Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Domingo:
Popayán No aplica
Cali No aplica
Domingo, 4 de octubre de 2026

CONCIERTO DE ORQUESTA Y VIOLÍN

Violinista
Cabezote Bulevar de los Días
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano

Violinista

El día anochecía y la Sala Beethoven en Cali se llenaba. La Cruz Roja Colombiana en asocio con la Orquesta Filarmónica de Cali ofrecía el Concierto No. 10 de temporada. En el lujoso programa de mano se anunciaban tres piezas exquisitas. Abría y cerraba Beethoven sobre las tablas del escenario con la Obertura Coriolano* y la Sinfonía No. 1 en Do mayor, Op. 21. Y el maestro checo Antonín Dvorák nos ofrecía el Concierto para violín en La menor, Op. 53.

Como quien pinta un cuadro o describe un paisaje Beethoven, desde el primer tono da a conocer que está su inspiración. El espigado maestro Jorge Mario Uribe agitó con energía sus brazos y el más alto lírico de la música universal empezó a electrizar violines, violas y violoncelos. Sus ejecutantes parecían brujos danzantes sobre las cuerdas. La fiereza del guerrero Coriolano emergía de entre mar de dedos y cabezas que ondulaban sobre el escenario. Violines, fagotes y percusión resonaban en el fragor de una batalla. Al final vino la dulzura de la compasión materna a convencer el héroe, que cayó sobre las armas.

Enseguida el auditorio asistió a un concierto digno de Florencia, Londres o Viena. La Orquesta Filarmónica había invitado al virtuoso violinista Iván Pérez de Venezuela a que interpretara como solista el Concierto en La menor de Dvorák.* El genio del compositor lució en su esplendor con la maestría y facilidad del arte de este joven trasunto de Paganini.

El público lo escuchó en silencio, como un homenaje a su maestría y limpieza en la ejecución. Eran ya sonidos finos, casi inaudibles o ya roncos y majestuosos. Sus dedos volaban como ángeles en torbellino.

Cuando Dvorák calló, los aplausos no cesaban porque el auditorio estaba embrujado con la interpretación y la magia del solista que llenó las alturas y tocó las sensibilidades que no querían cesar de expresar su complacencia. Por tres veces debió salir y volvió a entrar con su Director y luego ofreció como regalo un Capricho del autor de la música de la película El violín rojo, John Corigliano.*

Luego del Intermedio vino de nuevo Beethoven a envolvernos con su Sinfonía No. 1 en Do mayor en cuatro movimientos. Esta vez el más grande los genios empezó con acordes lentos para seguir con alegres retozos y brío. Los hilos de los violines y de los chelos, los fagotes y cornos y el tambor alternaban un agitado diálogo. En el segundo movimiento parecía que unas niñas jugaran por un jardín de gnomos y jazmines tras mariposas mientras cantaban y bailaban. Cambió el escenario luego para un juego de lado a lado entre violines y chelos y terminó la Sinfonía de nuevo con lentitud y un final alegre.

Quedan los sentidos levitando después de un concierto preparado y ejecutado con tanto arte y artistas en el escenario. Hay muchas razones para que instituciones públicas, empresa privada y personas filantrópicas presten su ayuda a esta Filarmónica. Mientras suenan afuera ambulancias, ruidos de fusiles y el fragor de carros y helicópteros está bien que la paz de la música en los violines nos deparen horas de descanso. Gracias, Beethoven, Dvorák, Uribe, Pérez y maestros de oboes, flautas, contrabajos y trompetas a quienes no había nombrado.

24-05-13                              11:23 a.m.

http://youtu.be/Oe2UUh7tylQ

http://youtu.be/dmpjWAXlEps

http://youtu.be/W4-u7ZK2yjE

Articulos relacionados

sábado 3 octubre, 2026 a las 1:22 pm

220 jóvenes de Timbío recibirán apoyo cafetero

sábado 3 octubre, 2026 a las 12:59 pm

I.E. Leopoldo Pizarro de Miranda es campeona departamental

sábado 3 octubre, 2026 a las 12:19 pm

López de Micay conecta campo, juventud y tradición