¿Desde las redes se cambiará el futuro?



La llaman la generación Z, la conforman los jóvenes nacidos entre 1997 y 2012, es decir, que actualmente tienen entre 12 y 27 años. Su accionar, ha redefinido las formas de protesta. Son hijos de un mundo hiperconectado y globalizado, son los que vemos pegados constantemente a las redes y a las tecnologías móviles, pero no por ello ajenos a una amplia conciencia social.
¿Cómo protestan estos jóvenes?
Su activismo se centra en las Redes Sociales y en el uso de las diversas plataformas como Tik Tok, Instagram, YouTube, etc. Asimismo se pronuncian ante el mundo mediante memes, vídeos, campañas virales, hashtags. De esa manera, se convocan, y organizan eventos masivos.
A estos jóvenes los mueven motivaciones diferentes: la equidad, la identidad de género, la justicia racial y promueven el respeto a las diferencias. Como son expertos en redes o apasionados de ellas, tienen acceso a múltiples fuentes de información y aunque los critican por no leer, mantienen informados de lo que ocurre en el mundo. Y, claro, que son lectores ávidos que lo hacen en otros soportes.
Para estos chicos, las noticias tradicionales no les dicen mucho ya que participan en marchas y todo tipo de manifestaciones. Con sus móviles y artilugios tecnológicos las transmiten en vivo por el mundo. Cuando llegan los medios tradicionales, —a los que menosprecian—: ya la información ha recorrido el planeta gracias a su habilidad para este tipo de transmisiones.
Una de las acciones más notorias de la generación Z es la crítica que hacen a las grandes corporaciones cuestionando el impacto ambiental y social que producen. Se convocan para boicotear marcas que no se alinean con sus valores y apoyan a empresas que realizan prácticas éticas.
Las protestas que ejecutan y las movilizaciones a las que convocan han tenido como escenarios a Perú, Nepal, Marruecos, Madagascar y Kenia. Las han hecho contra la corrupción y el nepotismo, el desempleo juvenil y la precarización laboral, pero también contra la desigualdad social y económica, la crisis climática y el deterioro ambiental, la censura digital y las restricciones a la libertad de expresión, sin olvidar que se han pronunciado activamente contra las violaciones a los derechos humanos.
Su activismo es consciente y creativo con enfoque en lo artístico. El arte digital, la música y la moda las han convertido en formas de protesta. Graffitis, canciones con mensajes sociales, los usan para causar impacto y ganar solidaridades para su causa.
Para mantener sus acciones utilizan el crowdfunding, o la llamada financiación colectiva, una forma para recaudar dinero que utilizan en sus causas, proyectos o emprendimientos.
La generación Z apunta alto, y aunque muchas personas cuestionan la eficacia de sus protestas, es innegable que causan gran impacto social. Su activismo, que se basa en redes sociales, permite una difusión masiva, rápida y de bajo costo y además no se limitan a los territorios desde donde operan sino que trasciende fronteras, no solo geográficas sino también generacionales. No olvidemos que una información o convocatoria por las redes sociales se puede hacer viral en cuestión de minutos.

Dicen algunos análisis de los efectos de sus acciones que: «Las campañas virales y los boicots han forzado a gobiernos y empresas a revisar políticas y prácticas, demostrando que la indignación online puede tener consecuencias en el mundo real».
Señalan también los informes que «Aunque a veces se les acusa de superficialidad, han demostrado una capacidad notable para movilizar a grandes grupos de jóvenes en torno a causas comunes, fomentando un sentido de comunidad y pertenencia».
Lo que sí no se puede dejar de lado es que la llamada Generación Z, ha revolucionado y transformado el panorama, los métodos y los enfoques de las protestas. Combinan lo digital con lo presencial y han demostrado que es una fuerza con poder capaz de desafiar estados para buscar cambios sociales.
Es una muestra indiscutible de que el mundo sigue marchando a pasos acelerados y que desde el Tik Tok, y las demás redes sociales también se pueden gestar nuevas revoluciones.
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