DURMIENDO CON UNA GALLINA
Reinel Gutiérrez
El día que el Presidente de la República Juan Manuel Santos anunciaba que iban a ser destruidas las casas desde las cuales se dispara a la fuerza pública, ella estaba de paseo por las afueras de la ciudad como ya es habitual.
Lo hacía por la parte exterior del sector urbano, caminando de manera pausada, de acuerdo con la guía y orientaciones que recibía. Se trata de una gallina adiestrada, que siendo «bebé» recién salida del cascarón llegó a la casa de Armando, un ciudadano de unos 25 años que reside en la ciudad de Popayán.
Creció siendo mimada y familiarizada con las personas, y ahora es la mascota diferente de este amigo, que deambula con ella y que le atiende sugerencias y órdenes.
Es distinta a las demás de su especie, pues fue alimentada de manera especial y preferencial, y está protegida del rústico ambiente, pues no está expuesta al sol y a agua como les toca a «otras pobres», aves de corral.
No ha pasado por las etapas de escarbar en el suelo en busca de gusanos, comer maíz entero, y tampoco ha sufrido el hacinamiento en granjas, en donde las torturan cortándoles el pico, mueren de calor o por enfermedades varias.
Su dueño y amo dijo que su plumífera compañía tiene nombre especial y es «Gina chochó», y cuando ella oye mencionar ese nombre acude de inmediato, de manera atenta.
«Gina chochó», es de color negro y gris, y le asoman algunas plumas en sus patas, y vino como obsequio en el mes de enero de este año, y ahora crecidita aspira a experimentar la tarea de poner huevos. No ha tenido novio a pesar que los oye cantar en la vecindad.
Armando dice con orgullo que, «yo duermo con ella», y cada noche se «echa» juiciosa en medio de cobijas, para descansar con gran tranquilidad y ausencia de frio pues además de sus plumas tiene el abrigo de su amo. Cuando sale a la calle, unas veces camina detrás, y otras él la sube en su hombro para que vaya al parque o a las lomas cercanas a la ciudad. Armando se encariñó con su animal, y ahora la defiende para que nunca vaya a parar a una olla. Lo que no se sabe es lo que pueda pasar cuando tenga hijos, si éstos van a correr con tan «buena suerte». A esta hora seguramente ya se han destruido varias casas como lo dijo el presidente, o se han detenido más ladrones incrustados en la DIAN, pero esto le importa poco a «Gina Chochó», la gallina más mimada de Popayán.
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