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Viernes, 2 de octubre de 2026
lunes 12 junio, 2017 a las 9:59 am

DANZA PARA EMPEZAR EL DÍA

danza
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy / Loco-mbiano
http://www.danzacomun.com/es/inicio/

¡Arriba cobijas que ha empezado el día! Nos dice la aurora con vestido frío y un violín en sus brazos. Levantaos, que va empezar la danza y nos señala la ventana. Allá afuera asoma el resplandor del astro amarillo por entre las montañas. Ha comenzado la danza. El sol canta y salta de árbol en árbol y ramas, en campos y poblados. Calienta la tierra y abre las semillas, ilumina las sombras y aleja las penas.

No bien ha llegado el día comienza el tráfago, el rodar de las llantas y el rugir de millones de autos en la carretera. Por la izquierda vuelan, por el centro corren y por la derecha van lentos como los dromedarios. La ciudad ha cobrado vida y danza su rutina de todos los días. Salen niños con sus padres y van al colegio, corre el ama de casa para el supermercado, sale el obrero a pie buscando el bus o en bicicleta para su trabajo.

En el bosque la abeja sale de su colmena y deja a atrás su bisbiseo buus-buuus y se sube en la primera flor que ve en el camino. Allí arrima su pico para inhalar el néctar y hunde sus patitas en la corola para llevar la cera que guarnecerá su colmena. También sale el conejo de su buhardilla con las orejitas muy paradas y la nariz inquieta. No quiere llevarse un susto si el cazador está al acecho para dispararle y lanzar su saco encima.

Sigue el sol arriba haciendo su danza. Va rodando sin que nadie lo empuje y va formando un círculo. Todo cuanto existe sobre la tierra recibe su influencia y un calor interno hará crecer, madurar, sonreír, germinar y morir. La danza de hoy, de ayer y de todos los días hace mover las cosas, a los vivientes y hasta las piedras cambian su interior.

La danza no es en las discotecas. Allí se va cantar, a reír, a conversar, a mirarse a los ojos y beber un trago para estar feliz. La danza es afuera desde la mañana hasta que el cansancio obliga a parar el ritmo y los pies descansan. Y los ojos duermen y el cuerpo se compensa. Es el fin de la danza diaria. Y mañana seguirá la danza que imponga el día y que acabará la noche.

El sol y la luna empiezan y dan fin a la gran faena. Cada uno hace la mitad de la tarea. Uno da la luz y el vigor y el sudor y la Luna da el dolor, la paz, la calma y el sueño. Y el ser humano danza al compás de estos dos. Trompetero y tamborilero uno y con zampoña y acordeón la otra. Los astros a su alrededor acompañan el juego y la sinfonía que marcha según la canción del día o la sonata nocturna.

¿Y usted, danza, señor/a, a ritmo de qué? De un tango, de un vals, un son caribeño, de raggae o de un mapalé o un reguetón? Por el estilo que escoja le conocerán. ¿O, es usted, acaso, un ser a-tónito?

11-06-17                                      9:20 a.m.

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