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viernes 30 enero, 2015 a las 10:59 am

EL 2018 Y LA NECESIDAD DE UN NUEVO PROYECTO POLÍTICO

elecciones
Fernando Dorado
Fernando Dorado G.

Bogotá, 30 de enero de 2015.

En las elecciones presidenciales del 2018, si las FARC ya se han reinsertado a la vida civil, el escenario político en el campo democrático y popular podría ser:

Cuatro candidatos con sus respectivos bloques de partidos y tendencias políticas respaldándolos, así:

EL 2018 Y LA NECESIDAD DE UN NUEVO PROYECTO POLÍTICO
Jorge Robledo, Sergio Fajardo, Gustavo Petro, Álvaro Leyva.

– Jorge Enrique Robledo por el Polo Democrático Alternativo y el respaldo de algunos otros sectores como Congreso de los Pueblos;

– Sergio Fajardo por Compromiso Ciudadano y el apoyo de una parte de la Alianza Verde;

– Gustavo Petro por Progresistas y algunos grupos afines del liberalismo social y sectores socialdemócratas (posiblemente logre jalonar a una buena parte de las bases “polistas” del sector que encabeza Clara López); y

– Un candidato del «Movimiento Bolivariano» (o el nombre que le den las FARC) con el respaldo del Partido Comunista, UP, Poder Ciudadano (Piedad Córdoba), Marcha Patriótica y algunos otros grupos. Este candidato podría ser Álvaro Leyva o alguien de ese corte.

El gran reto de un Nuevo Proyecto Político, diferente a los actuales, es convocar a la juventud crítica que está dentro del gran espectro independiente. Así mismo, generar audiencia y llegarle con propuestas claras y viables a amplios sectores de la población, incluyendo a los que hacen parte de los partidos políticos tradicionales. La idea es servir de FUERZA ARTICULADORA Y UNIFICADORA, a fin de FORZAR LA UNIDAD no por la vía de las componendas sino con la participación decidida y decisiva de la población.

Sólo así podremos presentar un solo candidato a las elecciones de ese año, que represente al variopinto y diverso “movimiento democrático” que ya EXISTE en Colombia (independientes, alternativos, socialdemócratas, liberales sociales, progresistas y de izquierda).

Para poder hacerlo ese Nuevo Proyecto Político deberá construir una posición política, un programa y unos métodos que se pueden sintetizar así:

– Un poco menos a la izquierda del Polo, especialmente en relación a su visión “estatista” y su nacionalismo estrecho;

– Un tanto más comprometido en lo social que la Alianza Verde y Compromiso Ciudadano, levantando algunas propuestas anti-neoliberales de acuerdo a la fuerza que se vaya aglutinando;

– Una cerrada pero solidaria lucha contra el caudillismo y por construir verdadera organización democrática de los Progresistas, apoyando la “defensa de lo público” y demás aspectos en que se ha avanzado con la Bogotá Humana; y

– Mantenerse deslindado y diferenciado del «Movimiento Bolivariano» sin hacerle descalificaciones históricas pero sin heredar su trágico pasado.

De lograr construirse ese Nuevo Proyecto Político y poder influir con fuerza en la coyuntura electoral para propiciar – por ejemplo – una consulta abierta para escoger el candidato, se constituiría  en un ejercicio esencial, trascendental y determinante, no sólo llegar a ser Gobierno con el conjunto del “movimiento democrático” con un dirigente alterno a los partidos de la oligarquía, sino para consolidar hacia el futuro el bloque democrático que encamine a Colombia por la senda que están trazando los pueblos y los trabajadores de Sudamérica.

Si un Nuevo Proyecto Político no se construye ni influye con fuerza en ese panorama descrito, el grupismo, el individualismo y el fundamentalismo sectario que impera actualmente, volverán a imponerse, y entonces, un candidato de la derecha unificada, como puede ser Germán Vargas Lleras, pasará tranquilamente por en medio.

De allí la urgencia de avanzar en esa tarea propuesta pero ello nos obliga a actuar con paciencia, paso a paso, construyendo bases filosóficas para que el nuevo movimiento tenga una sólida formación ideológica, elaborando un programa adecuado a las necesidades de la población, y desarrollando métodos de organización y acción efectivamente democráticos y participativos.

El reto es grande pero posible. La realidad de los partidos actuales, el escepticismo de la dirigencia intermedia, el autismo grupista y sectario de sus principales dirigentes, y la presión que se siente desde las bases, nos auguran un panorama favorable para avanzar.

http://aranandoelcieloyarandolatierra.blogspot.com/2015/01/el-2018-y-un-nuevo-proyecto-politico.html#.VMrwQ9KG-So

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