Ciudades Libro

Ciudades Libro

Vivimos en la época de la sociedad del conocimiento, de la información y de los multimedia donde la palabra escrita continúa siendo el medio utilizado habitualmente para la comunicación del pensamiento y de las ideas.
Sin desconocer su influjo, la lectura es la herramienta fundamental que permite descifrar los textos con independencia del contenido o del soporte en que se hayan materializado y disponer de las claves para acceder a la información que hará posible nuestro desarrollo personal, profesional, social y cultural.
Por lo tanto, en el Cauca no se pone en duda la importancia de la lectura para la formación de las personas, ni la necesidad de que exista una biblioteca en cada escuela, colegio, vereda o pueblo con la intención que los estudiantes, profesores y personas de la comunidad dispongan de los medios suficientes para realizar dicha tarea.
No obstante, a pesar de que las políticas públicas exigen durante los ciclos de formación, un tiempo específico del horario lectivo para la actividad de lectura, no se puede afirmar hoy día que el nivel alcanzado por los estudiantes sea el deseado. En nuestro departamento los indicadores son muy bajos. A este hecho debemos sumar los resultados obtenidos por los estudiantes en las pruebas estandarizadas de evaluación y al compararlos con los de otros departamentos, se pone de manifiesto que la competencia lectora de nuestros jóvenes es aún insuficiente y necesita de mejoras urgentes, para no decir imperativas.
Con estas ideas como punto de partida, se desarrolló en Popayán y en Santander de Quilichao una actividad de innovación educativa, cultural, política, religiosa y económica, rozando quizás la línea de las ideas quijotescas. Los gestores de esta magna idea tienen como principal objetivo fomentar la lectura entre las comunidades sin desconocer que dicha actividad a la vez que enseña, anima y promueve los conceptos, habilidades, destrezas y actitudes fundamentales para el hábito de la lectura, escritura y oralidad tiene el poder de convocar a grandes y chicos alrededor del libro.
Por lo tanto, mil aplausos para los promotores de estas ingeniosas ideas; seguro que es la obra de algunos ingeniosos hidalgos, que, desde la ACADEMIA y organizaciones privadas y públicas buscan animar y promover la lectura, la escritura y la oralidad; hábitos tan poderosos para el buen vivir de las y los caucanos desde épocas de antaño.
Las ciudades que se rindieron al culto del libro, todo fue fiesta y alegría, como según lo apuntó la programación, y sin miedo al clima y la indiferencia de muchos se pudo experimentar en gran escala las aventuras de don Quijote y Sancho; por eso, escritores, poetas, músicos y artistas fueron el centro de atracción, estas ciudades serán consideradas piezas claves para materializar la idea de un Cauca Lector y Escritor.
Hoy, debe ser un imperativo potenciar desde el Estado, la escuela, el colegio, la familia, el cabildo y el resguardo un verdadero acercamiento a las obras de la literatura, para que los niños y las niñas puedan abordar la lectura, la escritura y la oralidad como medio para ser felices.
Todos los lectores de nuestro departamento están interesados en saber cada día más sobre el poder de la lectura; por ello, es imperativo que, desde todos los rincones, sin distingo de etnia, color, estrato e ideología política se siga visitando y participando de la magia que se expondrá en los pabellones del Centro de Convenciones Casa de la Moneda y en la Casona. Muchos maestros artesanos del libro dejarán que, en stands, exposiciones, conversatorios, lanzamientos siga girando la idea de “Ciudades Libro”
Debemos reconocer que leer es un placer que nos lleva a viajar a lugares lejanos, a vivir múltiples experiencias que nos enriquecen como personas, a conocer otras vidas y otros lugares. La lectura es sin lugar a dudas esencial en el desarrollo y formación óptima de los jóvenes para poder enfrentar a los desafíos en la era del conocimiento. Además, muchos estudios instrumentalizan la lectura y la escritura como actos inherentes a la vida educativa
Por último, es bueno saber que cuando leemos aprendemos, disfrutamos, viajamos y soñamos.




