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Jueves, 15 de octubre de 2026

Eficiencia en la cañicultura

Eficiencia en la cañicultura

Imagen por: https://chatgpt.com/

Por: Alejandro Guzmán Maldonado

En una economía de libre mercado, la competencia es el mecanismo mediante el cual se asignan y utilizan eficientemente los recursos. En este mercado, los precios son las señales que generan incentivos en los agentes económicos. Los consumidores eligen los precios más baratos y las empresas compiten produciendo al menor costo. Cuando el mercado está en equilibrio, tenemos entonces un punto de eficiencia llamado óptimo de Pareto, según el cual “no se puede mejorar el bienestar de nadie sin desmejorar el de los demás”.

¿Cuáles son las características de los cañicultores más eficientes cuando los precios del azúcar caen? ¿Dónde están ubicados? ¿Cuál es el tipo de tenencia de la tierra de los cañicultores más eficientes? ¿Qué estructuras de costos tienen? Esta no es una pregunta que podamos resolver inmediatamente porque carecemos de información. Pero podemos formular algunas hipótesis.

Lo primero es caracterizar la estructura agraria. Estamos hablando de un sistema agroindustrial donde existen 13 ingenios con 60.800 ha y 2.750 proveedores con 182.400 ha, es decir, en términos porcentuales un 25 % y un 75 % de las hectáreas totales respectivamente. Estos cañicultores están ubicados en zonas distintas. Unos cultivan caña en los suelos más fértiles, como los que están en Palmira, y otros cultivan en suelos menos fértiles, como los que están en el norte del Cauca. También hay diferentes tipos de cañicultores. Están los ingenios, los propietarios que trabajan directamente la tierra y están totalmente especializados, los propietarios que trabajan directamente la tierra, pero diversifican el uso del suelo, los propietarios que tienen vínculos intersectoriales (por ejemplo, sector agrícola vinculado con el sector industrial, financiero o comercial) y los propietarios que arriendan la tierra o cultivan en participación.

Adicionalmente, los cañicultores se diferencian porque las combinaciones de capital, tierra y trabajo son diferentes. Por ejemplo, en el valle geográfico del río Cauca hay 3.362 fincas cañicultoras. De estas, el 65 % tiene menos de 60 ha, es decir, 2.186 fincas. Si miramos más de cerca estas fincas, el 34 % tiene menos de 10 hectáreas. Un porcentaje similar tiene de 21 a 40 ha, y el restante se divide por partes aproximadamente iguales entre las que tienen de 11 a 20 ha y de 41 a 60 ha.

Todo lo anterior, en términos microeconómicos, significa que hay empresas con diferentes tipos de curvas de costos. Hay unos que producen donde los rendimientos a escala son crecientes, otros producen cuando son constantes y hay otros que producen cuando son decrecientes. Una caída en los precios del azúcar en el mediano plazo tiene efectos sobre las curvas de costos, ya que debe haber un ajuste técnico para poder sostenerse y seguir creciendo. Por eso es importante analizar los costos en la coyuntura actual.

Colombia es un país precio-aceptante. Los 13 ingenios acuerdan un precio del azúcar interno de acuerdo con el contexto del mercado internacional. Pero también de acuerdo con los costos y los beneficios que implica para el país sostener el precio interno. Esto es porque el sector azucarero es una fuente de ingresos importante para muchas personas a nivel regional.

Pero el sector azucarero debe reconocer sus puntos débiles para ser sostenible en el corto y largo plazo. Por eso hay que volver sobre las ideas de los pensadores clásicos del siglo XIX. En particular, sobre las ideas de David Ricardo en la Inglaterra de la Revolución Industrial. David Ricardo argumentaba que los precios se formaban a partir del trabajo incorporado en las tierras menos fértiles. Este comportamiento económico definía las ventajas comparativas de cada uno de los países en el comercio internacional. El crecimiento económico y las mejoras en el bienestar, por lo tanto, se generaban cuando el libre mercado, los precios y la competencia generaban incentivos para aumentar la producción y acumular capital a nivel macroeconómico. A nivel microeconómico, los mecanismos del libre mercado mejoran la eficiencia y las estructuras de costos.

Pero las estructuras de costos no solo están dadas por el trabajo incorporado en un momento del tiempo. También se definen por el trabajo incorporado en un momento anterior (por ejemplo, el trabajo incorporado en las maquinas). Por esta razón, los cañicultores que producen con una relación capital-trabajo más alta, o aquellos que no trabajan directamente la tierra, pueden verse incentivados a modificar su forma de tenencia de la tierra cuando los precios del azúcar caen. Si las rentas de la tierra dependen de la ubicación de los predios y el tipo de suelos, una caída de los precios del azúcar puede afectar a los productores que tienen estructuras de costos con capital más alto en el corto plazo. En el mediano plazo, la distribución de la renta de la tierra entre empresarios, trabajadores y propietarios de la tierra puede verse modificada. Esto se debe a que, con el comercio internacional, ya no es posible sostener el ingreso de los propietarios de la tierra a menos que incorporen mayor cantidad de trabajo y mayor mentalidad empresarial en la producción de caña de azúcar.

La hipótesis de trabajo, entonces, es: la estructura agraria del sector cañicultor en Colombia está produciendo con curvas de costos donde todavía hay rendimientos crecientes a escala. Esto podría explicarse porque todavía se puede producir más azúcar incorporando unidades adicionales de trabajo y capital. Pero también modificando el régimen de tenencia de la tierra hacia uno con mayor mentalidad empresarial. De todas maneras, en la práctica es importante que estos cambios se hagan de manera gradual, a medida que el sector cañicultor fortalece y moderniza sus instituciones, para poder seguir teniendo un impacto positivo en la región y en el país.

Es lamentable que en estos momentos estén liquidando al Ingenio La Cabaña, después de tantos años aportando al norte del Cauca. Ojalá que esta experiencia sirva para que haya una recomposición del capital en la región, con nuevos empresarios que introduzcan las innovaciones institucionales necesarias para que la región vuelva a estar en una senda de crecimiento económico y acumulación de capital. Más alta que la anterior. No me cabe duda de que, con el trabajo incorporado anteriormente en el Ingenio La Cabaña y el que existe hoy en el norte del Cauca, lograremos montar no una sino varias empresas exitosas con mejores tecnologías. Pero sobre todo comprometidas con el desarrollo regional del norte del Cauca. Hay varios modelos altamente resilientes


Todos los artículos de Alejandro Guzmán Maldonado en Proclama del Pacífico:Jaime Cárdenas

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