
Así parece ser la opción que han dejado a sus militantes, los dirigentes del Polo Democrático y la Alianza Verde, con respecto a su participación en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 15 de junio.
Y es que no es para menos; pues si bien ambas colectividades están por la continuación del proceso de paz en La Habana, tampoco están de acuerdo con el programa de gobierno del presidente Santos, la corrupción y la precaria ejecución de sus metas; ni mucho menos con un eventual gobierno del uribismo por intermedio del candidato Óscar Iván Zuluaga, tal como lo manifestó con mayor vehemencia la dirigente del Polo, Clara López, al anunciar que los directivos de ese partido acordaron dar libertad a sus simpatizantes para que voten por cualquiera de las opciones, a las que seguirán haciéndole oposición, gane quien gane, o simplemente se abstengan de votar, aunque enviándoles un mensaje subliminal, al recordarles que están por la opción de continuar la paz negociada con la guerrilla.
Tal como se esperaba, el que primero dio un paso concretando alianzas, fue el candidato del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga y la excandidata a la presidencia del Partido Conservador, Marta Lucía Ramírez, quien logró comprometerlo para continuar con el proceso de paz, en caso de ganar las elecciones. Sin embargo un importante sector de representantes a la Cámara y senadores de ese partido, expresaron su pública adhesión a la reelección de Santos, por lo que no se garantiza que la totalidad de votos logrados por la nueva cabeza del conservatismo, vayan a engrosar el caudal electoral de Zuluaga.
Aunque los dirigentes del Polo Democrático y la Alianza Verde hayan dejado en libertad a sus simpatizantes, los que decidan ir a las urnas estarán más inclinados por respaldar al presidente Santos, pues “este equivale a un a ‘gripa’, en comparación a la ‘pulmonía’ que sería Zuluaga en la presidencia”, tal como me lo manifestó un militante de la Alianza Verde.
Grupos minoritarios como Opción Ciudadana, la Unión Patriótica, Marcha Patriótica, y organizaciones Indígenas, ya anunciaron su respaldo a Santos, quien ya repuntó en la primera encuesta.
Lo cierto es que dentro de la campaña sucia que iniciaron antes de la primera vuelta, el presidente Uribe no presentó las anunciadas pruebas de la supuesta infiltración de dineros calientes en la campaña presidencial de Santos, de la que él hizo parte, pues era el presidente de la República y éste su candidato y prefirió acudir ante su afín ideológico, el procurador Ordoñez, para que lo secunde en su estrategia de continuar desprestigiando la campaña santista, antes de la segunda vuelta, según lo acaba de expresar el jefe de debate Cesar Gaviria, al denunciar un complot contra Santos, agenciado por Uribe y alcahueteado por el ultraconservador procurador Ordoñez.
Algunos observadores y ciudadanos del común entrevistados por diferentes medios de comunicación han tachado de oportunista y poco favorable para su imagen y propósito de ganar adherentes el vuelco dado por Zuluaga, -por lo menos de labios para afuera, con relación al proceso de paz con los guerrilleros, teniendo en cuenta que su principal argumento para sustentar su campaña fue el de acabar con la negociaciones de paz en La Habana.
Otro punto que indirectamente ha debilitado a Zuluaga, es el de la decisión del Tribunal Supremo de Panamá de invalidar el derecho de asilo concedido por el presidente Martinelli, a la prófuga exdirectora del DAS, quien obedeciendo órdenes del entonces primer mandatario Uribe, orquestó las ‘chuzadas’, intimidaciones y campañas de desprestigio contra magistrados de la Corte, periodistas, ONG, sindicatos y defensores de los Derechos Humanos, lo que continuó en la campaña de Zuluaga, al descubrirse el trabajo de espionaje a su favor desarrollado por el ‘hacker’ Sepúlveda.
En fin, por el número de adherentes de los que no pasaron la primera vuelta, en el papel va ganando Santos, quien ya repuntó en las encuestas; aunque como las decisiones de los jefes de los partidos no son obligatorias, hay expectativa por conocer los resultados de las elecciones del 15 de junio, en las que se espera mayor votación al sumarse muchos que permanecieron a la expectativa y la gran franja de escépticos que tradicionalmente no se motivan por la política y la corrupción que ha predominado en ella durante décadas. Para garantizar la reelección de Santos, el trabajo de los dirigentes de los partidos Liberal, Cambio Radical, de la “U”, un sector del conservatismo, Opción Ciudadana, la UP, Marcha Patriótica y los indígenas será mover a sus bases y ganar nuevos adeptos entre la franja de abstencionistas, que promedia el 60%. Zuluaga deberá multiplicar los votos de la primera ronda, más los que logre de los conservadores que siguen a su jefa de debate Marta Lucía Ramírez y los de la franja de abstencionistas.
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