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domingo 1 mayo, 2011 a las 12:33 pm
DÍAS DE TRABAJO SIN PAGO DIGNO

leyendadelhuallaga.blogspot.com/2010/06/colom…

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano

El hombre nace desnudo y poco a poco sus padres y la sociedad lo van vistiendo. Con ropa y cultura. Lo hacen mientras está niño y adolescente. El Estado mira desde lejos y la Constitución escrita es lo mismo que la bandera: un símbolo de obligaciones. Llega el punto en que el joven se hace hombre y debe empezar a producir para demostrar la fuerza de sus músculos y el ingenio de su mente. Porque el hombre no será completo si no trabaja, si no deja la impronta de sus manos sobre la piedra del universo, está escrito.

Mientras tanto el inefable DANE certifica lo incertificable, sin que los periódicos contradigan las cifras sórdidas. Bajó el índice de desempleo es la gran noticia que nos tiene el gobierno, en medio de la alharaca de que se disminuye la productividad por el invierno y se encarecen los productos agrícolas y manufacturados. Oh, milagro de la economía locomotorista de la prosperidad democrática. El pueblo colombiano tendrá mejor producto interno bruto, sus gentes están más ocupadas. Sus bolsillos están llenos de plata. Ya estamos a un geme del solo dígito y Juanma sonreirá a dos carrillos.

Los sindicatos están felices frotándose las manos y han avalado, por eso, con su firma, la carta de cumplimiento de las condiciones necesarias para que el TLC famoso pueda ser aprobado por el Congreso de Estados Unidos. En adelante los trabajadores estarán más protegidos y mejor pagados en las empresas. Las cooperativas y otros intermediarios ya no serán tocados y los dueños y gerentes de las empresas podrán estar tranquilos. Aquí todo es decente y justo y, por demás, legal. Salarios y prestaciones equivalen a los esfuerzos, a los estudios, a la experiencia de los que se vinculan al trabajo que necesitan los empresarios.

Que viva la justicia laboral, que vivan nuestros eficientes sindicalistas, que vivan los empresarios justos y decentes, que vivan los trabajadores que rebosan de salarios con los que les basta y sobra para habitar, comer, recrearse, para su salud, vejez y para dar limosnas. Todo es muy democrático. Así lo dice el slogan, las cortes y la prensa y los sindicalistas. Que vivan los trabajadores en su día de fiesta y de jolgorio. Bien merecida tienen esta fiesta porque hay mucho qué celebrar. Que compren acciones en Bancolombia y AviancaTaca y en la aviona Ecopetrol. Habrá comilona y habrá francachela, les dirá Rin Rin renacuajo. Mientras la ley 50 y la 100 y la de flexibilidad laboral siguen haciendo su fatal trabajo y los congresistas ríen con sorna y más engordan.

Ah… el Día del Trabajo. El trabajador no es hombre de un día ni debe su nombre a ese día. El trabajador, hombre, la mujer trabajadora, como el campesino o la tejedora son seres humanos como el rey, o la princesa o la cortesana. Tan iguales que de allí salió la palabra democracia. La democracia no salió de una formación de fusiles ni de un potrero lleno de carros extranjeros. Salió del conjunto de la gleba, de la masa a la que cantó Mercedes, de las espaldas del labriego. Demo-cracia son casi dos palabras opuestas. Demos pueblo inerme y Cratos, el poder armado.

Que viva el hombre con garlancha, con pica y azadón, con overol no camuflado. El hombre vendido, como Esaú, por un plato de lentejas que dejaron tirado en la mesa los lentejos a cambio de su fuerza y de su vida.

http://www.elespectador.com/economia/articulo-266397-cifra-de-trabajo-infantil-colombia-crecio-34

30-04-11 – 11:57 a.m.
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