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Martes, 6 de octubre de 2026
lunes 4 agosto, 2014 a las 9:46 am

Caquetá entre riquezas y abandonos

Rio Hacha en Florencia
Casita Montañita Caquetá
Doly Enríquez 

Poeta y Periodista

Al sur de Colombia entre selva y llano una tierra próspera y valiente se extiende.

Bajando las estribaciones de la cordillera oriental, luego de un bello bosque de niebla, bordeando el río Hacha, se abre “La Puerta de Oro de la Amazonía Colombiana”, como se le denomina a Florencia, la capital del Caquetá.

Con temperaturas que llegan a 40 grados centígrados se abandona la selva para dar inicio a paisajes de llanura, surcados por ríos caudalosos y cristalinos que llevan a los llanos del Yarí.

Tomando ruta norte, pasamos el río Orteguaza que se atraviesa en el Ferry Marcopolo; un atractivo turístico con fauna y flora a la vista.

Rio Hacha en Florencia
Rio Hacha en Florencia

Montañita, Santuario, Paujil, Doncello, Puerto Rico; lugares que nos llevan a San Vicente del Caguán; otrora la llamada zona de distensión; un pueblo pujante que vislumbra mejores horizontes. Para llegar aquí las aventuras son parte del viaje como la pasada del río a través de unas tablas que improvisan puente, con un costo entre $1.500 y tres mil pesos. Todo debido a que el puente Montecristo se calló y a la inoperancia del Estado; otra evidencia en Florencia; donde los huecos, la falta de alumbrado público, la inoperatividad por parte de las autoridades competentes en el tema de residuos, dan un sinsabor que se estrella con los hermosos paisajes y su gente amable y aguerrida.

“Caquetá naturaleza que atrapa”, entre guacamayas, paujiles, dantas, curillos y un sinnúmero de aves exóticas, donde la expedición de la quina y el caucho, las reservas naturales y los encantos de la Amazonía convocan a quedarse en esta tierra de los Parques Naturales: Serranía de Chiribiquete, Los Churumbelos Auka Wasi, la Cueva de los Guácharos y la Cordillera de los Picachos, entre otras reservas naturales.

Puente Montecristo
Puente Montecristo

La cultura caqueteña rescata la preservación de los ancestros indígenas como: Huitotos, Koreguajes, Karijonas sobreviven en Resguardos, sumado a esto la laboriosidad de la tierra y el ganado por parte de campesinos y colonos y pequeñas congregaciones de población afrocolombiana.

Transporte aéreo, fluvial y terrestre convergen en el Caquetá: un emporio de riquezas, donde la corrupción y el abandono han dejado su huella y lo podemos palpar en el mal estado de sus vías. Un ejemplo la carretera Solita-Curillo; llena de huecos tan grandes que en ellos se hunde un camión entero y donde un viaje entre pueblo y pueblo dura días enteros.

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Cordialidad y generosidad amazónica se reflejan en la gente caqueteña, cuya cocina llena de viudo de pescado, cachama ahumada, caldo de cucha y frutas como el arazá, copazú, caimarones, cocona, lulo amazónico, etc.

Festival Nacional de Música Andina y Campesina El Colono de Oro en el mes de noviembre, su Festival Folclórico del Piedemonte Amazónico, son algunas de las fiestas más representativas.

Un paseo agreste y libertario me llena de emociones fuertes y me hace sentir su himno cuando dice: “Caquetá bella tierra inmortal”.

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