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Miércoles, 7 de octubre de 2026

Bulevar de los días

Changua

Bulevar de los Días

CHANGUA BLANCA CON CILANTRO Y CEBOLLA

Changua

http://www.guiatodo.com.co/Comida/Bogota/changua_con_huevo

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

Loco-mbiano

El origen de la palabra changua habrá que buscarlo seguramente entre el vocabulario que nos legaron Bochica y los chibchas en la sabanas frías de Cundinamarca y Boyacá. Tiene esa ch inconfundible que se encuentra entre la chicha, el chicharrón, el chachafruto o la salchicha. Tiene el sabor de la saliva mezclada en la boca con ricos jugos.

La tomé por primera vez hace ya mucho rato por la mañana servida por la mano blanca de mi mamá. Era un plato muy elegante y solo para ocasiones muy especiales. Solo estaba sobre la mesa el domingo antes de ir a la misa, esa costumbre que hace rato dejé. Pero hoy continúa la changua el domingo servida por esta mi novia vallecaucana que sabe muy bien de mis gustos.

Hay dos clases de changua y ambos son de tradición colombiana. En mis viajes por otros países jamás la encontré sobre manteles caseros ni de restaurantes.

Una clase de changua, la más sencilla – mas no por eso menos sabrosa – es la que se prepara con agua, sal, cebolla larga y cilantro. Esos tres ingredientes no pueden faltar. Sobre todo para calmar un buen guayabo. Haga usted la prueba y verá que le sienta, y si le miento sobre sus poderes medicinales para entonar el estómago después de una noche con trago o cerveza en la taberna.

Otra receta, también sencilla, como todas las cosas sabrosas, es la que se hace con agua, más un poquito de leche, sal, cilantro y cebolla. Puede ir con huevo, pero no es necesario. En Boyacá y otros lugares la he encontrado con pedazos de pan nadando. La cosa se va complicando y haciendo costosa. En otras le echan ajo, pimienta y hasta crema de leche. La receta original, así, se va desfigurando.

Como ustedes lo podrán ver – o lo han comprobado -, no es complicada su preparación ni hace falta un montón de plata para poner al fuego al agua y echarle la sal, la cebolla y el verde cilantro. Están al alcance de una familia humilde como la mía y suya. En lo que respecta a mí, me da lo mismo que vaya con o sin leche, con o sin huevo. Cualquiera me sabe a Gloria, a tierra, a Colombia, a lo propio.

Si usted le gusta, en cualquier parte consigue lo necesario y puede prepararla cuando esté de viaje o haya estado de parranda. Puede rogarle a su pareja que le dé una manita. En la tienda de la esquina o a la media cuadra en la grocery usted conseguirá cebolla y cilantro. No será un problema ir por la ciudad de tienda en tienda. Hasta le pueden regalar una pizca de una de ellas aunque sea. La gente todavía es amable.

Pero, eso sí, que no le falte ni la cebolla ni el cilantro. Para el caso, usted no podrá reemplazarlo con perejil. No será changua auténtica y no se alegrará su lengua cuando la pruebe. Seguramente le sabrá a remedio. La cebolla le dará el toque de gracia y de amargor para su garganta. El cilantro pondrá la cuota de aroma en la casa y de sabor en su boca.

Casi estoy seguro que usted ha probado esta receta. Y, por si acaso, nunca lo ha hecho, haga el intento y se enamorará de este gran invento de nuestra cocina vernácula.

¿Que no es tan alimenticia? Yo no lo he dicho, pero calma la gana y el hambre y muchos nos hemos criado con changua y aguadepanela en el desayuno. La changua es humilde, que viene de humo. Tómela caliente, que eche humo y sienta en su paladar el alimento que tomaron los Zipas, las Zaques y también Bochica al pie de Soacha.

10-03-13  /  10:43 a.m.

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