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Domingo, 4 de octubre de 2026

Democracia, paz y derechos humanos

Carlos E. Cañar
Carlos E. Cañar Sarria
Carlos E. Cañar Sarria [email protected]

Anota el profesor Ángelo Papacchini que: “Los derechos humanos son reivindicaciones de unos bienes primarios considerados de vital importancia para todo ser humano, que concretan en cada época histórica las demandas de la libertad y dignidad. Estas reivindicaciones van dirigidas en primera instancia al Estado, y están legitimadas por un sistema normativo o simplemente por el reconocimiento de la comunidad internacional”.

Mucha relación existe entre los regímenes democráticos y los derechos humanos. El objetivo fundamental de los derechos humanos es garantizar las condiciones básicas que hagan posible una vida con dignidad a todos los seres humanos, sin distingo de raza, sexo, nacionalidad, situación económica, ideas políticas o religiosas, etc. El derecho a la vida es el más fundamental puesto que sin vida nada es posible. No se trata del respeto a la vida por el simple hecho de existir, se trata de la vida en condiciones de igualdad, de libertad y de dignidad. Los Estados deben ser garantes de estos derechos por estar legalmente comprometidos con su aplicación y promoción.

Poco vale la vida de una persona sin un trabajo remunerado en situación justa, sin una alimentación adecuada, sin un techo apropiado, sin unas condiciones higiénicas saludables; sin educación, sin la posibilidad de acceder a las expresiones culturales, sin recreación ni deporte, en fin, sin todos aquellos bienes necesarios e indispensables para que el ser humano pueda desarrollar todas sus potencialidades. Los derechos sociales y económicos resultan esenciales en una verdadera democracia. Los derechos humanos son halagüeños, buenos y deseables, pero ¿hasta qué punto son reales?

Como no son reales porque no se cumplen de manera plena y satisfactoria, la lucha por conseguirlos ha sido la misma lucha por la democratización de las sociedades en el mundo. Las conquistas logradas hasta el momento son consecuencia de las luchas sociales. Nada gratis, desde luego. Ha sido fruto de episodios dolorosos en el contexto histórico internacional.

Tanto regímenes autoritarios como totalitarios han tenido como misión conculcar los derechos humanos, mientras que la vigencia de estos derechos se ha convertido en uno de los mayores obstáculos y obsesiones en no pocos países que se dicen democráticos. El mundo ha llegado a experimentar las más grandes tragedias y retrocesos en materia de derechos humanos. Seudodemocracias y dictaduras de extrema derecha y de izquierda así lo han demostrado. A manera de ejemplo, el fascismo liderado por Mussolini en Italia, adoptó la violencia como medio de acción política. Lo mismo hizo Hitler, quien llegó al poder en Alemania respaldado por el partido Nacionalsocialista. El nazismo alemán se caracterizó por la fe y la confianza absoluta en su jefe, quien se ensañó contra la raza judía por considerarla inferior y por estar contrapuesta a la raza aria destinada a dominar el mundo. De ahí que para alcanzar la pureza racial, los nazis liderados por su “líder” paranoico eliminaron a seis millones de judíos.

La Segunda Guerra Mundial dejó un costo de 55 millones de muertos, de los cuales 30 millones eran población civil. Escalada de horror que culmina con el lanzamiento de la primera bomba atómica por parte de Estados Unidos contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. La guerra contra Irak ha dejado horrorizado al mundo ante tanto desprecio por la vida. Informes de prensa señalaron la existencia de un campo de concentración o cárcel de alta seguridad norteamericana en Guantánamo, donde se reclutaron prisioneros acusados de pertenecer a la red Al Qaeda o de ser defensores del régimen talibán, procedentes de Afganistán o de otros países a los que Bush les declaró la guerra total por considerarlos terroristas. Ahí ha funcionado un tribunal sólo comparable a la ‘Corte del pueblo’ del régimen nazi, y la ‘Corte de la Cámara de Estrellas’, de la era estalinista, en la otrora Unión Soviética. El presidente Obama ha hecho esfuerzos por el desmonte gradual de este escenario vergonzoso para la historia de la humanidad.

Es importante resaltar que los derechos humanos no son una dádiva de la ONU, sino que es el reconocimiento que hace este organismo internacional a la ardua y difícil lucha emprendida por millones de hombres en las diferentes épocas históricas por el reconocimiento de su dignidad. La razón de ser de los derechos humanos está precisamente en mantener viva su vigencia y en garantizar la existencia de una voluntad universal de respetarlos y garantizarlos por el bien de la paz mundial.

En Colombia, el postconflicto que tendrá como objetivo fundamental la construcción de un nuevo país donde la dignidad tenga cabida, no podrá ser posible sin una pedagogía de promoción y vigencia de los derechos humanos. Democracia, paz y derechos humanos son valores esenciales que se corresponden entre sí; por eso es necesario generar una cultura por el respeto de los derechos humanos en todos los escenarios de la vida nacional.

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