CIEN DÍAS SON MUESTRA FEHACIENTE
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
Desde tiempos de Cristo, Tomás nos dio la pauta de que en la política hay que meter el dedo no solo el caja de papeletas de votación, sino en las obras prometidas. Y eso lo saben las firmas encuestadoras. Ayudan al pueblo a tener memoria, no obstante que en el período anterior algunos alcaldes y gobernadores estuvieron en la punta y hoy están a punto de irse a la cárcel. ¿Eran falsos positivos sus obras y sus cifras?
CM& está presentando en su noticiero el escalafón de los 30 mejores alcaldes. Cien días es un termómetro que deja ver si la mano de los alcaldes se ve en las ciudades. La primera muestra evidenció que los mandatarios de las capitales más pequeñas y alejadas eran los que estaban trabajando mejor. La segunda ya sube al podio de los mejores a capitales y departamentos importantes.
Resulta decepcionante que el alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero, no figure en los 30 elegidos para la muestra en las dos emisiones del Noticiero de Yamid. Y los ciudadanos que votamos por él, lo palpamos. Cuántas esperanzas ciframos por nombrar un ciudadano sano, ilustrado, con experiencia, conocedor de la ciudad y cercano y amigo de las clases políticas y económicas. Y el panorama es el mismo.
¿Qué pasará que la prensa ni lo nombra? ¿Qué pasará con sus promesas de cambiar la imagen de los mandatarios anteriores y de salvar de la ineficiencia a la administración? ¿Por qué está como escondido y callado y no se ven adelantar las obras? ¿El anterior alcalde dejó sin el raspado la olla? Eso ya lo sabía él y los ciudadanos corrientes.
Está bien que medite, que diagnostique, que planee, como lo hace con el plan de vivienda que apenas ayer fue anunciado por su vocera. Pero que salga a decir, como en la campaña, aquí estoy y estoy vivo.
¿En dónde están las dobles jornadas para acometer las obras y terminarlas sin perjuicio de la movilidad y del comercio? ¿En dónde están las cifras del recaudo y en qué se está invirtiendo el erario del municipio? ¿Qué pasa con los predios vendidos en los Farallones? ¿Qué pasa con el lecho del río Aguacatal a causa de las explotaciones de recebo y arena en sus cercanías? ¿Cómo están vinculando en su Administración los guardas y la gente contratada por Conalvías para las megaobras? ¿Siguen funcionando cooperativas de trabajo, bolsas de empleo o fundaciones piadosas para realizar los contratos? ¿Qué pasa con tanto ruido de ambulancias, pitos de día y chivas con altos decibeles de noche por nuestras calles? ¿Cómo embellece la ciudad cortando cuatro árboles centenarios en el Parque del Peñón?
Son muchos los frentes que están descuidados. Los huecos que dejó abiertos en las calles el médico anterior todavía no han sido curados. Se acababa marzo y muchos empleados no habían sido nombrados. Para ellos el año no comenzó en Enero. La Cultura no despega, no incluye, mira hacia los mismos horizontes que dejaron en la agenda Argemiro y Rojas.
Ya es hora de que se entregue a la ciudadanía y al comercio la Avenida Colombia hundida. Es la vía que más se utiliza en Cali y esperamos que su túnel de cuatro carriles y la rampa del Mío contribuyan al descongestionamiento del tránsito de vehículos en el centro de la ciudad. ¿Sí aguantarán las losas y el desfogue del túnel será adecuado?
10-04-12 – 6:41 p.m.
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