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Domingo, 11 de octubre de 2026
viernes 10 marzo, 2017 a las 4:29 pm

DE LA PEDOFILIA EN EL GRAN CLUB

pedofilia
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

-Respuesta a un correo por gmail-

http://www.las2orillas.co/los-uribe-noguera-me-sacaron-tiempo/

Qué artículo me enviaste, Yolanda*. Dan ganas de transbocar a medida que uno avanza… todos tenemos un poquito de diablo adentro. Pero este artículo endemonia a toda la élite colombiana, qué pena. Aunque le da carácter de Dios, con mayúscula, porque la élite no soportaría que se lo endilguen con minúscula.

Qué asco saber que la élite se llame así y que representen lo más granado de nuestra sociedad. Granado quiere decir lleno de granos, como lo enseñaron mis padres que eran maestros. A uno le salen granos en la cara, en los brazos, en el estómago y la espalda cuando hay una enfermedad adentro del cuerpo. Brotan en la piel cuando hay fiebre y cunde una peligrosa y fea enfermedad.

Y el artículo duele, porque su autor generaliza, porque lo aplica sin otras consideraciones a sus colegas de Club. Un club que es insignia de lo más sagrado, lo más florido, lo más selecto, lo más «in», lo más importante en este país.

¿Cómo así que él, que vive allá adentro, viene ahora a denunciar como en un paneo con una cámara de video 4G lo que se gesta por dentro de esos pisos, con escaleras brillantes y salones lujosos, cubiertos con cortinas y tercio-pelos?

El artículo duele y hace llorar con dolor de patria. Esas verdades no se dicen sino en un confesionario y al oído de un cura ignoto. No es una columna común y corriente. Es extensa, como un río caudaloso. Y va entrando en meandros y recodos. Va llenando oídos, nariz, hígado y logra interesar al estómago que se revuelve y casi regurgita.

A cualquiera se le conmueven las entrañas con esta historia y este testimonio presencial. Porque el autor vive allá, ha conversado con sus congéneres, los ha oído contar sus hazañas y el artículo las revela. Por eso aterra a quien lo lea. Es una radiografía a color de lo que allá y en sus alrededores y meandros lejanos se cuece.

A este otro Daniel travieso nada se le escapa. Va discurriendo, destapando, hurgando aquí y allá y no ceja, no acaba de contar y sigue, insistiendo hasta el cansancio… qué inquietudes nos siembra.

Uno piensa: ¿Será verdad tanto dolor, tanto alboroto social, tanta maldad junta allá en ese lugar tan lujoso que retrata Daniel Emilio Mendoza Leal como el semillero de un antro de asco y desenfreno? Cuesta creerlo. ¿Su pluma pudo resistir al describir tanta ignominia de sus colegas? Repito, cuesta creerlo.

Tiene que ser cierto para que se ponga en la picota pública y esté dispuesto a vender su integridad y vida. Creo que su calidad de socio está de más, no le importa un bledo a esta hora. Cosa que contiene valor para tantos y que causará envidia de la mala al saberse esta realidad por el ciudadano común e ingenuo que somos la mayoría de los colombianos.

10-03-17                                         8:50 a.m.

* https://www.kienyke.com/kien-escribe/rafael-uribe-noguera-y-sus-amigos-pedofilos-crimen-yuliana-samboni

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