“Creí que el fusil era una forma de hacer Patria”: Jorge 40

- “…Enriquecimos a quienes nos utilizaron y que en un primer momento vi como benefactores de un estado de paz…”: Jorge 40
- “Jorge 40” expresa su confianza y apoyo al proceso de paz en una carta
- “En esta cueva donde cumplo una merecida condena, estoy convencido que el arma contra la guerra es la palabra. Espero pronto estrechar la mano de Simón Trinidad”: Rodrigo Tovar Pupo

Publicamos una carta suscrita desde su cárcel en Estados Unidos, por el exjefe paramilitar del Bloque Norte de las AUC, Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge 40” (1), en la que además de expresar su arrepentimiento por su participación en una serie de crímenes atroces hace un llamado a la reconciliación alrededor del proceso de paz que el Gobierno adelanta con las Farc.
Cabe recordar que en muchos departamentos de Colombia sólo mencionar su nombre generaba temor. En sus 12 años como paramilitar, Rodrigo Tovar Pupo, alias ‘Jorge 40’, acumuló un extenso prontuario de crímenes. Sus problemas judiciales incluyen investigaciones sobre el robo de recursos de la salud y secuestros. Fue vinculado a algunas de las peores masacres de la historia reciente del país.
En su esplendor criminal fue señalado de ser el barón electoral de Cesar y Magdalena y el hombre que decidía con quién y dónde se puede hacer política.
Rodrigo Tovar, alias ‘Jorge 40’, ya había escrito desde la cárcel en Estados Unidos sobre temas de paz en Colombia. Hace unos años había enviado otra carta en la que celebraba una declaración del embajador de Estados Unidos en Colombia, William R. Brownfield cuando propuso poner la resolución del conflicto armado de Colombia como una prioridad para su gobierno.
“Esta nueva realidad política debe ser valorada muy bien y rápido por todos los grupos armados que hoy insisten en la combinación de todas las formas de lucha y a quienes no ha podido acabar la seguridad democrática: Farc, Autodefensas Campesinas del Casanare, Autodefensas Gaitanistas, Autodefensas del Llano, y demás federaciones de autodefensas, Eln, disidencias del Erp, y del Epl”, aseguró. Finalmente el documento concluía invitando a la sociedad para que acompañe la solución negociada del conflicto colombiano: “Llegó la hora de sumar nuestras voces en un solo coro de esperanza que acoja las recomendaciones del gobierno de Estados Unidos, y que nos conduzca a una mesa de negociación política para resolver de una vez por todas, nuestro eterno conflicto civil”.
CARTA DE JORGE 40 AL PUEBLO COLOMBIANO (Agosto de 2016)
Desde esta cueva de hierro y piedra, sin saber distinguir un sábado de un domingo y mucho menos un día frío por uno soleado, haciendo mil peripecias pude dejar que este texto llegara a las manos de los remitentes indeterminados de mi patria. Hoy me he enterado de los acuerdos finales en la Habana, y que el país se encuentra a las puertas de un plebiscito que legitime el perdón y el olvido penal a los miembros de la FARC. Yo un Colombiano preso en los Estados Unidos, culpable de muchas atrocidades, justiciero de inocentes para cumplir deudas a quienes financiaron la guerra, yo que ordene en diferentes ocasiones justiciar a criminales, manchándome al tiempo de su pestilencia al momento de su muerte, hoy no puedo gritar inocencia, ni sembrar odios entre connacionales, por lo contrario, esta oscuridad asfixiante está lejos de construir en mí una escuela de odios y venganza, en medio de las tinieblas de mi hueco he sentido la clarividencia del reconocimiento de mis errores.
Yo que he combatí 20 años a las Farc y que los reconozco como terroristas y criminales, culpables de crímenes peores o similares que los nuestros, hoy observo con beneplácito que ellos de manera voluntaria hayan accedido a dialogar y que de manera civilizada llegaran a cumplir el sueño de la Paz. Yo que crecí con la teoría de que los pueblos se pacificaban por el acto valiente de sus hombres y que el fusil era una forma de hacer patria, tengo que reconocer ante todos ustedes lo equivocado que estaba, pues en esos más de 20 años de lucha frontal contra las guerrillas no contribuimos en nada a la tranquilidad del colombiano, por lo contrario lo hicimos víctimas de la derecha y de la izquierda en extremo, las autodefensas no lograron derrotar a las Farc, no logramos proteger al pueblo, lo que si se hizo fue desangrar caseríos y veredas, enriquecimos a quienes nos utilizaron y que en un primer momento vi como benefactores de un estado de paz, pero desde la lejanía de esta gruta donde cumplo mi merecida condena, hoy mi visión de la guerra es diferente, estoy convencido como nunca que la única arma que derrotara la guerra es la palabra y que el diálogo es el insumo más poderoso para sembrar esperanzas.
Hoy vestido de condenado y separado por un muro de 20 centímetros con Simón Trinidad, puedo decirles que acá no hay diferencias entre izquierda y de derecha, somos dos presos más, nos tratan como dos criminales que violamos los derechos humanos y que exportamos cocaína.
Hoy cuando hablo a gritos con el colombiano del otro lado del muro, puedo decirles a ustedes que entre Palmera y Tovar existen ideas comunes y que nos dividían eran nuestros intereses.
Estoy seguro que las Farc cansada de la guerra, el tiempo y los muertos los convencieron de lo inerte y equivocada de su lucha. Dios bondadoso me mire con ojos de justicia y permita que ese hombre que me habla a gritos desde la otra parte del muro y cuyo rostro no puedo ver, pero que se identifica como Ricardo Palmera, algún día no lejano pueda estrechar su mano y así sellar en un abrazo el perdón mutuo que nos hemos profesado. Sin determinar buenos ni malos, entre el pueblo elector y hoy responsable de la refrendación de la paz, solo puedo decirles que Dios los ayudó a discernir entre lo más conveniente para Colombia, de lo que si estoy seguro es que si yo pudiera tomar esa decisión, lo haría en favor del silencio de las armas, de un no más al llanto de los huérfanos, de las viudas y de padres enterrando sus hijos, todo lo cambiaría por una sonrisa y por un buen abrazo a mi hoy buen amigo Simón Trinidad.
Desde el fin del camino, del sufrimiento y el inicio de la libertad.
RODRIGO TOVAR PUPO
Rodrigo Tovar Pupo, alias «el Papa Tovar» o «Jorge 40» es un excomandante del paramilitarismo en Colombia, nacido en Valledupar, miembro de las Autodefensas Unidas de Colombia, quien se desmovilizó junto con mil de sus hombres el 10 de marzo de 2006 en La Mesa, Cesar, dentro del proceso de desmovilización de paramilitares en Colombia, ’40’ era el comandante del Bloque Norte que operaba principalmente en los departamentos de Cesar, Magdalena, Guajira, Atlántico y Santander y responsable de varias masacres y secuestros en dichos departamentos a lo largo de 12 años. ’40’ confesó alrededor de 600 crímenes mientras estuvo sometido al proceso de Justicia y Paz. El 13 de mayo de 2008 fue extraditado a los Estados Unidos por el delito de narcotráfico. En su computador portátil se descubrió que tenía vínculos con la clase política, con lo cual se inició en 2006 el escándalo de la parapolítica. Estuvo acusado de haber desviado fondos del sector de la salud para financiar el Bloque Norte y de impulsar candidaturas de varios políticos de la región en la que comandaba intimidando a la población.



