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domingo 1 junio, 2014 a las 7:37 pm

¡DEMÓCRATAS!.. A LA CABEZA DE LA CAMPAÑA CONTRA URIBE (ZULUAGA)

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Elecciones
Por Fernando Dorado G. / Popayán, junio 1° de 2014

Los demócratas colombianos tenemos que escoger entre un “veneno” (Santos) – que nos puede matar lentamente –, o  una “bala en el corazón” (Zuluaga-Uribe) – que nos liquida al instante. Esta frase parodia lo planteado por Trotsky en 1931 en su artículo “Por un frente único obrero contra el fascismo”[1].

Pero el asunto es más grave. Es tal la debilidad de la campaña de Santos y la arremetida del uribismo que, para defender la escasa y precaria democracia que existe, no sólo hay que votar por Santos sino que los verdaderos demócratas – sin complejos ni inmovilismos, sin pactos ni compromisos – tenemos que ponernos al frente de esa campaña.

No puede ser ni a la cola ni detrás. Debe ser al frente. La razón no es otra que la campaña de Santos tiene un gravísimo problema que nos obliga a intervenir. Sucede que el único producto que tienen – la Paz –, ha sido tan mal manejado, es tan mala su presentación, tiene agencias publicitarias tan ineptas (una en La Habana y otra en Bogotá), se han “perrateado” el producto de tal manera que, entre más publicidad le hacen, más resistencia genera entre la población.

Incluso, es tan grande la torpeza de los estrategas del gobierno y de la guerrilla, que para vender el producto antes de la primera vuelta (25 de mayo), le colgaron odiosamente el acuerdo del tercer punto y un cese de fuegos de afán, que dejó un sabor del más puro oportunismo, dando señales de que el producto está mal cocinado, que tiene contenidos artificiales, y que es fruto de la improvisación, los caprichos y las necesidades electorales. Ha sido muy poco profesional su manejo y desempeño.

En esa tarea de “sostener” a Santos para defender la frágil democracia colombiana, los demócratas debemos luchar – por un lado –, contra el inmovilismo sectario y anti-político de una izquierda anquilosada que no logra conectarse con las necesidades del movimiento democrático (ciudadano y popular), y – por el otro –, contra la tendencia a conciliar con la burguesía en el tema de la Paz en que caen los progresistas y el otro sector de la Izquierda, que se amarra a una debilitada y corrupta burguesía burocrática que no es garantía ni de Paz ni de democracia en Colombia.

Los unos, le temen a “desfigurarse”, “desperfilarse”, “a perder imagen ante sus electores”. No confían en la capacidad de las bases que en su gran mayoría van a votar por Santos por encima de las direcciones de sus partidos (Polo y Verde). Es tal la vacilación e inseguridad, que se dieron el lujo de no orientar a sus bases con el argumento de que respetan al elector. Esa falta de definición se explica porque no tienen capacidad de riesgo, no están bien convencidos de lo que están haciendo y además están divididos internamente.

Los otros, creen que haciendo acuerdos y pactos con la burguesía van a asegurar “algo”. Esa confianza en la clase dominante es mortal frente a quienes son expertos en engañar e incumplir. Creen que van a “poder presionar a la burguesía burocrática” cuando ésta tenga asegurado el gobierno, cuando los que realmente mandan son los “grandes cacaos” y el imperio. Con esa actitud hacen un tremendo daño: generan ilusiones en que la Paz es más fácil conseguirla con uno u otro candidato. Las hábiles jugadas de Zuluaga en ese tema (se compromete a mantener los diálogos y nombra a Álvaro Leyva en la comisión negociadora), responden a esa dinámica que es engañosa y falsa.

Que la terminación del conflicto se firme y que a partir de allí se den pasos hacia la verdadera Paz depende exclusivamente de la fuerza que acumulen los sectores democráticos y progresistas en este período. Sólo si derrotamos plenamente el fascismo uribista podremos pensar en una Paz consistente y plena. De resto, tendremos bandas armadas y grupos paramilitares asolando los campos, a los uribistas infiltrados en las fuerzas armadas asesinando selectivamente dirigentes populares y realizando toda clase de presiones para impedir la reconciliación entre los colombianos. Ellos viven de la guerra.

Por eso el problema central en este momento es desarrollar – contra el reloj –, la más dinámica, creativa, fuerte y sostenida lucha (en medio de estos 14 días de campaña) por la defensa de la democracia existente, el compromiso de ampliarla y fortalecerla para que los acuerdos de terminación del conflicto cuenten con un mínimo soporte estatal y social (organizativo) que sea el instrumento para realizar las transformaciones económicas, sociales, culturales e institucionales que garanticen la construcción de la verdadera Paz.

Por ello llamamos a votar por Santos sin complejos, sin pactos ni compromisos. Sin generarle al pueblo la más mínima ilusión. Se trata de derrotar el fascismo totalitario y en ese proceso, fortalecernos y avanzar. Si gana Santos, habremos adelantado. Si pierde, estaremos mejor preparados y – ojalá – unidos para resistir la “horrible noche” y si sobrevivimos, también avanzar.

La campaña de Santos nos necesita. Ellos no saben cómo vender su producto. En realidad las únicas fórmulas de “marketing” para venderlo son del tipo de “publicidad negativa” que sólo los verdaderos demócratas podemos realizar. Esas consignas son entre otras: “Votar por Santos contra Uribe”, “Votar por Santos para detener la dictadura fascista” y “Votar por Santos para salir más rápido de las FARC” (frase de Claudia López).

Los verdaderos demócratas no tenemos que vender a Santos ni lavarle la cara a su único “producto” (la “Paz”) que no tiene forma ni figura. Lo único que tenemos que hacer es defender los limitados espacios democráticos que son una conquista del pueblo. Esa precaria democracia la defendemos porque nos sirve de medio para construir la democracia popular (directa) que es la única que efectivamente nos sirve para construir felicidad y progreso. ¡No lo dudemos!

[1] Leon Trotsky.  “Por un frente único obrero contra el fascismo”.  https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1931/diciembre/08.htm

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