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Viernes, 2 de octubre de 2026

DE LO QUE SOY

DE LO QUE SOY 1

 DE LO QUE SOY

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy / Otras publicaciones de este autor: http://www.proclamadelpacifico.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/leopoldo-de-quevedo-y-monroy/

DE LO QUE SOY

DE LO QUE SOY
Imagen de: https://bit.ly/2GMmMJW

El poeta pereirano Andrés Galeano Rodríguez vino a Cali para darnos a oír De lo que es muy adentro de su ser. Ofreció un recital en la Biblioteca Pública La María en el Barrio San Antonio. Un recital que olía a carne humana, a mujer, a pastilla para el dolor de corazón, a risas no contenidas y a una Poesía en almíbar de ibuprofeno 600.

La Poesía de Galeano es igual a él. Desabrochado, casi agresivo, retador, maneja en reversa y hace estallar de sorpresa en sorpresa. Los títulos de sus poemas anticipan su contenido. La purita verdad, Me gusta mi prima, Siglo XXI, Ars poética en Re menor, Jimmy Jazz, el Nietzscheano amateur, Cíclico, Yo solar, Alvarito o Delta 506.

Tal vez podría decirse que la poesía que masculla este trovador urbano de calles y alcobas es maligna y La purita verdad. Hay que oírla y probarla. Es decir, es necesario abrir el libro e ir leyendo «de a poquitos» y deteniendo la saliva. Porque, de pronto, si no toma la precaución de hacerlo, uno puede trabarse mentalmente o guardar la conciencia y dejarse llevar de la cascada.

La Poesía de Galeano viste un traje multicolor y gorra al revés. No. Tampoco es un circo. Es muy, pero muy seria. La cara del poeta cuando lee se transforma. Parece un orador en la plaza pública en un Domingo a las 3 p.m. O un Yo solar que cree en Siddharta, Valhalla y no halla La respuesta.

Andrés fue dibujando risas burlonas, estupor, escándalo, compasión y carcajadas muy sonoras. Fue un recital, de esos que no se oyen en muchos años. Tiene la seguridad del creador de versos profanos y escabrosos. Su mensaje llega y alegra, sorprende y luego regresa a la normalidad. Como toda poesía tiene un sabor a gotas amargas que luego producen un alivio cuando se toca la cara y uno es el mismo de antes.

La Poesía de Andrés, puede parecer para el que no lo conoce, un baño en salmuera o una lluvia tardía en otoño. Andrés toma la linterna y sale a oscuras por la sala con un candil como el de Diógenes. Araña en la oscuridad a unas mariposas invisibles y camina como el jefe de una caravana de a pié en un desierto de arenas calientes. Ese es el complemento de sus palabras hirientes.

Noches de Luna, Plenilunios como el de anoche, se ven cada 15 años. Y Andrés Galeano propició este sol oscuro, con su desparpajo y simpatía que alumbró por entre el público.

La despedida y el pago caro del hospedaje en mi morada fue haberme regalado la poesía de Allen Ginsberg. ¿Qué más puede quedar de una visita de un poeta? La amistad, mostrar otros caminos distintos a los trillados, salir a probar uno de sus Sándwiches de Realidad.

Ha quedado en el ambiente la sensación de que Plenilunio está estrenando cada mes de vestido de luces y de voz.

08-04-18                                  12:15

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