Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Jueves:
Popayán 5 y 6
Cali 5 y 6
Jueves, 1 de octubre de 2026
jueves 31 mayo, 2012 a las 9:43 pm

DESTINO DE LOS FAMILIARES DEL LIBERTADOR DESPUÉS DEL SITIO DE CARTAGENA, 1815

Viernes 1 de junio, 2012
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos


Pablo Victoria, historiador, en su libro La otra cara de Bolívar relata el destino que tomaron los familiares más cercanos al Libertador Simón Bolívar después del Sitio de Cartagena en 1815.

El 5 de diciembre de 1815 al amanecer, 2.000 personas, hombres, mujeres, ancianos y niños salieron del muelle del arsenal en 13 buques, de los cuales siete eran de guerra. El paso a bordo se hizo en sigilo y los buques se llenaron desde las cubiertas y camarotes hasta las sentinas. A la media noche se dio a la vela la escuadrilla y al llegar a Bocachica, en sigilo, se evacuó las guarniciones de los castillos San Fernando y del Ángel San Rafael, así como de la batería San José.

En otro grupo de personas que logró salvarse fue María Antonia Bolívar y Palacios, su esposo Pablo y sus cuatro hijos quienes desembarcaron en Curazao desde donde la hermana del Libertador solicitó su regreso a Caracas, puesto que quería volver a atender sus empresas familiares: dos ingenios azucareros, una hacienda de cacao, once casas en La Guardia y cinco más en Caracas, pero se vio obligada a emigrar a La Habana.

El otro motivo que tenía la hija de Bolívar, era recoger en Caracas a sus dos hijas Trinidad Soto y Josefa Cabrera quienes estaban a custodia de sendos amigos y sostenidas mediante dineros que periódicamente enviaba María Antonia. Muerto su esposo y pérdidas sus pertenencias, María Antonia solicitó al Rey una pensión, quien le concedió un auxilio de mil pesos anuales que luego subieron a dos mil.

La hermana de María Antonia, Juana, había quedado sin marido, sin casa y sin Guillermo su hijo mayor. Vivía en casa ajena. Su tía María de Jesús Palacios y Blanco había perdido a su marido Juan Nepomuceno Ribas, ajusticiado en Maturín; Francisco Javier Ustáriz, el marido de su tía María Paula Palacios y Blanco, había perecido a machetazos defendiendo el mismo sitio; su tío Francisco Palacios y Blanco también pereció en Maturín. Su tía Josefa Palacios y Blanco se encerró en un cuarto hasta cuando murió de tristeza en 1824 porque José Feliz Ribas, su esposo, había sido capturado y su cabeza freída en aceite y expuesta a las puertas de Caracas.

Valentín Ribas y Herrera, hermano del anterior, fue asesinado por sus esclavos en su propia hacienda. Su hermano Antonio José también cayó defendiendo Maturín. Merced Ribas, su hermana, fue arrojada a la calle con enseres y todo por no poder pagar el arrendamiento de su humilde vivienda. Las primas de María Antonia Bolívar, las Jerez y Aristeguieta, mujeres de alta distinción social, cayeron en similar desgracia; a Teresa le mataron dos hijos, uno en la batalla de La Victoria y el otro en La Casa Fuerte de Barcelona. Ninguno era mayor de 15 años. Juan Jerez y Aristeguieta, su hermano, pereció en Cumana, ajusticiado junto con su hijo. Su otra prima, Belén, del mismo apellido y con quien Bolívar tuvo una aventura amorosa en Angostura, anduvo de pueblo en pueblo hasta volver del exilio forzoso a Caracas: con una hija y una nieta, pidió auxilio al Libertador, pero no obtuvo respuesta.

Belén Jerez y Aristeguieta había sido una de las doncellas más bellas y apetecidas de Caracas. Su infortunio creció cuando tuvo que hacerse cargo de las huérfanas que dejara su hermana María Antonia, fallecida en Tenerife, a donde fue a encontrarse su marido tras el éxodo de Caracas; apenas hubo llegado a la isla su esposo murió y ella, viuda, abatida y sin recursos se entregó a la pena hasta morir de tristeza.

Fuente: PABLO VICTORIA: «La otra cara de Bolívar», Editorial Planeta Colombiana S. A. Segunda Edición, abril 2011.

Cordialmente,

Leer más…

Articulos relacionados

miércoles 30 septiembre, 2026 a las 5:10 pm

Sotará prepara comunidades para enfrentar incendios forestales

miércoles 30 septiembre, 2026 a las 4:57 pm

La paz no se puede decretar