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Miércoles, 7 de octubre de 2026

Desinformación y otra opinión

Desinformación-y-otra-opinión

Por: Sebastián Silva-Iragorri

Hacemos una pausa en los comentarios políticos y electorales de Colombia esperando se decanten y afiancen los hechos políticos resultantes del reciente certamen electoral. Los últimos datos indican que Paloma sigue avanzando, como lo habíamos previsto, además, para una segunda vuelta si la hubiere, las encuestas muestran un empate técnico entre Paloma y Cepeda.

Vamos con otro tema que me parece importante porque tiene que ver con el derecho del ciudadano a estar bien informado.

Hay informadores, agencias, medios y corresponsales que han venido convirtiendo la información de los hechos en una relación ideologizada y sesgada por sus propios intereses partidistas. Esto se da en el mundo entero y puede haber un gran sector de la población desinformada por registros de hechos distorsionados y emitidos públicamente. Inclusive, actores, actrices y parte de la farándula, aprovechan los grandes eventos masivos, fiestas o premios del espectáculo, para expresar sus creencias políticas personales como si fueran la verdad revelada faltando en muchos casos a la objetividad, al análisis de contextos y a las causas profundas de decisiones políticas de los gobernantes. Quienes tenemos otras opiniones, podemos entonces también presentarlas con todo el derecho y con la mayor transparencia y objetividad.

Veamos algunas opiniones: Venezuela, que soportaba una dictadura, con elecciones fraudulentas, presos políticos, casa de torturas, servicios secretos con extranjeros y otros aspectos de un absoluto totalitarismo, producía como resultado el empobrecimiento del pueblo, la destrucción empresarial, la corrupción y el impulso a grupos terroristas y narcotraficantes. Pasaban los años y los muertos y las torturas y los diálogos, que a nada conducían, sino al engaño, a la ganancia de tiempo de la dictadura y al acrecentamiento de los males. ¿Tendría lógica continuar con esta retórica interminable y seguir con esa terrible situación? No, el pueblo no podía esperar más y al fin un presidente de Estados Unidos tomó la determinación de acabar ese estado de cosas y privar de la libertad al tirano, que estaba siendo reclamado por delitos en un tribunal americano. Se apoyaron luego, unas autoridades provisionales de la anterior dictadura, para evitar una guerra civil e iniciar un proceso de estabilización, recuperación y democratización. Hay avances, cientos de presos políticos liberados, fin de torturas, cambios en la cúpula, entre ellos el General Padrino. El petróleo en plena recuperación, obras de infraestructura, llegada de nuevas agencias petroleras, apertura de la embajada de Estados Unidos, reanudación de vuelos internacionales y otra serie de avances, que cada vez acercarán a Venezuela a su recuperación económica y democratización. Ha sido ejemplar el delicado manejo de la situación política y Trump merece el reconocimiento.

Cuba, es otro ejemplo de concesiones fallidas, diálogos interminables, aperturas de atracción, sin que esto significara nada para su régimen dictatorial. Hoy, presionados de verdad, están en una situación calamitosa que por fin ha logrado que la dictadura acepte negociar. Cuba será libre y en pocos años será un bastión de la libertad y una próspera Nación con la ayuda económica de los Estados Unidos y su presidente Trump. Los teorizantes de izquierda radical sufren otra gran derrota en sus tesis y discursos populistas que nada obtuvieron.

Irán merece un capítulo aparte, pues allí se está librando una lucha definitiva de dominio del mundo entre el credo musulmán y los valores de Occidente. Además, se evita una guerra nuclear, pues estas armas en poder de fanáticos islamistas representaban la más peligrosa posibilidad de una confrontación mundial total. Occidente y sus valores están siendo defendidos de una amenaza latente y real. Hoy están corriendo las 48 horas límite para que Irán abra el estrecho de Ormuz.

En Colombia la gran desinformación se canaliza por un medio de comunicación público, como RTVC, que pagamos todos los colombianos y que se ha convertido en la oficina de prensa del gobierno en su afán de imponer su sucesor.

Que la opinión sea libre pero la información sea veraz y real. Este es un derecho sagrado e indiscutible del ciudadano y hay que defenderlo con todo el rigor.

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