DE LABORATORIOS Y QUÍMICAS


Loco-mbiano

A John Fredy Campo lo conoció Cali haciendo pinitos de poesía con una gorra de jovenzuelo hace unos diez años mientras la Luna tenía la cara redonda y reía. Hoy ha crecido de tamaño y figura y lidera
una Tertulia que se ocupa de trabajos de Laboratorio. Ha cambiado su gorra por una moña que amarra junto a su nuca.
Hablando en serio, John Fredy y otros amigos han ido formando desde hace años un entorno único entre las más de 30 tertulias de poesía que funcionan en Cali con varias modalidades.
No se oyen explosiones ni se ve fuego que sale de matraces o tubos de ensayo. Pero su Grupo sí es un espacio alternativo con características que pueden parecer exóticas y hasta anacrónicas por el lenguaje y los nombres con que etiquetan sus experimentos.
Para estos muchachos no importa mucho tener sede. Ni van a lugares exclusivos a tomar vino con las élites. No hay café Automático ni hay competencias por hacer los versos más largos ni se acomodan en una vertiente con adeptos de alto vuelo. No.
Laboratorio Poiesis es el nombre de su Tertulia. Poiesis hace referencia a seriedad, a peso fuerte, a creación en serio. Lo han tomado de la tradición griega. Y Laboratorio tiene un sabor a ácido, huele a radón e hidrógeno, a fuego verde, casi a humo que sale de un mechero Bunsen a media noche en una abadía medieval.
Parecería que esta tertulia perteneciera a los integrantes del mester de juglaría y contemporáneos del Cide. Viajan a pie por entre carros y por mercados o galerías o barrios bajos con bolsos pequeños con un avío para sentarse a comer cuando estén cansados. O pareciera también que hubieran nacido a comienzos de siglo pasado cuando florecieron los esposos Curie o cuando apareció el avión o se hizo famoso Chaplin con sus historietas de cine oscuro.
Ahora, que están terminando las actividades alternas del XV Festival Internacional de Poesía de Cali, presentaron una recopilación de su trabajo con una exposición de lo que ellos hacen en la Biblioteca del Centenario, la Casa de la Poesía. Fue toda una revelación. Tal vez ellos no se dan cuenta aún del valor de su trabajo.

Trajeron la revista fanzine Caja de Petri sin paginación, en blanco y negro, al estilo de hojas sueltas, baratas para que alguien sufrague cada ejemplar con un billetico de mil. Allí se alojaban poemas cortos, fotografías, anagramas, dibujos y hasta un mapa de correrías por la ciudad que han llamado Derivas poéticas. Va John Fredy, como Hamelin, a calles con paredes con graffitis, a colegios, a barrios con árboles, a parques populares, como los juglares del Campo diagramando una nueva «cartografía» poética de la Ciudad.
Qué trabajo tan callado, tan sudado, tan sin reconocimiento y tan refrescante en una época en que lo banal y ramplón campea. Ellos han rescatado valores e instrumentos sencillos, inocuos al parecer, pero hábiles para que resplandezca la poesía a fogonazos y entre experimentos con callos en los pies, bacterias, microorganismos y sudores en la frente. Felicitaciones, John Fredy, Jean Michael, Ana María, Johana Salinas, Zoe Lozano.
Ver blog: http://laboratoriopoiesis.blogspot.es/
Zoe Lozano: https://youtu.be/GSwd95UtbCA
Gloria Ogonaga: https://youtu.be/vexOVzzeT34



