Colapso de Popayán


El colapso de la Popayán
Esta pequeña ciudad, portátil y manejable, se le salió de las manos a la dirigencia actual. Es realmente un poblado mediano con los problemas de una metrópolis desbaratada. El desorden en el espacio público jamás se ha visto, los riesgos que implica ser peatón son inconcebibles, la movilidad en general está casi reducida a su mínima expresión. La oferta del servicio de transporte público tanto colectivo como de taxis es precaria y en general de muy baja calidad. Y por demás muy costoso para lo que se recibe. El desorden, proliferación e indisciplina de los motociclistas es mayúsculo y extremadamente riesgoso. La contaminación visual y auditiva de la ciudad afianzan la sensación de anarquía y ‘anencefalia’ de autoridad. Es decir el ciudadano común y corriente tiene pocas alternativas, parece que no le queda otra opción más que seguir aguantando el maltrato histórico. En estas condiciones se requiere casi que un milagro para revivir las mejores oportunidades para la gente.
La decadencia de la ciudad
Lo ocurrido en Popayán el pasado 31 de octubre debe prender las alarmas de los verdaderos dolientes de la ciudad. No son por supuesto quienes hoy ostentan el poder, ya que posiblemente sean los responsables principales de tan grave decadencia de la ciudad. Es la generación de una mayor cultura de miseria, por parte de quienes se creen empresarios, generadores de empleo (precario en la mayoría de casos), hacendados, comerciantes egoístas, etc. Aquellos que se creen ‘damas de la caridad’, que reparten miseria, migajas entre algunos vulnerables como para expiar sus culpas. El pretexto que ofrece el formato del 31 de octubre, donde por cuenta de pasear los niños, se muestra el lado más triste y subdesarrollado de la ciudad. Un día en que se ve y se siente mucho más la lamentable realidad, producto de una especie de ‘antigestión’ de los últimos años o al menos con un escaso desarrollo a tono con las necesidades de la comunidad que cada día crece.
El acecho al nuevo alcalde
El nuevo alcalde de Popayán ha recibido un mandato popular inédito, de enorme compromiso. La única manera de corresponder, es cumpliendo a cabalidad ese mandato. Es decir respondiendo más al clamor ciudadano. César Cristian Gómez Castro debe sacudirse de tanto politiquero que está al acecho. Ya más de uno anda tras de cargos representativos. Son los mismos de siempre que ya han ocupado algunas posiciones importantes (gerencias, secretarías) más por hacer parte de directorios que por méritos. Vuelven y juegan intrigando por cargos claves en el nuevo gobierno, mediante una gran cantidad de presiones, triquiñuelas y artimañas. Gómez debe emular a gobernantes exitosos como Sergio Fajardo o Enrique Peñalosa en Bogotá que tienen criterio propio. Escoger personas muy técnicas, no trajinadas en la administración pública (libres de resabios), muy competentes y que inspiren confianza a toda prueba. Es bueno tener en cuenta que los partidos tradicionales que lo apoyaron, lo que hicieron fue sumarse a una campaña exitosa. Algo así como subirse al bus de la victoria. Pero además es evidente, que entre todos, si aportaron un 20 por ciento de la votación es ya mucho. De allí que Gómez Castro tiene un mandato legitimado y blindado más por la sociedad civil. Ese debe ser el parámetro y referente para conformar su equipo de gobierno.
El desafío de la nueva administración
Sin duda el alcalde entrante recibe una ciudad con gran retroceso frente a la mayoría de su misma categoría como Pasto o Pereira, por nombrar algunas. Incluso, la pequeña ciudad de Buga, la supera ampliamente en desarrollo, gestión e innovación. Preocupante herencia que recibe. De allí que sus desafíos no sean de poca monta. Es algo así como revivir a Popayán una ciudad donde en los últimos años, parece que la cultura de la mediocridad se ha querido instaurar en el ADN de la ciudad. Es decir casi que toca hacer una intervención en lo más profundo, absolutamente estructural. Nada menos que hay que cambiar el ADN de la ciudad, que en términos genéticos, es de las acciones más difíciles y complejas. Los desafíos son tal vez los más grandes que alcalde alguno haya debido asumir en esta entrañable ciudad, que debería ser modelo y referente en Colombia.
Popayán tendrá ambicioso programa de CULTURA CIUDADANA
Pero hoy también hay esperanza y contamos con el lado asertivo y constructivo de Popayán en medio de tanta desazón. Por la aguda crisis que vive la ciudad una de las prioridades de la nueva administración es establecer por primera vez de manera firme y comprometida un completo proyecto de Cultura Ciudadana y Convivencia. Si se quiere el cambio para la ciudad, este programa es medular y definitivo para lograr la participación asertiva de la gente, mejorar su autoestima, trabajar en equipo, mejorar la convivencia y el orden en la ciudad. Esto consecuentemente incrementa la productividad, el desarrollo y la calidad de vida. Sienta las bases para realizar una buena gestión integral rescatando la identidad y fortaleciendo sus valores históricos. En próximos días se convocará a un encuentro ciudadano para fijar la hoja de ruta, posteriormente un gran foro taller constructivo del programa con expertos en el tema.
Bicicletas públicas para Popayán
Dentro del programa de Cultura Ciudadana se incluye establecer soluciones de accesibilidad amable en la ciudad a través de modos no motorizados de transporte. Tomar como referente una ciudad más para caminar y pedalear. Generar las condiciones integrales para que la gente transite libremente con su propia energía y así combatir hasta el sedentarismo. Una de las alternativas obligadas en las urbes modernas y amables es promover y establecer un SISTEMA PÚBLICO DE MOVILIDAD EN BICICLETA. Por ahora el mejor modelo, el más práctico, el menos complejo y ágil de ejecutar en corto tiempo con mínimos costos, es el utilizado en Lima. Más adelante el sistema puede perfeccionarse hasta llegar a ser de manejo electrónico. Lo cierto es que las bicicletas públicas serán una realidad en la administración entrante.
Pedro Vicente Obando en Pasto superó a Char de Barranquilla
Los medios en Colombia en general y especialmente los grandes aún son sesgados en su información. Por ejemplo siempre destacaron a Alejandro Char como el fenómeno electoral en Colombia y que era casi el único elegido con anticipación. Nunca prestaron atención o no quisieron hacerlo con lo que se venía ocurriendo en Pasto (y Popayán). Todas las encuestas vaticinaban un arrollador triunfo. Incluso hasta unos medios interesados hablaron hasta última hora de empate técnico. El triunfo del profesor ilustre Pedro Vicente Obando fue más que arrollador, fue aplastante, superando en diferencia frente a su competidor y en porcentaje ampliamente al electo alcalde de Barranquilla Alejandro Char. Casi que otro tanto ocurrió en Popayán. Pero los grandes medios poco se ocuparon en sus sesudos e ‘inteligentes’ análisis de este par de fenómenos. Pero allí tienen para que aprendan a ser más considerados con algunas provincias olvidadas.
Lección de ‘anticultura’ ciudadana
Esta es una lección de ‘anticultura ciudadana’, muy frecuente en nuestro medio: Deliberadamente el agente de tránsito llegó ante un indisciplinado conductor como tantos se ven todos los días y le dijo: ¿Qué le sucede amigo? ¿No vio usted la luz roja del semáforo? ¡Oh, sí!, le contestó el conductor, “yo vi la luz roja del semáforo, pero a quien no vi fue a usted”.



