Colombia en su quinta cita mundial


Periodista Acord-Valle
De las participaciones colombianas en el Campeonato Mundial de Fútbol (cinco con la actual) obviamente no podemos registrar muchas alegrías, aun anotando que el hecho de clasificar ya es un logro bastante importante.
Sin embargo, ya en lo que toca a la cita máxima, nos resulta grato recordar su primera intervención, ocurrida en Chile 1962 cuando el argentino Adolfo Pedernera (d.t.) nos clasificó dejando en el camino al Perú, tras victoria 1-0 en Bogotá con gol de Eusebio Escobar y el empate 1-1 en Lima, mediante anotación de Héctor “El Zipa” González.
En ese Mundial, jugando en Arica, la primera gran satisfacción corrió por cuenta del defensor antioqueño Francisco “Cobo” Zuluaga, quien mediante un cobro de penal ante Uruguay al minuto 19 nos reportó la alegría de la ventaja en el marcador y la conquista del primer gol mundialista el 30 de mayo de 1962.
Ello significó para Colombia un debut más que decoroso, pese a que el partido se perdió 2-1.
En ese mismo Mundial gozamos de un episodio que estuvimos celebrando durante 28 años (hasta que Freddy Rincón le empató 1-1 a Alemania, en el minuto de la agonía, en Italia-90).
Esos 28 años de satisfacción incomparable tuvieron su origen un domingo 3 de junio, también en Arica. Se enfrentaron el campeón de Europa (Unión Soviética) contra “la cenicienta” de América del Sur (Colombia).
Por supuesto, nadie apostaba un peso por un resultado medianamente favorable al equipo colombiano y lo ocurrido en el primer cuarto de hora dio la razón a todos: el elenco europeo solo se demoró ocho minutos en abrir el marcador y a los once ya estaba arriba 3-0, con dos goles de Valentín Ivanov y otro de Igor Chislenko.
Se veía venir una pesadilla, pero nadie podía imaginar lo que estaba a punto de ocurrir.
A los 21 minutos, una genial habilitación de Marcos Coll le dio la oportunidad a Hérman “Cuca” Aceros para derrotar al gran Lev Yashin, llamado “La Araña Negra” y por entonces considerado el mejor arquero del mundo.
Con ese 3-1 se fueron al descanso y, reiniciado el juego, apenas a los once minutos Viktor Ponedelnik se apuntó con el cuarto para el campeón europeo.
La jugada que marcó la historia se produjo a los 23 minutos con el cobro de esquina de Marcos Coll: el balón sorprendió a todos y se fue al fondo de la red para convertirse no solo en un nuevo descuento del onceno de Adolfo Pedernera, sino en el único gol olímpico en la historia de los mundiales.
Cuatro minutos más tarde Antonio Rada (recientemente fallecido en Barranquilla) volvió a recortar distancias a pase de Marino Klinger (q.e.p.d.) y luego el propio Klinger, a los 72 minutos, consumó la hazaña, al recibir de Rada.
Ese 4-4, que repito nos tuvo sacando pecho durante 28 años, es uno de los hechos más relevantes en la historia de los mundiales.
El partido final de esa participación colombiana marcó una despedida lánguida, con la caída 5-0 ante Yugoslavia.
Fue la Yugoslavia que contaba en sus filas con el genio Dragoslav Sekularak, llamado “El Pelé Blanco” y quien en 1969 vino a Colombia para jugar con Santa Fe, Millonarios y América.
28 años después

Tras soportar angustiosamente las clasificatorias para Inglaterra-1966, México-1970, Alemania-1974, Argentina-1978, España-1982 y México-1986, Colombia logró volver a la cita ecuménica en 1990.
Sin embargo, vale la pena anotar que para el Mundial de Alemania-1974 se malogró el cupo ante Uruguay por diferencia de gol, pues ambos seleccionados sumaron cinco puntos.
Para Italia-1990 Francisco Maturana conformó un excelente equipo que fue tercero en la Copa América de Argentina-1987, con base en jugadores del Atlético Nacional, campeón de la Copa Libertadores de 1989.
En la clasificatoria suramericana, Colombia ganó el derecho a jugar el repechaje con Israel, ganador de la zona Asia-Oceanía.
El domingo 15 de octubre de 1989, en Barranquilla, un gol de Albeiro “El Palomo” Usuriaga (q.e.p.d.) cimentó la ilusión, que finalmente se concretó en la madrugada del lunes 30 de octubre en Ramat Gan tras empatar sin goles.
Primera victoria
En Italia-1990, el sorteo dejó a Colombia la disputa del Grupo D con Alemania, subcampeón vigente; Yugoslavia y el debutante Emiratos Árabes Unidos.
El debut ocurrió el 9 de junio ante Emiratos, logrando la victoria (2-0) con goles de Bernardo Redín y Carlos Valderrama.
La segunda salida fue el 14 de junio con Yugoslavia y se perdió por 1-0, dejando para el recuerdo la tapada del penal de René Higuita a Faruk Hadzibegic.
Para el partido final del grupo, Alemania, el rival de turno, parecía una sombra aplastante, pues venía de golear a Yugoslavia (4-1) y a Emiratos (5-1). Claro, un rival temible.
Colombia, que sabía que con el empate pasaría por primera vez a una segunda ronda mundialista, jugó todas sus cartas y sostuvo el 0-0 hasta el minuto 88. Fue una tarde extraordinaria de René Higuita.
Lamentablemente, los alemanes impusieron su fuerza y su experiencia a dos minutos del final y desequilibraron la balanza con gol de Pierre Littbarski. Parecía lapidario, pero el árbitro inglés Alan Snoddy dio cuatro minutos de alargue y, justo en el minuto 90, una genialidad de Luis Alfonso “El Bendito” Fajardo y Carlos Valderrama le permitieron a Freddy Rincón encontrarse frente a frente con el arquero Bodo Illgner. “El Coloso” de Buenaventura le mandó el balón por entre las piernas al arquero alemán y puso a gritar a los 72 mil aficionados que habían en el estadio Giuseppe Meazza de Milán y a Colombia, prácticamente a olvidarse del 4-4 de Chile y del repechaje ante Israel, para estampar una nueva hazaña, esta vez ante el gigante alemán que finalmente sería el campeón sobre Argentina.
Ya en octavos, la intervención colombiana no fue afortunada y su despedida más bien dolorosa, pese a que al término de los 90 minutos reglamentarios la contienda se liquidó sin goles con Camerún.
El veterano Roger Milla, 38 años, que había ingresado a los 9 minutos del periodo complementario, se convirtió en verdugo y a los 9 minutos del segundo tiempo del suplementario apagó los ánimos venciendo a Higuita y luego, tras una confusión de Luis Carlos Perea con Higuita, el mismo Milla selló la suerte.
La gran decepción

Para el Mundial de Estados Unidos-1994 hubo, como siempre, alegrías y tristezas.
Primero, digamos que en la clasificatoria se registró hecho muy difícil de repetir: la goleada a Argentina, en el mismo Buenos Aires, por 5-0.
Esa inigualable victoria dio al seleccionado de Colombia, dirigido por Francisco Maturana y Hernán Darío Gómez, un lugar entre los principales asistentes a la cita orbital. Ínfulas triunfalistas. El mundo entero, incluso, llegó a postular a nuestro seleccionado entre los candidatos al título. Nunca antes el pueblo colombiano había almacenado tantas ilusiones. Pero resultó ser la peor decepción.
Se debutó ante Rumania que contaba con el ya legendario Gheorghe Hagi, a la postre generador de la primera anotación de Florin Raducioiu sobre los 15 minutos de juego. Después, a los 34, Hagi nos “bajó de la nube” poniendo el 2-0. Adolfo “El Tren” Valencia recortó distancias a los 43 minutos, pero otra vez Raducioiu, a dos minutos del final, cerró la pizarra. Esto ocurrió el 18 de junio.
Cuatro días más tarde el turno fue con Estados Unidos y el camino a la derrota lo marcó Andrés Escobar con su nunca bien lamentado autogol al minuto 35. Tabaré Ramos aumentó la cuenta a los seis minutos del complemento. Adolfo Valencia, que había ingresado por Faustino Asprilla evitó la blanqueada en el último minuto.
En el juego de despedida, Hérman “Carepa” Gaviria y Harold Lozano marcaron el 2-0 para derrotar a Suiza.
Este decepcionante Mundial señalaría también un recuerdo luctuoso, pues se cree que el autogol ante Estados Unidos le costó la vida al zaguero antioqueño Andrés Escobar, en confusos hechos acaecidos cerca a Medellín en la madrugada del 2 de julio de ese mismo 1994.
Francia 1998

Aunque la Selección Colombia, ahora dirigida por Hernán Darío Gómez, cumplió una buena eliminatoria y al final se ubicó tercera después de Argentina y Paraguay, el optimismo no se parecía siquiera al vivido para el Mundial anterior. Se pedía con insistencia la renovación de la nómina, pues la mayoría de jugadores superaba los 30 años de edad.
Inglaterra, Rumania y Túnez, con Colombia, conformaron el Grupo G y el 15 de junio otra vez Gheorghe Hagi y su “banda” serían los encargados de ponernos a prueba en el debut. Se perdió 1-0.
Una semana después, el 22 de junio, la cita fue con Túnez que había caído 2-0 con Inglaterra. Farid Mondragón fue otra vez figura y a los siete minutos del final Léider Calimenio Preciado selló el triunfo colombiano, alimentando la ilusión de una segunda ronda.
En el otro juego del grupo, Rumania venció a Inglaterra 2-1 asegurando la clasificación y dejando a Colombia con la obligación de vencer a los ingleses, como única forma de seguir jugando, pero los antecedentes no eran favorables.
Otra vez Mondragón se erigió como el mejor de los nuestros, con atajadas magistrales, pero su resistencia no sirvió mucho. Se perdió por 3-0.
El final de esa expedición quedó grabado ante el mundo, con la entristecida imagen de Farid Mondragón suelto en llanto inconsolable.
Hoy, 16 años después, el dramático momento es recordado y más sabiendo que su protagonista, Farid Mondragón, está en la quinta cita ecuménica del fútbol colombiano, siendo además, el único sobreviviente de esa histórica generación donde estaban, entre otros, Rincón, Valderrama, “El Tren”, De Ávila, Córdoba, Aristizábal, Redín, Perea, Preciado, Asprilla, Andrés, “Chicho”, Cabrera, Bermúdez, etc., etc.





