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Martes, 13 de octubre de 2026

De economía, autoritarismos y populistas

Guido Germán Hurtado

Historiador y Politólogo.

Si algo logró Trump, en estos ocho días de guerra comercial, fue que los analistas económicos más opuestos se pusieran de acuerdo. Todos, unos y otros, coincidieron en lo nocivo de los aranceles.

Prueba de ello, el lunes 7 de abril las bolsas del mundo habían caído estrepitosamente. La posibilidad de una recesión generó, literalmente, miedo. Así lo muestra el índice de volatilidad VIX, también llamado índice del miedo. En la tarde del lunes cerró en 40,88. Una cifra extremadamente alta. Ya cerca de 50 países comenzaban a reaccionar. Afanosamente buscaban una cita con el convicto presidente del Imperio.

El primero en llegar a Washington fue el genocida y primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Señaló que eliminaría los aranceles y otras barreras comerciales para los intercambios con el país del norte.

A lo planteado, Trump, objetó, “Benjamín, aprecio mucho lo que has dicho, pero por ahora no negociaremos el porcentaje de los aranceles. No olvides que los estamos ayudando descomunalmente, con más de US 3,5 mil millones al año para solventar su guerra fronteriza.” En suma, ni el mejor amigo y aliado en oriente medio se libró. Como lo escribió Jean de La Fontaine, “Aún más raro que el amor verdadero, es la amistad verdadera.”

Por su parte, Vietnam ofreció aranceles cero a los productos estadounidenses. La India está conversando para llegar a un arreglo. En tanto, la respuesta de la UE fue imponer aranceles recíprocos y, a su vez, tratando de dialogar, al igual que Canadá. China aplicó a Estados Unidos el mismo porcentaje de aranceles que éste le impuso e intenta, al mismo tiempo, controlar los puertos marítimos más importantes en Europa.

Ayer 9 de abril, el presidente Trump reculó y declaró una tregua de 90 días. El panorama bursátil está más tranquilo, pero no por ello más seguro.

En Colombia importa mucho que va a pasar con las exportaciones de café. El gobierno de Washington castigó fuertemente a las economías emergentes y mayores productores del mundo: Vietnam, el segundo mayor, un 46%; Indonesia, cuarto productor, con el 32%. Con un 10% quedaron Brasil, Honduras, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Etiopía, Tanzania, Uganda y Kenia.

La pregunta es: ¿Cuáles serán las consecuencias por el desequilibrio con Vietnam e Indonesia que suministran unos 38 millones de sacos al año, con Colombia que exporta 11,9 millones de sacos? ¿Qué pasará si los dos países asiáticos llegan a un pacto con EE. UU.?

Otras preocupaciones, por el caos comercial desatado por Trump, son también la volatilidad en el precio y el impacto sobre el consumo de los estadounidenses. No tengo datos ni respuestas, pero las dejó sobre la mesa. Tal vez en los próximos días o semanas este asunto quede más despejado.

Otra cuestión que le preocupa a la industria norteamericana es el tema de los fraudes que suplantan el origen. ¿Dónde se siembra el café? ¿Cómo se precisa el origen? ¿Si fue convertido en otro país con un arancel más pequeño?

El Cato Institute, creado para la defensa pública, plantea que una de las consecuencias de los aranceles será un mayor proteccionismo y un posible acrecentamiento de la corrupción por parte de los países. La inseguridad y la volatilidad económica pueden forjar mayores actuaciones controvertibles en las cadenas de valor.

Por ahora, los consumidores norteamericanos están en un ambiente de inflación. Están pagando un poco más por cada taza de café que se beben. ¿Probarán menos? ¿Gastarán la misma cantidad, pero por cafés más baratos? ¿Cuál será la repercusión sobre los cafés de origen, cuya calidad le da un mejor precio al campesino que lo cultiva?

Si los gurús económicos aciertan, podemos estar en la puerta de una posible recesión mundial y sus consecuencias serán altos aumentos de precio, ruptura de las cadenas de suministro, empobrecimiento del campesinado que siembra café y otros efectos más.

No se olviden que, según datos de la Federación Nacional de Cafeteros, Colombia es el segundo país que más exporta café hacia Estados Unidos. En el 2024 se exportaron US$1.1000 millones. Alrededor del 2% del PIB.

Moraleja, mucho cuidado con los autoritarios y populistas, con la situación económica actual hemos podido evidenciar algunas de sus consecuencias.

Tarea, pensar muy bien por quién votar en las elecciones presidenciales del 2026. En Colombia abundan muchos de esos leviatanes, vestidos de ángeles.

 

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