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lunes 7 mayo, 2012 a las 7:32 am

DEDO EN LA LLAGA, SOBRE EL PERIODICO “EL LIBERAL”

MARCO ANTONIO VALENCIA CALLE
Algunos amigos se arriesgan a pedir mi pronunciamiento como columnista sobre la situación de crisis económica del periódico “El Liberal” de Popayán. Y aunque a pocos les va a gustar “mi opinión”, aquí les va.

Este análisis tiene dos partes, primero señalar los errores del ayer; y segundo brindar en proyección para el mañana, y de manera implícita, soluciones que permitan recuperar el protagonismo del periódico en la comarca.

El primer error fue traer de accionistas a los Galvis y esa legión de periodistas de Bucaramanga. Gente querida, guerrera, ambiciosa, pero sin sentido de pertenencia lógica por Popayán y el Cauca. Los Galvis impusieron un modelo de periódico conservador, intocable en su estructura, y manejar a control remoto un periódico al otro lado del país ha sido complejo y difícil para la toma de decisiones y publicaciones locales. El Liberal mirado como negocio y no como periódico. Proyectado para pautar con el Estado y grandes empresas, pero no para circular, hecho que a la postre dio como resultado que nunca llegara más allá del parque Caldas y sus alrededores; pero donde es inexplicable que en 74 años de historia, este periódico no circule en barrios periféricos de Popayán, y en los poquísimos municipios donde se despacha su circulación es pírrica.

Los periodistas bumangueses, todos ellos de buen desempeño, profesionales y buenas gentes, escribieron una historia diaria llena de gazapos, erratas, desconocimiento cultural y social, de lo que en esta ciudad y este departamento somos. El Liberal, desde Bucaramanga, ninguneó a los periodistas locales y mandó sus propios periodistas. Entonces, esa falta de amor patrio en las historias que se contaron a diario, dieron como resultado un periodismo frío, ausente, lejano para el ciudadano común. Tantas equivocaciones y erratas se publicaban por los bumangueses, que la gente comenzó a llamar al periódico “el mentiral” y cualquier noticia allí publicada se volvió sospechosa.

Los contenidos: Los responsables locales saben que si quieren incrementar ventas del periódico deben dedicarle más espacio a temas propios, de calado regional; la historia del periódico dice que los días que han publicado temas locales de deportes, comentarios políticos y judiciales, entre otras, el diario se vende bastante. Pero, los periodistas alegan que desde Bucaramanga los limitan y prohíben salirse de la norma conceptual del periódico, entonces publican páginas con notas de chismes nacionales y mundiales que no interesan, o se leen en cualquier otro medio con mayor despliegue. Se trata de agarrar el toro por los cuernos, los hechos de Popayán y el Cauca, deben ser prioridad, es decir publicar un periódico propio, no cualquier periódico. Tomarle el pulso diario a la ciudad, con circulación amplia para que el comerciante vea su pauta funcional, y no ser simples notarios tardíos de noticias pasadas como se viene haciendo, y con avisos que poca gente mira.

El departamento de ventas, mercadeo y publicidad, base fundamental para la economía del periódico, ha tenido que lidiar con varios males que parecen insalvables. Fue allí donde debieron traer vendedores de otra parte. Gente que le gustase y entendiera de ventas, salir de sus escritorios, crear estrategias, pero no. El periódico no pauta más y no se vende más porque no se ofrece como debe ser. Quieren vivir de su buen nombre y de su historia, y así no es la cosa. Aquí sí, hace falta dinámica, modernidad, estrategia, riesgo. Aquí si hay que cambiar todo, de raíz. Las cifras lo dicen, la quiebra lo dice. Y comparo: la competencia (El Extra), con menos historia, menos pedigrí, circula y se vende en las calles, en los semáforos, en los barrios, y en casi todos pueblos del Cauca a diestra y siniestra.

Si bien la falla del diario tiene mucho que ver con sus contenidos, el peso de la quiebra está en los desaciertos, desconocimiento y falta de visión de sus gerentes y departamentos de ventas y mercadeo. ¿Han sido inferiores a sus responsabilidades? ¿No se ve gestión porque de Bucaramanga no los dejan? ¿Por qué se están llenando de vacas sagradas en su estructura?


Los columnistas. El diario se ufana de impulsar y generar opinión para los caucanos. Pero sus columnistas, responsables de este hecho son mirados como periodistas de tercera por la gerencia que no agradece sus servicios ni con un descuento razonable para la suscripción, y por los “periodistas profesionales”, que ven por encima del hombro a los “periodistas de opinión”. Y las columnas parecen, se publicaran para rellenar un espacio. Y así no es la cosa. Las columnas de humor, picantes, aguerridas, literarias venden, se leen, hacen la historia diaria de muchos diarios. Una columna de opinión hace la diferencia entre un periódico y otro, que publica todo lo que los demás publican. Pero lo peor, es que los columnistas no se apropian de sus espacios y escriben cualquier cosa (mea culpa, incluso). La misión de un columnista en un periódico regional debe ser la de observar la vida cotidiana y escribirla, pero sobre todo, mirar las noticias nacionales o mundiales y analizarlas a la luz y su incidencia en lo local. Mirar cómo esas noticias afectan la ciudad y la región. Y siendo sinceros, hay columnistas con muy buena voluntad, pero son aburridos, nunca dicen nada interesante, cansinos. Hay que hacer un revolcón de columnistas. Traer gente nueva, motivar a otras gentes del Cauca a escribir columnas y cartas. Y lo peor, son muchos los columnistas de Colprensa que publican en El Liberal sus trabajos, para rellenar espacios, que además de aburridos, le niegan la oportunidad a escritores locales.

Ahora, los editores, jefes de redacción, directores encargados, no pueden darse el lujo de escribir noticias en el periódico, pero por las redes sociales descalificar a prejuzgar a los personajes de las mismas noticias y a todo el mundo. Eso es una gran contradicción humana que le hace perder confianza en el diario. “Yo no puedo darle una entrevista a un periodista que antes de llegar a mi oficina por la red social, en su libertad de expresión autónoma, me ha prejuzgado y condenado por ser político o gobernante”; como ha venido ocurriendo en los últimos meses. Son contradicciones elementales y falta de tacto humano. Periodistas que se dedicaban a denigrar con pesimismo por las redes sociales mientras sus nombres estaban vinculados a la empresa son periodistas que no entendieron su función laboral. El filo del hilo que hay entre opinar e informar al mismo tiempo siendo cabeza visible de un medio es para discutir. Viejo debate, pero que aquí ha hecho mucho daño, y los causantes ni cuenta se dieron.

El director. No tener un director que sirva para azuzar y darle manejo al tinglado social, empresarial, económico y político, es un desacierto descomunal por parte de los dueños y la Junta Directiva de El Liberal. Un director encargado, que puede ser el mejor periodista del mundo, pero que desconoce, ignora, descuida, y no le interesa interactuar para nada con el mundo social, político y económico de la región es el peor error que han cometido los accionistas del periódico. No se trata de tener directores de pantalla, sino de directores de gestión, con mirada crítica y proyección intelectual. Y el perfil de un director debe ser, en primera instancia, una persona de la región, de la entraña patoja, caucana, no de un foráneo que viene cargado de prejuicios, o que en vez de avivar la fe regional, trabaja en cubierto para beneficio propio o interese políticos ajenos “al talante liberal”.

Un periódico sin norte editorial, sin carácter, ni estilo propio, sin fuerza editorial en temas locales, tenía que perder lectores, hacer dudar al público, hacer que los empresarios no los respetaran o tuvieran en cuenta para pautar; y así, y si siguen así, van a caer en la quiebra total, porque sencillamente al diario le falta alma y espíritu. Editoriales escritos para los bumangueses o tirados por Colprensa son desaciertos locales, sin importancia regional. Editoriales escritos a mil manos con temas de intereses ocasionales sin estilo propio son sospechosos. El responsable de un periódico no puede ni debe ser un gerente comercial que nunca escribe una noticia ni una columna. Zapatero a tus zapatos. Cuando yo, ciudadano, político o empresario voy a un periódico para hablar de sus contenidos no espero encontrarme con “un ocupado y desinteresado gerente”. Y la falta de Director, es responsabilidad de la familia Galvis y sus malos asesores.

El Liberal, teniendo ya presencia virtual tanto con plataforma propia y cuentas en las redes sociales más importantes del mundo, nunca da primicias, no madruga a publicar sus contenidos, nunca resalta asuntos locales ni hace presencia permanente, ni se preocupa por gestionar para incrementar el número de sus seguidores. Tiene estas herramientas pero no las gestiona. Un desacierto inexplicable frente a las tendencias mundiales.

Soluciones: La crisis del diario es económica, y allí debe darse la primera tarea y revolcón de salvamento. Y el cambio debe ser dramático. No buscando clientes como locos, sino re-estructurando el personal y el sistema infuncional que se tiene. Es imperativo nombrar un director dinámico que asuma un papel protagónico como debe ser, y existe en todos los periódicos del mundo. El periódico necesita autonomía para reformarse en lo gerencial como en lo periodístico, dejar de depender del trámite burocrático desde Bucaramanga para todo. Hay que atender con prioridad la noticia local y regional sobre los rellenos de Colprensa. Hay que perfilar una legión de columnistas aguerridos, combativos que piensen universalmente sobre lo local, que generen opinión de verdad y renovar a viejos gagás de la palabra. Dejar de ser un periódico para los jubilados del parque Caldas, para proyectar sus ventas y circulación en semáforos, barrios y todos los pueblos del Cauca, es decir para que sea el periódico de todos los caucanos. Tiene que ser un diario que sea protagonista en las redes sociales y su página web se actualice minuto a minuto, y eso lo puede hacer un estudiante en pasantía en comunicación social. Y lo más esencial, el periódico debe volver a manos de los caucanos para poder tener independencia, autonomía, y actuar sin miedo.

Marco Antonio Valencia Calle

twitter:  @valenciacalle

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