taladra insistente al majadero.

Personaje que es hombre elemental

y de un modo de ser bien primitivo

pero goza de un talento musical

que natura le dio como exclusivo.

Su tez cobriza, la barba descuidada,

el pelo ensortijado y harapienta ropa

dan a este mendigo la apariencia rara

de algún espantapájaros de estopa.

Un aliento aguardientoso exhala

al soplar en los huecos de carrizo

mientras bambucos y pasillos traba

con otros ritmos de sabor mestizo.

De gran altura e inclinada su cabeza

a su instrumento con pasión arranca

ayes de alegría, de dolor o de tristeza

que él acompasa con su pata zamba.

La magia de las notas que entresaca

tocadas con amor y con empeño

le dieron nueva vida a «El Sotareño»

y eterna gloria al inmortal «Chancaca».
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