CARLOS E. CAÑAR SARRIA
SOCIEDAD CIVIL Y DEMOCRACIA
Uno de los elementos esenciales en el ejercicio de las democracias modernas es el papel que juega la sociedad civil. Como ente consciente, organizado, educado y actuante, le corresponde velar por la defensa de lo público; ejercer control al Estado, a los partidos políticos, a sí misma y demás actores que de alguna o de múltiples maneras comprometen el interés general y la existencia ciudadana. En muchas ocasiones la sociedad civil llena los vacíos del Estado y de los partidos. Gestiona y desarrolla proyectos de bienestar general. En momentos críticos, se apropia de sus problemas y encuentra salidas que el Estado, los partidos y otros actores desatienden o pasan inadvertidos. Se mueve en la crítica y en la autocrítica, en el debate, en la participación activa y efectiva bajo el prisma de lo colectivo y en la propuesta y construcción de soluciones.
La sociedad civil encarna la expresión de un pueblo cohesionado, culto, con horizontes claros y definidos, que sabe de donde viene y para donde va; observa una ética fundamentada en la solidaridad y entiende que sin participación es imposible la construcción de ciudadanía.
A estudiosos del tema les ha llamado la atención, la tesis de Soledad Laeza, al parodiar a Benedict Anderson: “Sociedad civil: al leer cómo se habla de ella es posible imaginarla como una señora que entiende muy bien las cosas, sabe lo que quiere y lo que tiene que hacer, es buena, buena, y desde luego, la única adversaria posible de la perversidad estatal. Es tan virtuosa y tiene tanta seguridad en sí misma, que da miedo”.
La sociedad civil da miedo porque se convierte en la ruina de los dirigentes corruptos, demagogos, populistas, etc. Da miedo, cuando se trata de exigirle al Estado al demandar de los funcionarios el cumplimiento de sus responsabilidades. Da miedo cuando de manera contundente se opone a las acciones violentas procedan de donde procedan, etc.; al tiempo en que se convierte en apoyo para todos aquellos que dedican su existencia al servicio de la sociedad.
Los retos de los pueblos latinoamericanos y de sus democracias, deben estar concentrados en la construcción, reconstrucción y consolidación de ciudadanía, de Nación, de Estado, de partidos políticos y de sociedad civil, que permita edificar una ética fundamentada en solidaridad para la concreción de un futuro colectivo; esto no sólo significaría superar la relación Estado y sociedad como mero conflicto indisoluble, sino en valiosa oportunidad para un acercamiento mutuo, que se traduzca en mejoramiento de la calidad de vida de los pueblos.
Leer más…




