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Lunes, 12 de octubre de 2026

Del periodismo de opinión política

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Imagen de: http://bit.ly/2E2HAuG

Del periodismo de opinión política

Del periodismo de opinión política
CARLOS E. CAÑAR SARRIA / [email protected]

Escribir con independencia es una de las virtudes que pueda tener un columnista de corte político.

Es una situación realmente gratificante porque a nadie se le tiene que pedir permiso para opinar.

Lo mismo pasa con la objetividad. Ser objetivo es algo difícil, sin embargo, hay que tratar de serlo.

Valorar y criticar personajes, situaciones, hechos o acontecimientos. Analizar y comentar con altivez, con respeto y sin pordebajearnos  ante nada y ante nadie.

Ser contundentes a la hora de medir debilidades, irregularidades, desaciertos de aquellos que de alguna o de múltiples maneras están revestidos de poder.

Pero también utilizar el mismo ímpetu cuando se trata de reconocerles positivamente sus logros y aciertos.

La imparcialidad es virtud del auténtico periodista. Lo contrario lo envilece.

Hay gente que piensa que a los columnistas de prensa los periódicos nos pagan por los comentarios. Respondemos que no recibimos un solo peso y que es un honor que los directores nos tengan en cuenta en un medio donde son muchos los llamados pero pocos los escogidos.

Constitucionalmente todos tenemos derecho a expresar nuestras ideas, pero los espacios periodísticos hay que ganarlos. ¿Cómo? Escribiendo y convenciendo.

Las satisfacciones que deja el periodismo no son asunto de bolsillo ni de estómago, sino que es algo muy personal que se lleva en el corazón.

¿Qué se puede esperar de un columnista que tras la opinión se busque a sí mismo? Que escriba lo que otros por conveniencias personales o sectoriales quieren que escriba, que se dediquen a alabar, a cepillar, a politiquear, o a maltratar a unos por solicitud de otros.

Quizás por ser como somos, algunos nos tildan de irreverentes. La irreverencia en este sentido no es otra cosa que el amor por el país y amor propio, pues si a algo no se puede renunciar es a la libertad y a la dignidad. Libertad y dignidad que sólo pueden ser posibles con el amor a la verdad, sin la cual no hay periodismo verdadero y mucho menos democracia.

El periodismo de opinión debe tener una connotación ética y exige preparación intelectual, estar permanentemente informado y actualizado. Ser inquieto intelectualmente. Reconoce que la crítica y la autocrítica enaltecen al periodismo. En cambio, ser objeto del manoseo, del baboseo, del manipuleo degrada el ejercicio del periodismo y termina haciéndole mucho daño al país. El verdadero periodismo no se enajena, ni se compra ni se vende.

La mejor paga que pueda tener un columnista son los propios lectores.

Es muy grato contar con asiduos lectores, a quienes les interesa lo que opinamos y como escribimos, hay ocasiones en que se siente la sensación de sentirnos universales gracias a Internet y a las redes sociales.

Es grato ser reconocido como actor de opinión pública y contar con personas que nos confronten, para eso es la democracia.

Que como seres humanos tenemos fallas y debilidades, pero no nos amedrentamos ante los errores y fracasos. Estar dispuestos a rectificar lo pertinente es un ejercicio de humildad que todo columnista debe tener.

En Colombia no faltan columnistas amañados, lo cual invalida la imparcialidad, algunos parecen que tuvieran dueño, sobre todo en épocas electorales. A leguas dejan percibir que están motivados por sus propios intereses, es decir, que no dan puntada sin dedal.

Opinar esperando contraprestaciones personales es un atentado contra el bien público. El amor a la verdad y la defensa de lo público deben ser los pilares básicos de los periodistas y en especial de los columnistas. La libertad de prensa tiene sus límites.

Coletilla. El execrable crimen contra policías en Barranquilla ha producido repudio nacional. El país entero debe rechazar este tipo de acciones que encajan en la inseguridad en las ciudades colombianas. El crimen no se puede seguir apoderando de las ciudades. Nos unimos a ese clamor colectivo de solidaridad a las familias de las víctimas y a la Policía Nacional.

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