COLORES Y VILLANCICOS



Todavía en los ojos y oídos están adheridos las coloridas vestimentas y los acordes de los jóvenes integrantes de la Escuela de Música de Chicoral, Tolima, con sus cantos Musicorales en la sede de la Fundación del Colegio Hispanoamericano al norte de Cali. Allí tuvo lugar el Concierto Colombia 2016, La navidad de la Paz.
Con la presencia de Eduardo Uribe, su Director General, la agrupación brindó un Concierto de canciones propias para las festividades de fin de año. Era un conjunto de jóvenes que no pasaban de los 25 años. Algunos frisaban apenas los 16 o 17 por sus facciones y movimientos. Parece que su director, como un papá, les había admitido que gesticularan y se expresaran con todo su cuerpo mientras cantaban. Lo cual le dio frescura y espontaneidad al concierto que nos ofrecieron.
En la primera salida al escenario una veintena de humanos que embozaban sus rostros con antifaces ecológicos de pájaros, patos, águilas, gatos, perros y micos salieron a escena. Sus camisetas lucían colores verde, rojo, azul claro y vinotinto, muy fuertes y juveniles, en la primera salida. El gran maestro que los guiaba sobrio en la aventura musical con su guitarra parecía un abuelo con su bonhomía y discreción.
En sus siguientes salidas cambiaron sus atuendos, lo mismo que al final. Se mostraron espléndidos y actualizados en cambiarlos para cada una de sus cuatro actuaciones, al estilo de los grandes divos y divas. Sin demoras ni rebuscamiento. Como todos unos actores de ceremonia. Al final hicieron semiapagar las luces del Auditorio para que resplandecieran en la penumbra unas velas modernas de ámbar para ambientar la letra de su canto que lo requería.
También la Comisión Cultural de la Fundación tenía otra sorpresa bajo la manga. Fueron entrando muy recatados, pero con alegría en sus gestos los dos ganadores del reciente Festival del Mono Núñez, dueto Cafecito y Caña, Mauricio Arcila con la guitarra y Fabián Fajardo con tiple y segunda voz. Qué garbo, voces parejas y canciones viejas. Representan estos jóvenes la renovación de la música vernácula con la selección que trajeron ante el selecto público que llenaba el Auditorio de Arte.
Interpretaron No hay como mi morena del compositor bogotano Jorge Áñez y Caminito a Belén, muy alegre y tierno villancico del nortesantandereano Bonifacio Bautista. Qué compositores tan gratos nos trajeron estos muchachos, con letras inspiradoras y castizas, sin discordancias con el momento y el selecto público y el lugar donde se presentaban.
Queda uno como en el aire con esta clase de conciertos. Por la sobriedad, por el cuidado en la presentación, por la calidad de la música, limpieza del lenguaje, por los sentimientos que suscita con la interpretación.
Queda uno prendado y sale con el corazón henchido de un vaho interior que agranda el pecho. Invitaciones tan cordiales y espectáculos tan íntimos y sonoros dejan en el ánimo sensaciones que lo elevan.
08-12-2016 10:15 a.m.
Grupo Coral: https://youtu.be/08x7okp4lUc



