La estudiante de Medicina, de 18 años, había salido de Santander de Quilichao para cumplir su sueño profesional. Su fallecimiento fue confirmado oficialmente por la Alcaldía de Manizales.
El terremoto que sacudió a Colombia el 10 de agosto de 2026 dejó una dolorosa noticia para Santander de Quilichao. Catalina Arango Sandoval, joven quilichagüeña de 18 años y estudiante de Medicina, falleció en Manizales, ciudad en la que adelantaba sus estudios universitarios.
Catalina, conocida cariñosamente como “Cata” por sus familiares y amigos, había dejado Santander de Quilichao para construir su proyecto de vida y formarse como médica. Estudiaba Medicina en la Universidad de Caldas, institución que ofrece este programa académico en su sede de Manizales.
De acuerdo con la información conocida por Proclama del Pacífico, la joven residía en el sector de Milán y murió durante las graves afectaciones ocasionadas por el terremoto. Información preliminar señala que se encontraba en el edificio Los Quindos, estructura que habría resultado comprometida durante la emergencia.
La Alcaldía de Manizales confirmó oficialmente la muerte de Catalina Arango Sandoval y la incluyó entre las cinco víctimas fatales reportadas inicialmente en la capital de Caldas como consecuencia del sismo. El comunicado oficial la identificó como procedente del barrio Milán.
Además de Catalina, las autoridades identificaron como fallecidos a Fernando Alonso González, María Edilma Moreno, Óscar de Jesús Senado y Luis Alberto Duque Cortés. Según la Administración Municipal, los organismos de emergencia continuaban trabajando de manera articulada en la atención de las víctimas y en la revisión de diferentes sectores de la ciudad.
Un sueño interrumpido lejos de casa
La muerte de Catalina ha provocado expresiones de solidaridad en Santander de Quilichao. Familiares, amigos y personas cercanas recuerdan a una joven que había emprendido una nueva etapa lejos de su municipio con una meta definida: convertirse en médica.
Sus padres, Alejandro y Mónica, familiares y allegados enfrentan ahora una pérdida inesperada causada por una de las emergencias naturales más graves registradas recientemente en el país.
“Cata”, como la llamaban quienes compartieron con ella, tenía apenas 18 años. Su historia representa también el drama humano que deja el terremoto: jóvenes, familias y proyectos de vida interrumpidos en cuestión de segundos.
La Alcaldía de Manizales pidió a la ciudadanía mantenerse alejada de edificaciones que no hayan sido inspeccionadas y atender exclusivamente la información difundida por las autoridades y los organismos de socorro mientras continúan las evaluaciones estructurales y las labores de emergencia.
Desde Proclama del Pacífico expresamos nuestra solidaridad con la familia Arango Sandoval, sus amigos y toda la comunidad quilichagüeña que hoy lamenta la partida de Catalina.